RADICALES SIN DESTINO

Neuquén: afuera de todo, la UCR busca la manera de reconstruir su identidad

Una parte ya probó con el armado de Figueroa, mientras que otra se recluye bajo el ala de Cervi en LLA. Dispersión, desencanto y una lejana apuesta a 2027.

La Unión Cívica Radical (UCR) de Neuquén atraviesa un proceso de repliegue y redefinición. La decisión de no presentar candidatos en las elecciones de octubre dejó en evidencia la debilidad actual, pero al mismo tiempo abrió un margen para la reconstrucción de identidad y volumen político. La discusión es cómo hacerlo.

La situación no es aislada. En distintos distritos del país, la UCR atraviesa tensiones similares tras la implosión de Juntos por el Cambio y la irrupción de Javier Milei, que desarticuló pertenencias y obligó a los partidos tradicionales a repensar su lugar.

Pero en Neuquén el golpe se sintió con mayor crudeza ya que de haber tenido representación legislativa significativas en el Congreso, la Legislatura y los concejos deliberantes, el radicalismo quedó reducido a una expresión mínima y sin una estrategia electoral que contenga a su militancia en esa provincia de la Patagonia.

Actualmente cuenta solo con dos concejales, uno en Plottier y otro en San Martín de los Andes, y un diputado provincial. Parte de este vaciamiento también se explica por la partida de referentes con peso propio. El caso más resonante fue el de Pablo Cervi, diputado nacional por la UCR hasta 2023, que se incorporó a las filas de La Libertad Avanza y busca convertirse en senador. Su salto hacia el espacio libertario significó no solo la pérdida de un dirigente con visibilidad, sino también el corrimiento de un sector del electorado radical que vio en Milei una alternativa frente a la parálisis partidaria.

El diagnóstico de la dispersión en Neuquén

“El radicalismo tuvo un menoscabo absoluto, un deterioro, mostrando falta de identidad y dispersión. En 2019 la UCR era protagonista, con diputados y concejales. Todo eso se diseminó cuando un sector acordó con el gobierno provincial. Hoy, después de esa fractura, estamos volviendo a reconstituirnos sobre la base de valores e identidad”, analizó César Gass, diputado provincial boina blanca, en diálogo con Letra P.

CESAR GASS UCR NEUQUÉN
César Gass, diputado de la UCR en Neuquén.

César Gass, diputado de la UCR en Neuquén.

Su mirada refleja un malestar extendido en las bases radicales. El acuerdo de un sector con el gobernador Rolando Figueroa ya había producido una diáspora de dirigentes y un debilitamiento de la referencia partidaria que luego se profundizó con la disolución de Juntos por el Cambio, que dejó a la UCR en una posición marginal.

Para Gass, la prioridad no es volver a entrar en una contienda electoral "a cualquier costo", sino recuperar volumen político y capacidad de negociación. “Hay un espacio importante para ocupar, el que desapareció y que intentó ocupar Milei, pero se vació. Lo que se necesita es volver a tener un partido organizado, con identidad, que recupere volumen para dialogar con otras fuerzas políticas fuera del oficialismo y del kirchnerismo”, sostuvo.

El legislador advirtió que hay “miles de radicales” desencantados que reclaman una organización fuerte, capaz de ofrecer un horizonte distinto. En su visión, el radicalismo debe construir un espacio que no se confunda con los oficialismos (el nacional y el provincial) ni con el kirchnerismo, y que pueda disputar en el futuro con propuestas propias.

La mirada de la conducción de la UCR

Desde la presidencia de la Convención Provincial, Patricia Varela pone el acento en el trabajo de fondo y se concentra en construir equipos técnicos y territoriales, con la mirada en los municipios y en la Legislatura provincial. Los espacios donde el radicalismo todavía conserva una representación importantes.

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Juan Pelaez, el dirigente radical que abandonó la alianza con Rolando Figueroa.

Juan Pelaez, el dirigente radical que abandonó la alianza con Rolando Figueroa.

“Estamos priorizando plantear una propuesta de gobierno para las intendencias, las concejalías y para la provincia. No pensamos por ahora en contra de quién o en alianza con quién, sino en generar equipos que entiendan las cuestiones locales y provinciales”, explicó.

Varela planteó que la ruptura de Juntos por el Cambio generó un golpe en la estructura provincial de la UCR. “Pareciera ser que en la provincia está todo muy unido, como que está todo muy junto, pero nosotros estamos viendo algunos procesos en la Legislatura y dirigentes que se nos acercan con posiciones críticas, distintos de Comunidad y del kirchnerismo”, asegura.

En ese sentido, la conducción radical pone en marcha la ambulancia y sale a buscar heridos. Uno de los casos más resonantes es el de Juan Peláez, el radical que se había sumado al gobierno provincial y que se fue molesto con el acercamiento de Figueroa al viejo MPN, a través, por ejemplo, del intendente capitalino Mariano Gaido. Para Varela, esos movimientos son señales de que el escenario político neuquino está lejos de ser homogéneo, y que puede abrirse un espacio para una UCR revitalizada.

La estrategia de la Convención apunta a un rearmado con perspectiva regional, atendiendo las diversidades locales. La meta es llegar a febrero con una estructura organizada que permita sostener y ampliar la representación institucional que aún conservan y proyectar candidaturas locales con mayor fortaleza.

“Nosotros aspiramos a construir territorio político para ampliar el grado de representación que tenemos en la provincia, ya sea a nivel local como a nivel provincial”, resumió Varela. Esa apuesta combina prudencia con ambición: no se trata de alianzas inmediatas, sino de cementar una base que permita a la UCR volver a presentarse como opción creíble en 2027.

Un partido histórico en disputa

El caso neuquino es un capítulo más de la crisis radical a nivel nacional. En varias provincias, el partido atraviesa debates internos sobre cómo reposicionarse tras el colapso de Juntos por el Cambio y frente a un Milei que desarticuló gran parte de la oposición tradicional. En algunos distritos, los radicales buscan acuerdos con el oficialismo; en otros, como Neuquén, se inclinan por reconstruir desde la independencia. Sus electrones sueltos son objeto de análisis de cada una de las mesas estratégicas que discuten en la Patagonia.

El desafío, coincidieron Gass y Varela, es recuperar identidad y volumen montados a la desconfianza ciudadana hacia los partidos que alguna vez se los llevó puestos. La UCR fue durante décadas un actor central de la política argentina y neuquina, y hoy enfrenta el dilema de volver a serlo o quedar relegada en la dispersión.

La decisión de no competir en octubre puede interpretarse como una muestra de debilidad, pero también como un repliegue estratégico en el que los militantes intentan rearmar estructuras, formar cuadros y reconstituir un discurso capaz de interpelar a una sociedad atravesada por el desencanto. Si ese camino dará frutos dependerá de la capacidad de los radicales neuquinos de transformar el repliegue en fortaleza.

¿Podrán?

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