Maximiliano Pullaro abraza a un peronismo groggy que busca su lugar en el mundo
El gobernador suma gestos amables con el PJ opositor, que también esquiva críticas. La relación "madura" con Omar Perotti. Ruidos sordos en la Legislatura.
Hay una decisión de Pullaro clara: no rivalizar con Perotti. “Nos votaron para ser oficialismo, no oposición de la oposición”, explican cerca del gobernador. Incluso en los temas en los que la herencia recibida complica a la actual gestión -como el pago de la última cuota de la paritaria 2023 que costó sangre, sudor y lágrimas-, Pullaro elige no rivalizar y mira al futuro.
En el gobierno provincial niegan que haya un pacto: “Maxi lo trata con el respeto que nos hubiese gustado que tengan por Miguel Lifschitz”. Reconocen también la intención de mostrarle al resto del país que en Santa Fe hay una manera distinta de hacer política: “Hermes Binner convocó a los exgobernadores para presentar la demanda contra el Estado nacional, Jorge Obeid tenía un gran diálogo con la oposición”. “Una forma santafesina, nuestra, ni mejor ni peor. Había que recuperar ese método”.
pullaro con autoridades de Francia.jpeg
Maximiliano Pullaro y Omar Perotti en la embajada de Francia.
Esa centralidad del exgobernador en el universo peronista retrasa el proceso de surgimiento de nuevos liderazgos y les pone una vara alta para destacarse -a la que solo se asoma Marcelo Lewandowski-. Se asemeja a lo que fue Cristina Fernández de Kirchner para el peronismo nacional entre 2016 y 2019. Con Perotti solo no alcanza, sin Perotti no se puede. Para Pullaro es un arma de doble filo: alcanza con ver la deriva del sueño reeleccionario de Mauricio Macri luego de capitalizar esa paralización que dominó al peronismo durante gran parte de su gestión.
El cortejo de Maximiliano Pullaro al peronismo
El gobernador invitó sendas cenas con los senadores y diputados peronistas, en las que agradeció el trabajo para aprobar las leyes que envió a la Legislatura, preguntó pareceres y escuchó opiniones. Incluso se detuvo en aquellas tribus peronistas que no tienen representación legislativa: recibió en su despacho a Leandro Busatto, enrolado en La Corriente que lidera de Agustín Rossi. En el gobierno dicen que lo harán con el resto de los bloques también.
PullaroPerottiTraspaso.jpeg
Omar Perotti y Maximiliano Pullaro, en una ceremonia de traspaso muy amena.
Alguien que participó de esos encuentros contó que vio al gobernador “convencido de que en el proceso que estamos viviendo hay que reconstruir vínculos desde la política en todos los ámbitos” y se detuvo en el poder disuasivo que le otorga tener mayoría en la Legislatura: “No tiene necesidades parlamentarias, entonces tiene que construir el vínculo por otro lado. Sobre la base de la abundancia legislativa va sobre la carencia política”. El pullarismo lo hace notar: “Les queremos transmitir que no vamos a usar la provincia en contra de nadie”.
Marcelo Lewandowski teje una lista de unidad que corone a Silvina Frana al frente del PJ.
Sin embargo, para alcanzar las definiciones falta camino por recorrer. Ni siquiera el perottismo, la tribu institucionalmente más representativa -dadas sus cinco bancas- puede mostrar paz interna: el rumor de que Sonia Martorano quería armar un monobloque corrió y mucho. “Mientras esté Omar acá, eso no va a pasar”, aclararon a su lado.
Mientras tanto, el peronismo seguirá cumpliendo casi involuntariamente aquel teorema patentado por el fallecido gobernador José María “Tati” Vernet: “Es tan torpe estar contra el gobernador los primeros dos años como estar junto a él en los últimos dos”. Por ahora no cometió ninguna torpeza.