LA OPOSICIÓN

Martín Llaryora transpiró la interna del cordobesismo y cumplió con Javier Milei en Diputados

Ignacio García Aresca y Juan Brügge firmaron el dictamen libertario, pero el bloque se diferenciará en el recinto. Negociación épica con fractura casi expuesta.

Además de las complicaciones económicas que el gobernador ya advierte sobre sus cuentas públicas, el huracán desatado por Javier Milei complejiza el frente político a Martín Llaryora, que empieza a notar resquebrajamiento entre los representantes de Córdoba que forman parte del bloque Hacemos Coalición Federal. Anoche, la tropa expresó su primer quiebre firmando dictámenes diferenciados en la Cámara de Diputados de la Nación.

Según pudo saber Letra P, ni siquiera el esfuerzo del gobernador, que pasó un día y medio conversando e intentando lograr los consensos necesarios para llegar a un acuerdo mayoritario en torno a la ley ómnibus del oficialismo nacional, fue suficiente para fortalecer una postura cerrada en su espacio. El posicionamiento último se verá durante la votación en el recinto.

Así las cosas, y con un proyecto que todavía no se reconoce como final, los libertarios hacen números, mientras el cordobés sigue concentrado en la política.

Sin embargo, las estrategias de negociaciones del cordobés no lograron unificar el criterio en el bloque ampliado, que terminó dividiéndose en tres, con la Coalición Cívica emitiendo un tercer dictamen por un lado, y el GEN y el socialismo firmando el suyo. Uno de esos le hubiera gustado firmar a Natalia de la Sota, que otra vez quedó en el medio de los posicionamientos nacionales del nuevo cordobesismo.

Artículo por artículo

De acuerdo con lo que pudo reconstruir Letra P, la firma en disidencia aparecía como una posibilidad en el bloque transversal que, en horas de la tarde, evaluaba firmar un dictamen propio. Las negociaciones que se extendieron hasta la madrugada terminaron de sellar el acuerdo que permite llevar el debate al recinto, aunque eso no significa que las banderas que Llaryora se encargó de alzar a lo largo de su gira por los medios nacionales se entreguen en el momento de la votación. Cabe recordar que en muchos casos estuvieron acompañadas de fuertes críticas al modelo propuesto por el presidente libertario.

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Poniendo el foco en la necesidad de un “acuerdo que contemple a los sectores productivos”, Llaryora bajó la orden de ir en contra de “todas las retenciones”, punto que los cordobeses no acompañarán en la discusión general.

Amparado en su discurso en contra de una visión que considera unitaria, el cordobés también insistió con la defensa de las economías regionales y pidió avanzar en impuestos que no sean distorsivos y que reconozca las necesidades de esos sectores productivos. “Desde una visión puramente fiscal, se toman medidas que perjudican a zonas que luego quedan en el abandono y eso no lo vamos a permitir”, afirmó este martes.

En el listado de artículos que no votarán los cordobeses se encuentran puntos referidos a las jubilaciones, las privatizaciones a paquete cerrado y los ítems relacionados con los recortes que perjudican al desarrollo cultural. Los representantes mediterráneos también se oponen a los cambios en materia educativa y en las leyes relacionadas con el ambiente, piden cambiar las escalas en Bienes Personales y, si bien entienden que las facultades delegadas no representan un problema per se, no comparten la amplitud de las emergencias que originalmente planteaba el proyecto.

La negociación

Tal como estaba previsto, el gobernador se instaló en la sala de reuniones que la Provincia de Córdoba tiene en la Ciudad de Buenos Aires y recibió al grupo de representantes de su espacio minutos después de que se oficializara la convocatoria para firmar los dictámenes que se discutirán en el recinto para definir la suerte del megaproyecto libertario.

Allí, a cinco cuadras del Congreso y a menos de una de la porteñísima calle Corrientes, Llaryora conversó con sus coterráneos, que luego se dirigieron a la oficina de Emilio Monzó, en la que se encontraron con el resto del bloque transversal, donde se sumaron los representantes del bloque Innovación Federal que reúne a representantes de Salta, Misiones, Río Negro y Neuquén.

En ese lugar tuvo el debate más acalorado de la jornada, con una parte del bloque cordobés sumándose a las posturas internas que terminaron expresando la Coalición Cívica, Mónica Fein y Margarita Stolbizer. Otros, mientras tanto, mantenía la expectativa de lograr obligar a ceder al oficialismo a partir de una operación que tuvo a los sectores más identificados con el PRO como negociadores principales.

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Nicolás Massot, uno de los hombres clave en la negociación del bloque Hacemos Colaición Federal con el oficialismo.

Nicolás Massot, uno de los hombres clave en la negociación del bloque Hacemos Colaición Federal con el oficialismo.

A grandes rasgos, la reunión del gobernador y los diputados sirvió para afianzar los posicionamientos que se venían manifestando en el trayecto previo de una discusión que tuvo a Llaryora como un protagonista destacado. Sólo que las lecturas que cada uno de los integrantes se llevó contemplaban matices diferenciados. Desde la oficina del gobernador, sin embargo, el mensaje era claro: había que habilitar el debate. Si se conseguían algunos cambios, se firmaba en dictamen de la mayoría en disidencia, si eso no sucedía se avanzaba con un dictamen propio.

Desde que el proyecto de las bases libertarias se puso en consideración del Congreso y empezó a centralizar la discusión política del país, Llaryora se propuso conjugar los primeros pasos de su gestión provincial con un trabajo de escucha a partir del cual fue recibiendo a diferentes sectores de su provincia y construyendo un posicionamiento general sobre la ley.

“A mí me toca negociar constantemente”, había dicho el lunes a la salida del Congreso, y allí dejó traslucir el rol que decidió asumir en la discusión del megaproyecto que el oficialismo llevará al recinto a finales de esta semana: una especie de pívot que escucha, dice y defiende sus posturas sin dejar nunca de expresar sus intenciones de “darle al Presidente las herramientas para necesarias para superar este momento de crisis”. El problema es que algunas de esas herramientas que el mandatario nacional considera cruciales, no terminan de convencer al cordobés.

Letra P ya venía advirtiendo que la postura del gobernador siempre fue acompañar la ley en general y votar artículo por artículo marcando las diferencias y tomando postura en cada uno de los puntos en los que su espacio no haya podido lograr torcer las intenciones originarias del oficialismo. “No se hicieron todos los cambios que solicitamos”, señaló en reiteradas oportunidades a lo largo del raid mediático que tuvo entre la tarde del lunes y la mañana del martes. Un compromiso que en teoría llegó pasada la una de la mañana.

Ahora, la homegenidad de criterios tendrá una nueva prueba de fuego en la votación que definirá qué artículos llegan al Senado y cuáles se quedan en el camino. En los tinglados libertarios no saben si los posicionamientos a favor y en contra deben, todavía, sumarse de a cinco. Entre los cordobeses, tampoco está del todo claro.

Martín Llaryora, gobernador de Córdoba. 
Martín Llaryora, gobernador de Córdoba. 

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