Ignacio García Aresca juró nuevamente como diputado nacional. Hombre de confianza de Martín Llaryora.
Ignacio García Aresca tenía un lugar asegurado en el gabinete del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora. Hasta se especulaba con que tendría un rango mayor al de un ministerio, ya que se lo veía como un posible secretario general. Sin embargo, su destino cambió y en eso tuvo mucho que ver el resultado de las elecciones de octubre.
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El gobernador tomó como estrategia reforzar la ciudad capitaly trazó una serie de movimientos de nombres puertas adentro de su gestión, incorporando finalmente a Miguel Siciliano, quien había sido diputado electo pero renunció a su banca en el Congreso. Así el oficialismo cordobés ganaría músculo político en el Ejecutivo, camino a la compulsa provincial de 2027.
A la par, García Aresca escaló una posición dentro de la lista electoral con la cual jugó el cordobesismo bajo el sello de Provincias Unidas, y volvió a la Cámara de Diputados por otros cuatro años. Su “muy buena” relación con el ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, sobre todo, será el puente para negociar varios asuntos: el más importante, empezar a revertir el desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones.
Al menos, por ahora, lo que buscará es engrosar la partida que por decisión judicial comenzó a enviar la Nación en 2025. A cambio, seguir como hasta ahora, colaborando con la gobernabilidad. Será el hombre clave del gobernador, pese a que Juan Schiaretti promete que asumirá en marzo, con las sesiones ordinarias.
La Caja de Jubilaciones, eje de la negociación entre García Aresca y Santilli
El oficialismo cordobés señala como responsable estructural del desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones al Gobierno nacional, situación que viene de muchos años. Cabe recordar que el acuerdo por el cual Córdoba decidió no transferir su sistema previsional incluía giros mensuales que hoy no llegan o lo hacen a cuentagotas.
La Corte Suprema reconoció meses atrás a través de un fallo que la Provincia es acreedora y reactivó el goteo por casi $6.000 millones del poder central a Córdoba. En este escenario, la principal misión que le encomendó Llaryora a García Aresca, pudo conocer Letra P, es obtener al menos el doble de ese monto mientras se espera que la Justicia termine de definirlo.
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Ignacio García Aresca, Martín Llaryora y Damián Bernarte en San Francisco
“Se va a pelear por eso, en cada reunión es y será el tema principal, conseguir el doble de lo que se está dando hasta que la Corte Suprema dictamine un monto mensual definitivo. La Corte ya definió que Nación le debe a Córdoba, pero no se ponen de acuerdo en el medio con el número final”, dijo una fuente cercana al Panal.
Pero eso no es todo. La Nación le debe a Córdoba a razón de $200.000 millones por año. La deuda empieza a correr desde 2020. De mínima, se habla de $1,2 billones de deuda sin determinar. ¿Qué se hace con eso?
En el Panal hablan de la posibilidad de obtener un bono del Tesoro Nacional y luego decidir qué hacer con el mismo. Puede decidir intercambiarlo por obras, por ejemplo. O la chance de un fondeo internacional: “Córdoba puede hacerse cargo”, afirmó la fuente.
Hasta ahora, más apoyo desde Córdoba que otra cosa
El cordobesismo siente que hizo los esfuerzos necesarios para darle gobernabilidad a Javier Milei. El mismo García Aresca llevó la voz de Llaryora al Congreso en debates continuos como la Ley Bases y el paquete fiscal que envió el Presidente en el primer semestre de gestión, como temas más importantes.
El 2025 cerró con el debate del Presupuesto 2026 y en los próximos meses aparecerá en escena la reforma laboral, donde hay alguna que otra postura decidida: no apoyar la desaparición de las mutuales ni de la cuota sindical.
“Córdoba acompañó en medidas importantes, el Presupuesto fue de lo último. Sin embargo, no hay obras para este lado, ni apoyo en educación ni en salud donde tenemos la mayor demanda. En síntesis, damos más de lo que viene”, explican desde la casa del gobierno provincial.
Ignacio García Aresca, el hombre de confianza en Diputados para Martín Llaryora
García Aresca es la persona de más confianza de Llaryora, y quien además tejió una cantidad de relaciones muy importantes entre diputados y con funcionarios del gobierno. Eso lo ubica en un lugar clave dentro del flamante bloque de Provincias Unidas.
El gobernador lo considera como un hermano de la vida, se criaron juntos en la ciudad cabecera del este cordobés y la política los enlazó todavía más. Por ello mismo, le pidió a su amigo que desdoble en 2025 su actividad entre Buenos Aires y Córdoba. Para ello, le preparó una oficina espaciosa y aledaña a su despacho.
Aprovechar las buenas relaciones con otros dirigentes
Nuevamente en el Congreso, García Aresca se convierte en una de las piezas más funcionales del esquema político de Llaryora en el recinto donde se dan los debates más candentes del país.
Quienes estuvieron en la cocina de este intercambio de piezas, que tuvo además la renuncia de Siciliano a la banca, no se trata de un enroque técnico: es una decisión estratégica que sostiene un nombre conocido, con trayectoria parlamentaria y con vínculos ya aceitados en la cámara baja.
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Manuel Adorni, Diego Santilli y Martín Llaryora
En sus primeros cuatro años como diputado, García Aresca construyó una red de relaciones clave, tanto dentro de su espacio como en otros bloques. Entre ellas se destacan vínculos con otros cordobeses como Gabriel Bornoroni, jefe del bloque de Diputados de La Libertad Avanza; y hombres fuertes del gobierno como Diego Santilli, Manuel Adorni y Martín Menem.
Su continuidad por otros cuatro años en el cargo, permite preservar los puentes políticos construidos, facilitar negociaciones y sostener canales de diálogo que serían más complejos de reconstruir desde cero con alguien que debute en el rol de legislador nacional.