En los últimos meses, Leonardo Nardini acumuló fotos con Dante Gebel, Sergio Uñac y Miguel Pichetto y visitó a Cristina Fernández de Kirchner, aunque no hubo imagen del encuentro. En el río revuelto de la interna del peronismo bonaerense, el intendente de Malvinas Argentinas hace su juego y cada movimiento tiene su propia lógica.
La foto con Uñac es la que más ruido hizo en La Plata. El exgobernador de San Juan se anotó como precandidato presidencial con el respaldo de CFK y orbita dentro de Primero la Patria, el espacio que la expresidenta construye como contrapeso al Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el armado de Axel Kicillof.
Nardini lo recibió a fines de abril y le expresó su apoyo: en el cristinismo dan por sentado que el intendente de Malvinas Argentinas va con Uñac, el candidato que CFK quiere empujar para competirle en una interna al gobernador bonaerense. Juntos, dijo Nardini, empezaron a "diagramar acciones, tanto en Buenos Aires como en otras provincias, dándonos un marco organizativo de cara a lo que se viene".
Encuentro con CFK en San José 1111
La reunión más significativa no tuvo foto. A mediados de mayo, Nardini visitó a CFK en el domicilio de San José 1111 donde la expresidenta cumple condena. No hubo imágenes ni comunicado ni voceros. En privado, el intendente se adjudica una tarea que pocos quieren asumir en voz alta en el peronismo bonaerense: tender puentes entre Cristina y Kicillof.
Las otras fotos del último mes completan el cuadro. Nardini recibió en Malvinas Argentinas a Miguel Pichetto y Emilio Monzó. Fue una reunión de casi tres horas. Hablaron de educación, equilibrio fiscal y construcción de un proyecto federal. Monzó viene trabajando la idea de un armado panperonista que resuelva la candidatura presidencial en unas gran PASO. Días después, Nardini se mostró con el pastor evangélico Dante Gebel, cuyo nombre circula como posible outsider presidencial desde el espacio Consolidación Argentina.
El nexo para ambos encuentros fue el senador provincial Luis Vivona, operador clave del armado de Malvinas Argentinas. Nardini no se excusó por las fotos: "Hay que sentarse con todos", dice.
El peso de Malvinas Argentinas
Nardini tiene 46 años y gobierna Malvinas Argentinas desde 2015, cuando venció al histórico Jesús Cariglino y puso fin a dos décadas de dominio ininterrumpido en el distrito. Reelecto en 2019 y en 2023, esta última vez con el 60% de los votos, una encuesta de CB Global Data de mayo de 2026 lo ubicó segundo entre los 24 intendentes del GBA con el 60,1% de imagen positiva, el mejor registro del conurbano norte.
En septiembre de 2025 confirmó ese peso electoral: encabezó la lista de concejales de Fuerza Patria en Malvinas Argentinas y se quedó con el 68% de los votos.
El rol en el PJ bonaerense
Hoy preside la Junta Electoral del PJ bonaerense, el cargo que el kirchnerismo se reservó en el acuerdo de marzo de 2026 que llevó a Kicillof a la conducción partidaria. Es una posición técnicamente poderosa, porque maneja resortes internos vinculados a temas electorales partidarios. Llegó a ese sillón como parte del espacio que agrupa a kirchneristas históricos y dirigentes autónomos bajo el paraguas de Cristina Kirchner, aunque con mayor libertad de movimiento que los cuadros orgánicos de La Cámpora.
Para explicar su estrategia, Nardini recurre a un antecedente propio. En 2017, dice, lo acusaron de traidor por decir que el peronismo necesitaba ampliar la mesa. "Hablaba con el Frente Renovador y me cuestionaban. Hablaba con el randazzismo, con actores que componían aquellos espacios", recuerda. Ese proceso se cerró en 2019 en fórmula única y el peronismo ganó la elección. "Esa falta de unidad no iba a ser contra Macri, iba a ser en contra nuestra", dijo entonces. En privado asegura que hoy pasa lo mismo: hay que construir una mesa amplia y no quedarse encerrado en la lógica interna del espacio.
Las PASO como herramienta
En esa línea, Nardini viene trabajando en una estrategia para evitar que el gobierno nacional elimine las PASO antes de que el peronismo las necesite. Las primarias, sostiene, son el único mecanismo que permite contener a todos los sectores adentro y evitar que el espacio llegue fragmentado a 2027. La amenaza es concreta: si bien el gobierno parece no tener los votos para avanzar, hay una intención manifiesta de la Casa Rosada en borrar del calendario electoral a las primarias abiertas.
En el peronismo bonaerense, donde la carrera por la sucesión de Kicillof ya tiene al menos ocho nombres en danza y ningún conductor que la ordene, Nardini no se anota en ninguna lista, pero tampoco se baja de ninguna. Acumula fotos, recibe dirigentes, visita a Cristina y el martes estuvo en la gobernación cuando Kicillof convocó a los intendentes. En el río revuelto, juega en todas las canchas.