El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi; el gobernador Martín Llaryora y el ministro Juan Pablo Quinteros funcionaron con una santísima trinidad para traer al papa León XIV a la provincia mediterránea en el marco de la gira por Uruguay, Argentina y Perú que el santo padre desarrollará noviembre.
La visita de León XIV no fue sólo una gestión eclesiástica. Tuvo un rol decisivo la entrada en escena del gobierno provincial que puso el aparato del Estado (infraestructura, logística y seguridad) al servicio de la diplomacia del cardenal.
Como ya contó Letra P, el confesor del papa Francisco movió sus influencias en la política vaticana para reeditar la foto de abril de 1897, cuando Juan Pablo II visitó enfermos terminales y brindó una misa en el Área Material Córdoba, ubicada en el predio de la Fábrica Militar de Aviones (FADEA).
No se confió en su capacidad de lobby y sumó a la cruzada al gobernador Martín Llaryora y al ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, conociendo las exigencias de todo tipo que exige este acontecimiento histórico. El apoyo del gobierno provincial sumó e inclinó la balanza en detrimento de dos provincias de indiscutida tradición católica como lo son Santiago del Estero y Salta.
Los sanjuaninos también albergaban expectativas. Adláteres del exgobernador Sergio Uñac daban fe que los fecundos vínculos que unieron su gestión con la Iglesia sumaría puntos para traer a la región cuyana al sucesor del Pedro.
Las diócesis del noroeste argentino concentran los porcentajes más altos de población que se declara católica, en niveles que tocan el 90%. Por caso, la provincia que gobierna Gerardo Zamora tiene una diócesis más grande que Córdoba. Dicen en los pasillos del poder cordobés que la presión de la Iglesia y la política de esa provincia era muy fuerte para traer al papa.
El lobby eclesiástico y político de Santiago del Estero
La expectativa santiagueña por recibir al papa León XIV se sustentaba en un entramado de gestiones eclesiásticas e hitos históricos recientes. El punto de partida data del 7 de enero, cuando el arzobispo santiagueño, Vicente Bokalic, mantuvo una audiencia privada con el sumo pontífice en el Vaticano, donde se asentaron las bases del deseo papal de visitar el país.
A esto se sumó el argumento simbólico de Santiago del Estero como "madre de ciudades" y su designación como Sede Primada de la Argentina, un acto de "reparación histórica" que autorizó entonces el papa Francisco.
Papa León XIV y el primado Vicente Bokalic
Estos factores, alineados al entusiasmo del gobierno de Zamora alimentaron durante meses las especulaciones que ubicaban a la provincia como escala segura del contingente papal. De hecho, el senador norteño ya había aceitado canales con la Santa Sede durante la canonización de Mama Antula hace dos años atrás.
Sin embargo, las prioridades logísticas de la Santa Sede terminaron por inclinar la balanza. Rossi siempre supo que, además de sus vinculaciones, necesitaba otro tipo de soporte. Subió al cordobesismo al papamóvil, pese a las agarradas fuertes que protagonizaron con motivo de la regulación de cuidacoches y limpiavidrios.
El conciliábulo de Ángel Rossi, Llaryora y Quinteros
Este medio pudo saber que Rossi se reunió de manera reservada con Llaryora y Quinteros antes de su partida a Roma a mediados de junio. Allí fue cuando el gobernador le entregó la carta formal de invitación y el compromiso político de garantizar infraestructura y seguridad para el masivo evento cristiano.
Rossi volvió del consistorio extraordinario en la capital italiana con un medio guiño. Antes de que terminara ese mes, enviados de Cancillería y de la nunciatura apostólica, la embajada oficial de la Santa Sede, se reunieron con referencias del gobierno provincial, encabezadas por Quinteros.
Arzobispo Ángel Rossi y el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora.
Recorrieron el Centro de Convenciones, el estadio Mario Alberto Kempes y el Área Material Córdoba, punto que quedó casi confirmado como sede de la misa que dará León XIV en la capital.
El gobierno vendió sus ventajas como dios manda. En esas reuniones quedó claro que la seguridad y la infraestructura terminaría de inclinar la balanza entre las tres provincias del interior del país en competencia, tal como lo sospechaba el obispo Rossi. Siguieron días de contenida confianza en todas las partes involucradas.
Alejandra Monteoliva, la portavoz de las buenas nuevas
Fue la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien anticipó la noticia a la tropa del Panal, horas antes de que se hiciera oficial la escala de León XIV por la Ciudad de Buenos Aires, Luján y Córdoba.
Junto a Quinteros preparan una foto de unidad que se dará este lunes, en medio de anuncios para la prevención de los incendios forestales. La dupla siente como un triunfo el desafío, al que no le quitan la presión y exigencias de un suceso que excede lo ordinario. Trabajarán en conjunto, tal como prometieron desde la Casa Rosada y el gobierno local.
Alejandra Monteoliva y Juan Pablo Quinteros compartirán anuncios en Córdoba el próximo lunes
Después de la disertación de Monteoliva en la Bolsa de Comercio de Córdoba que comanda el empresario liberal Manuel Tagle, seguirán las reuniones preparatorias para la visita de papa a Córdoba.
La fecha no está definida aún, pese a que ya se sabe que la gira por Argentina será entre el 8 y 11 de noviembre. Se espera que otra delegación vaticana visite la ciudad para ultimar detalles del desembarco y hacer el anuncio presencial de la gira papal.
Martín Llaryora y la parábola del "hacer"
Llaryora hizo en la mañana de este miércoles una gira mediática para mostrar su beneplácito por la visita de León XIV. De paso, sembró un poroto en su quinta de grandes eventos, que promueve como parte de su administración.
"Esto es un reconocimiento para todos los cordobeses. Es un orgullo para Córdoba por lo que hizo y hace. Hay que agradecer al cardenal Rossi por esto", compartió el crédito.
Rossi hizo lo mismo, aunque pidió preparar el corazón para la visita del sumo pontífice. La gestión positiva mostró su capacidad de tejer acuerdos con actores del Círculo Rojo para lograr su objetivo.
Quinteros se juega otro gran partido, que si sale como todo el mundo espera lo dejará bien posicionado para la carrera electoral que ya se hace sentir. En la misa que se hará en el predio de FADEA esperan un piso de 700.000 mil personas y un máximos de un millón. La movilidad por al ciudad será incalculable y ya se macera un asueto provincial.