LA MESA CHICA DEL MINISTRO

Entre el legado de Sergio Berni y la nueva conducción en Seguridad: los siete leales de Javier Alonso

Mix de funcionarios heredados y un núcleo duro. Sintonía laboral e ideológica, con comunicación 24/7. De suplente a armador de Kicillof.

Javier Alonso lleva a cuestas la mochila de la seguridad, uno de los temas más sensibles y de mayor complejidad en la administración bonaerense que conduce Axel Kicillof. Para morigerar su peso, armó una mesa chica con siete funcionarios de máxima confianza, que combinan experiencia, conocimiento territorial y una característica común: buena parte de ellos ya estaba dentro del Ministerio cuando el jefe de la cartera era Sergio Berni.

“Javier es un tipo de armar equipos y cuando llegó al ministerio no hizo grandes cambios, era gente con la que ya venía trabajando, mezcló e intercaló y conduce el ministerio a fuerza de mucho trabajo”, explica una fuente cercana al ministro. La comunicación entre ellos es permanente y, según describen en la cartera, la sintonía laboral y política es uno de los elementos que sostiene el funcionamiento cotidiano del equipo.

Figuras de confianza

En el centro del dispositivo aparece Néstor Nazábal, responsable de la Unidad Ministro y uno de los principales articuladores de la gestión. Lo conoce a Alonso “de toda la vida” y, según fuentes del Ministerio, el ministro lo eligió para coordinar el gabinete y funcionar como uno de sus principales nexos con las distintas áreas. Antes de llegar a ese lugar, en 2025 pasó brevemente por la Dirección Provincial de Fiscalización y Control Región Interior Oeste II.

Nazábal es profesor en Ciencias Políticas, Jurídicas y Sociales y tiene un recorrido político previo: fue secretario privado del exintendente de Lanús Darío Díaz Pérez. Su función actual excede el organigrama formal: es uno de los hombres que sigue el minuto a minuto de la cartera y ayuda a ordenar la agenda del ministro.

Otro de los funcionarios centrales es Andrés Escudero, subsecretario de Fiscalización y Control Policial del AMBA y Capital. Maneja una de las áreas más calientes del Ministerio y mantiene contacto cotidiano con intendentes y con la estructura policial. Es politólogo y tiene formación en administración pública.

Escudero ya estaba en la gestión de Sergio Berni, donde fue director provincial de Planificación Estratégica. Pero también compartió equipo con Alonso antes de que éste llegara a conducir la cartera. Esa relación previa explica, en parte, su continuidad: conoce el territorio, la estructura policial y la lógica de funcionamiento del Ministerio.

A ese núcleo se suma Agustina Baudino, subsecretaria de Promoción de la Salud y el Bienestar Policial. Su recorrido también conecta las dos gestiones. Trabajó con Alonso durante la etapa de Berni, vinculada a políticas de género, y posteriormente pasó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), donde llegó a ser directora general de Seguridad Aeroportuaria Preventiva durante la gestión de José Glinski. Fue la primera mujer en ocupar ese cargo.

Licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por la UCALP, diplomada en Gestión y Control de Políticas Públicas por FLACSO y maestranda en Criminología por la UNL, Baudino regresó a la Provincia para hacerse cargo de un área sensible: la salud, el bienestar y las condiciones de trabajo de los policías.

La herencia de Berni

La continuidad con el exministro no se termina ahí. Solange Marcos, subsecretaria de Participación Ciudadana, es uno de los casos más claros. Abogada, había sido directora provincial de Relaciones Interjurisdiccionales y llegó a la Subsecretaría en 2022, durante la gestión de Berni.

Fuentes del Ministerio la describen en su momento como “muy cercana a Berni” y destacan que ya conducía el área cuando Alonso asumió. Su tarea está ligada al vínculo con los municipios, los foros de seguridad, las organizaciones comunitarias y las políticas de prevención.

También continúa en primera línea Eduardo Aparicio, actual subsecretario de Articulación Institucional para la Seguridad. Es otro histórico de la política bonaerense: pasó por el gobierno de Fernando de la Rúa, acompañó a Daniel Scioli durante su vicepresidencia y ocupó distintos cargos en las gestiones sciolistas, hasta llegar al Ministerio de Desarrollo Social durante la gobernación del exmotonauta.

Durante el ciclo Berni estuvo al frente de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide). Su permanencia le aporta a Alonso un funcionario con años de experiencia en la administración bonaerense y una agenda extensa de vínculos políticos e institucionales.

La pata formativa del esquema tiene como figura central a Gonzalo García, vicerrector del Instituto Universitario Policial Provincial Juan Vucetich. Su relación con Alonso también nació durante el período Berni, cuando el actual ministro estaba a cargo de Formación y Desarrollo Profesional.

En el entorno de Alonso no dudan en definirlo como “paladar negro” del ministro. Y agregan una particularidad sobre la conducción de la Universidad: aunque Sergio Berni figura formalmente como rector, aseguran que quien efectivamente lleva adelante el funcionamiento cotidiano del Instituto es García. “El cargo de Berni como rector es sólo un papel”, grafican fuentes de la cartera.

La otra pata: territorio, emergencias y formación

El séptimo nombre es Fabián García, director de Defensa Civil y vinculado al Departamento de Gestión del Riesgo y Siniestralidad del Instituto Vucetich. Fue concejal de Quilmes y ocupa responsabilidades en Defensa Civil desde 2020.

Su perfil completa un esquema que excede la política policial tradicional. Emergencias, gestión del riesgo, prevención y respuesta ante catástrofes forman parte de la agenda que el Ministerio intenta integrar a su política de seguridad.

Los siete funcionarios, con trayectorias diferentes, terminan conformando un equipo en el que se mezclan la política territorial, la gestión policial, la formación, la participación ciudadana y la respuesta ante emergencias.

La particularidad es que buena parte de ellos ya conocían los pasillos del Ministerio antes de que Alonso llegara al despacho principal. Algunos, incluso, habían trabajado directamente con él. Por eso, más que una ruptura con Berni, la llegada del actual ministro produjo una reconfiguración de una estructura heredada, con funcionarios que permanecieron, otros que cambiaron de función y un núcleo propio que ganó peso.

En el día a día, Nazábal ordena la mesa; Escudero tiene bajo su órbita el territorio más caliente; Baudino trabaja sobre el bienestar de la fuerza; Marcos sostiene el vínculo ciudadano; Aparicio articula políticamente; García controla una pieza clave de la formación policial y Fabián García completa el esquema desde Defensa Civil. La fórmula de Alonso combina continuidad y confianza a través de la construcción de un vínculo propio. Los nombres de Berni no desaparecieron, pero fueron incorporados a una conducción que tiene al actual ministro como ordenador político.

El peronismo de las provincias mueve para Axel Kicillof.
Javier Milei en la Quinta de Olivos. 

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