Los senadores del peronismo de Santa Fe saben que el gobernador Maximiliano Pullaro y Unidos van por ellos. Los cinco integrantes del bloque se abroquelan, ya evalúan ir por un nuevo mandato y apuestan un pleno en la carrera a la gobernación: el empresario Federico Pucciarello. La estrategia es jugar con un ojo en la competencia provincial y el otro, en la departamental.
Pullaro es voraz y no conoce de límites. Aún con la mayoría contundente que tiene actualmente en el Senado, el gobernador radical quiere más y tiene entre ceja y ceja los cinco departamentos que conduce el PJ. Prueba de ello, como retrató Letra P, es el proyecto de reforma electoral que impulsó la UCR, que promovía unir las boletas de Gobernador y Diputados en las generales (como finalmente sucedió), pero también las del Senado.
Maximiliano Pullaro va por el Senado
Uno de sus operadores más fieles remarcaba por entonces que Pullaro, en el mano a mano, les ganó a cuatro de los cinco caciques en la contienda general de 2023. A todos, salvo al norteño Osvaldo Sosa (Vera). Pese a retener sus bancas en la Legislatura, Armando Traferri (San Lorenzo), Rubén Pirola (Las Colonias), Alcides Calvo (Castellanos) y Eduardo Rosconi (Caseros) cayeron en la comparación de sus cosechas versus la del gobernador.
Hay uniformidad en el bloque con respecto a la lectura de la estrategia peronista para 2027. Se reinventa el latiguillo de “unidad en la diversidad” que acuñó la victoria de Omar Perotti en 2019. “Soy optimista, estamos en una etapa donde se conversa mucho hacia adentro”, revela uno de los integrantes del quinteto.
Calvo fue el primero en blanquear sus intenciones hace unos meses; Traferri lo siguió hace unos días, pero, en rigor, los cinco senadores analizan ir por la reválida. Se sienten favoritos, aún ante la amenaza pullarista. Creen, a la vez, que el PJ tiene posibilidades de victoria en otros tres departamentos: Garay, San Javier y Rosario.
Los tres departamentos que quiere recuperar el peronismo
Germán Baumgartner es el senador de Garay. Radical, de perfil bajísimo, es uno de los apuntados por el peronismo. En San Javier conduce Oscar Dolzani, que se esfuerza por superarse en escándalos y está peleado con la intendenta radical de la ciudad cabecera, Maribel González. En el departamento más populoso, Rosario, el peronismo confía en que la partición de aguas entre Unidos y La Libertad Avanza perjudique al senador Ciro Seisas y le impida retener su escaño.
De alcanzar el sueño máximo, el PJ obtendría ocho bancas, que no le alcanzarían para disputar una mayoría, pero sí para engrosar el bloque y levantarse el precio. Traferri y compañía lograrían así sostener una porción de poder clave para cualquier negociación.
Con todo, el plan no acaba allí. “Hay que oxigenar”, se confiesa uno de los senadores peronistas. Por ese motivo, Traferri y la diputada provincial Alejandro Rodenas trajeron a la mesa el nombre de Pucciarello. Si el empresario, jugador fuerte del biodiesel, que vive seis meses en Italia y otros seis en Argentina, da el zarpazo, los senadores confían en que dispondrán de una carta fuerte. En el idioma del truco, más que un tres, un siete de oro.
Oxigenar, la palabra clave de Armando Traferri y los suyos
“En nuestros departamentos, el sector privado resuelve las cosas del sector público”, proclama otro de los legisladores, subido al barco del hombre de los combustibles renovables.
No obstante, para el enfrentamiento contra Pullaro por la gobernación, el grado de confianza de los senadores es dispar. Está el senador que cree, en estricto off the record, que el PJ pelea por el segundo puesto y el otro que piensa, en la otra punta, que el mandatario radical tiene problemas visibles, en el territorio y también en el universo digital, que se verán reflejados en la elección de 2027.
Si Pucciarello finalmente se baja de la carrera, los senadores tienen asegurado no quedarse al margen. Conducen el partido junto al exdiputado Agustín Rossi y se garantizarán seguramente ser parte central de la estrategia, aún sin poseer la fortaleza de otras épocas.