La oposición al peronismo no encuentra una candidatura competitiva en Santa Rosa, la capital de La Pampa. La puja por la Intendencia encierra todavía unas cuantas incógnitas, pero hasta ahora ni la UCR, ni el PRO, ni La Libertad Avanza ni Comunidad Organizada han construido alguna postulación fuerte.
Mucha agua debe correr bajo el puente, pero la elección provincial y municipal se perfila para mayo del año que viene. Ni haciendo el rejunte que sueña el espacio antiperonista aparece con claridad alguna figura que muestre la cabeza por sobre las demás.
Un poco de historia de la capital de La Pampa
A diferencia de la provincia, donde el PJ ganó todas las elecciones desde 1983, en Santa Rosa el radicalismo tuvo sus oportunidades concretas. Francisco Torroba fue intendente entre 2008 y 2011, Leandro Altolaguirre gobernó entre 2015 y 2019.
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Fines de 2019, el último traspaso: el radical Leandro Altolaguirre deja la gestión municipal y asume el peronista Luciano di Nápoli.
En ambos casos, aprovecharon internas furiosas en el peronismo. En el primer caso, Torroba dio el zarpazo porque la experiencia de Juan Carlos Tierno al frente del municipio duró apenas 87 días. Tierno fue el postulante del peronismo, pero el propio PJ intervino su gestión después de que sembrara el caos.
Se fue acusado por abuso de autoridad, pero la dirigencia del PJ no fue capaz de armar otro candidato y en la elección para completar el mandato se presentó el propio Tierno. Torroba ganó con votos propios, pero también con adhesiones de otras fuerzas y de bases peronistas.
En 2015, Altolaguirre se metió en la honda grieta que había dejado la puja entre Carlos Verna y el kirchnerismo, que incluyó hasta la renuncia del candidato que había salida de las urnas en la interna, Oscar Mario Jorge. El entonces joven dirigente radical, ambientalista, también cosechó la buena imagen que había dejado el gobierno local de Torroba.
La UCR sin nombres potentes
Ahora, la UCR no tiene ninguna figura relevamente. Nadie asoma como candidato puesto y es dudoso que alguien pueda calzarse ese traje. Desde ya que el escenario también dependerá de si se concreta o no la alianza antiperonista, pero también se repite como una verdad sabida que la UCR provincial está dispuesta a cualquier pacto con tal de que se respete la candidatura a gobernador de Martín Berhongaray.
En ese desierto, aparece tímido el nombre del presidente del Comité Capital, Manuel Gallego, un dirigente apenas conocido, empresario exportador, sin participación institucional ni electoral.
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El presidente del Comité Capital de la UCR, Manuel Gallego, junto a Facundo Manes.
Desde el Concejo Deliberante, el que se hizo visible en estos años es Diego Camargo, también joven y el “pollo” preferido de Poli Altolaguirre, jefe del bloque legislativo provincial y armador del sector Celeste.
El líder de la Azul, el exdiputado Torroba, está más cerca del retiro que de otra candidatura. Se postuló en 2019 porque era el más competitivo contra la reelección de Di Nápoli, pero fue su último baile.
El otro dirigente de ese sector interno que siempre le tuvo ganas a la comuna es Marcos Cuelle, exdiputado y actual director de la empresa estatal Aguas del Colorado en representación de la oposición.
La reparición de Altolaguirre en la UCR
Casualidad o no, en los últimos tiempos reapareció Leandro Altolaguirre, Celeste y hermano de Poli. Con el traje de ambientalista, como contó Letra P, participó en la audiencia pública por la urbanización que despierta polémica porque se proyecta sobre una zona de recarga del acuífero.
El paso de Altolaguirre por la municipalidad no dejó buenos recuerdos. Fracasó en su intento reeleccionista después de años conflictivos con los trabajadores, en los que chocó contra la Gobernación de Verna y esperó en vano que el presidente Mauricio Macri le cumpliera sus promesas.
rejunte antiperonista
Rejunte de ocasión entre radicales y tiernistas: el exintendente Leandro Altolaguirre, la diputada Sandra Fonseca, el senador Daniel Kroneberger y Juan Carlos Tierno.
Desde que quedó fuera de juego, e incluso a contramano de su partido, tejió alianzas con sectores que le resultaban refractarios a la UCR de Santa Rosa, incluso con Comunidad Organizada. El radicalismo gobernó la capital provincial porque enfrentó a Tierno sin medias tintas, confrontando su discurso autoritario y sus hechos de corrupción.
Tierno es un dirigente que sigue dando vueltas y visible. Tiene una porción de votos cautivos que le han garantizado cargos a él mismo y a su esposa, la diputada Sandra Fonseca. Suena improbable que otra vez quiera ser candidato en Santa Rosa, pero la política es el arte de lo posible y de lo imposible también.
Todos los experimentos posibles de La Libertad Avanza
El panorama tan cargado de intrigas y con semejante carencia de candidaturas competitivas, abre la puerta a otros engendros y experimentos outsider.
Por ese hendija se meten las ambiciones del empresario multimillonario Javier Catoni, un personaje que de modo periódico juega a lanzarse a la política desde La Libertad Avanza. Tiene vínculos con Santiago Caputo en el nivel nacional y asegura que mantuvo encuentros con Javier Milei.
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Javier Catoni, empresario, outsider, multimillonario, juega con su lanzamiento a la política con la camiseta de LLA.
Catoni ensaya un discurso que hace foco en la ciudad y cada vez que apareció también lo hizo en tono de chicana hacia Adrián Ravier, cuando el diputado parecía internamente más débil que ahora, convertido en actor central tras ser designado vocero presidencial.
La Libertad Avanza no tiene en Santa Rosa otros nombres listos para encabezar una boleta. Desde que el partido desembarcó en La Pampa estuvo sometido a tantas internas que la estructura inicial quedó hecha jirones y no se construyeron alternativas de peso. Además, la capital es un distrito que le resulta electoralmente dificultoso.
La controladora del PRO
Tampoco el PRO tiene dirigentes locales de talla para pelear por la intendencia, con excepción de María Alejandra Mac Allister. “Marita”, presidenta del Tribunal de Cuentas, parte de la conducción partidaria y orgullosa de ser amarilla, tiene una larga y reconocida trayectoria.
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María Alejandra "Marita" Mac Allister es presidenta del Tribunal de Cuentas de La Pampa y también tiene fuerte incidencia en la política partidaria del PRO.
El problema es que ella misma se percibe como especializada en la administración pública provincial y por eso puso el radar un poco más alto y anunció que si le ofrecen ser candidata a gobernadora de una alianza aceptaría gustosa ese convite.
Es probable, casi seguro, que si se aceitan y aceleran las negociaciones para un rejunte de las fuerzas no peronistas, a Marita Mac Allister le lleguen ofertas y sugerencias para estar en la boleta, pero no en el lugar en que ella sueña.
Por ahora, la orfandad opositora salta a la vista, incluso con la tentadora oportunidad de enfrentar a un peronismo dividido y a un candidato cascoteado por su propia interna.