La Libertad Avanza también quiere eliminar las PASO en la Ciudad y enfrenta el rechazo del PRO y el peronismo
Va en línea con la avanzada en el Congreso. Puntos de encuentro entre el Gobierno porteño y UP. Boleta electrónica, contradicciones y el factor Angelici.
La Libertad Avanza quiere eliminar las PASO en la Ciudad de Buenos Aires pero choca con la resistencia del PRO y del peronismo.
En línea con el proyecto que el presidente Javier Milei envió al Senado, La Libertad Avanza (LLA) impulsa en la Ciudad de Buenos Aires la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La iniciativa abre un frente con el PRO y el peronismo, que defienden las primarias como herramienta de orden político y cuestionan que el debate se reduzca a su costo.
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La ofensiva libertaria se mueve en dos planos coordinados. A nivel nacional, el oficialismo busca suprimir las primarias bajo el argumento de reducir el gasto público. En paralelo, en la Legislatura porteña, el bloque que conduce la legisladora Pilar Ramírez empuja una reforma en el mismo sentido, como parte de una estrategia para disputar agenda en el principal bastión del macrismo.
Disciplina partidaria en la Nación y la Ciudad
El proyecto parte de una premisa central: las PASO son una interferencia estatal en la vida interna de los partidos. Bajo esa lógica, la selección de candidaturas, sostienen, debe volver a manos de las estructuras partidarias, sin financiamiento público ni participación obligatoria del electorado. La iniciativa considera que las primarias se convirtieron en una instancia costosa y, en muchos casos, sin competencia real.
El trasfondo es político. La eliminación de las PASO implica modificar las reglas de competencia, acortar el calendario electoral y concentrar el poder de decisión en las conducciones partidarias. Por lo tanto, no es sólo un ajuste administrativo, sino de un rediseño del sistema electoral.
El proyecto propone una reconfiguración del proceso electoral al trasladar la definición de candidaturas al ámbito exclusivo de los partidos y alianzas, que deberán resolver sus mecanismos internos conforme a sus cartas orgánicas. En ese esquema, la presentación de listas se simplifica y pasa a realizarse directamente ante el Tribunal Electoral de la Ciudad, eliminando la instancia previa de convalidación ciudadana.
La reforma descarga en las estructuras partidarias la organización logística y el financiamiento de la competencia interna, en línea con el enfoque de financiamiento más privatizado que el mileísmo ya instaló en el debate público en 2025. Al mismo tiempo, implica para la autoridad electoral asumir nuevas responsabilidades operativas y de control que hoy no forman parte de su esquema de funcionamiento.
El argumento central del proyecto es la austeridad fiscal. La iniciativa sostiene que el Estado no debe financiar procesos que considera propios de la vida interna de los partidos y plantea que su eliminación permitiría una reducción significativa del gasto electoral. En paralelo, propone acortar el cronograma y evitar la superposición de instancias que, según esa mirada, generan una “fatiga cívica” y una dinámica de campaña permanente en la gestión pública.
Esa justificación encuentra eco transversal en el sistema político, aunque también abre una discusión de fondo sobre si la simplificación del calendario no termina encubriendo un corrimiento del control ciudadano en la selección de candidaturas.
Jorge Macri y el PRO defienden las PASO
En el PRO, pese a haber suspendido las primarias abiertas en 2025, no hay respaldo a eliminarlas definitivamente. Todo lo contrario: el propio jefe de Gobierno, Jorge Macri, definió una posición que fija la defensa conceptual del mecanismo de interna abierta, aunque con algunos matices. Consideró que las primarias son una herramienta válida, especialmente para cargos ejecutivos, porque permiten dirimir candidaturas de cara a la sociedad.
Macri también cuestionó el enfoque centrado en el costo fiscal de una elección. “Si todos los costos de la democracia los analizamos como un gasto puro, podemos llegar a la conclusión de que ni votemos”, planteó, al remarcar que el funcionamiento democrático implica necesariamente erogaciones públicas. En la Legislatura porteña, el bloque oficialista se mueve sobre esa misma línea: sostener el instrumento, aunque con la puerta abierta a eventuales ajustes.
Agradezco a todas las fuerzas políticas que acompañaron la suspensión de las PASO. Esta decisión no solo representa un ahorro de $20 mil millones para los vecinos, sino que también muestra una política más responsable y madura.
El rechazo del peronismo se inscribe en un contexto propio que excede la realidad del distrito y atraviesa a ese movimiento en casi todo el país. Al igual que en varias provincias, el PJ metropolitano atraviesa un proceso de ebullición ante la posibilidad de una elección partidaria hacia fin de año, lo que refuerza la necesidad de contar con mecanismos que ordenen la competencia interna. En ese marco, las PASO son vistas como una herramienta clave para canalizar disputas sin ruptura.
Fuentes del peronismo coinciden en que eliminar las PASO trasladaría la definición de candidaturas a acuerdos de cúpula, con mayor riesgo de fragmentación. Por eso sostienen que deben mantenerse, incluso en un escenario de discusión sobre reformas electorales.
Boleta electrónica, contradicciones y el factor Angelici
Donde sí aparece un matiz es en el sistema de votación. En el peronismo reconocen que la Boleta Única Electrónica utilizada en la Ciudad de Buenos Aires resultó operativamente eficaz y más simple que el esquema de boleta única en papel. Sin embargo, advierten una contradicción en la postura libertaria, que en el Congreso impulsa la implementación del sistema en papel para todo el país.
La discusión técnica se cruza también con intereses políticos y económicos. Detrás del método de votación en la Ciudad, implementado con éxito relativo por el PRO, aparece el rol de MSA, la empresa proveedora de las máquinas de votación. En el mundo político vinculan a esa compañía, que condujo uno de los procesos electorales más caros del país, al entramado de negocios de la Ciudad asociado a Daniel Angelici, el nuevo hombre fuerte de la Ciudad.
Más allá de los argumentos, el proyecto libertario abre un escenario de negociación incierto. La Libertad Avanza no tiene los votos para avanzar en soledad y enfrenta resistencias en los dos principales bloques. Esa coincidencia entre PRO y peronismo no es ideológica, sino funcional: ambos necesitan las PASO para sostener su equilibrio interno.
La discusión anticipa un trámite complejo en la Legislatura porteña, con resultado abierto. Puede derivar en cambios, dilaciones o directamente en el bloqueo de la iniciativa. En cualquier caso, la jugada libertaria ya instaló un debate de fondo sobre el futuro del sistema electoral porteño y las reglas de la competencia política.