YO NO FUI

La devaluación como imposición del FMI, un mal menor malísimo

El Gobierno eligió una curiosa narrativa para zafar del rol de victimario: se asumió endeble. La pesada herencia, en el origen de la cadena de imposiciones.

Para explicar la devaluación del 22,5% que convalidó el lunes 14 de agosto, al día siguiente de la derrota histórica que sufrió el peronismo en las PASO, el Gobierno prefirió jugar el rol de víctima para no asumir el de victimario. En medio de un proceso electoral en el que corre de atrás y enfrenta el riesgo de quedarse incluso sin la chance de disputar un desempate, eligió revelarse débil, incapaz de no hacer lo que no quería, permeable a presiones externas, apenas en condiciones de hacer menos de lo que le exigen. Consideró que ese es el mal menor, aunque sea malísimo.

Se sabe: la política cuida el lenguaje, clave en el diseño de las narrativas con las que participa de la batalla por la construcción de la verdad. Una frase suelta puede ser un descuido. Repetida una y otra vez, es un plan. Desde que rompió el silencio que guardó durante las primeras 72 horas que siguieron al revés electoral que lo tuvo como protagonista como precadidato presidencial del oficialismo, Sergio Massa expuso -una y otra vez- esta consigna: la devaluación fue una imposición del Fondo Monetario Internacional (FMI).

"La exigencia del FMI de pedir una devaluación tiene un impacto inflacionario", dijo, por ejemplo, durante su visita de dos días a Washington, de donde se trajo la foto con la directora del organismo, Kristalina Georgieva, y el desembolso de 7.500 millones de dólares para pagarles a sus últimos prestadores y operar en el mercado cambiario.

MASSA EN WASHINGTON: "La exigencia del FMI de pedir una devaluación impactó en la inflación"

Massa no fue el único que expuso esa disculpa. Este lunes, se aferró al libreto su compañero de fórmula, Agustín Rossi. "Las medidas de Massa son para compensar la devaluación impuesta por el FMI", dijo el jefe de Gabinete y la frase fue usada como título en un cable de Télam, la agencia oficial de noticias.

Más: dijo lo mismo el titular de la AFIP, Carlos Castagneto. “Tomando estas medidas como consecuencia de la devaluación impuesta por el Fondo Monetario Internacional...", indicó en conferencia de prensa y lo dejó por escrito en un comunicado oficial del organismo que conduce.

La frase del jefe de la agencia de recaudación continúa con la justificación original: las medidas también son consecuencia de "el préstamo contraído por el gobierno anterior en el año 2018". La pesada herencia. Cierto: con el endeudamiento criminal que tomó del FMI, Mauricio Macri dejó una bomba imposible de desactivar.

La candidata de la izquierda, Myriam Bregman, le pegó al Gobierno en su debilidad autoasumida. "En 2021, en la campaña, advertimos sobre el acuerdo con el FMI que se venía y lo que traería. Nos decían exagerados y algunos nos chicaneaban. Hoy el FMI impone el ajuste y los mismos nos dicen que ellos son la solución. La salida es por izquierda, ni derecha ni ajustadores", escribió en Twitter.

OK: no es Bregman, con su reciente cosecha electoral del 1,75%, el mejor ejemplo de una prédica que prende en la sociedad. El punto es si a esta altura, frente a rivales que, con lógica impunidad opositora, se presentan con soluciones para todo, las excusas que eligió empuñar el peronismo del 27% le sirven a un electorado que acaba de demostrar semejante nivel de hartazgo al consagrar a Javier Milei como alternativa cierta de poder.

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