Dieciocho personas posaron sonrientes para la foto. En la superficie, era el broche de oro de una ardua negociación de tres años para que la Nación le delegase a Santa Fe la gestión de la ruta A012. Un bizarro win-win para ambas partes, con una Casa Rosada que no se sonroja al admitir que no hace obras y una provincia que festeja un traspaso sin fondos. Por lo bajo, para determinados destinatarios del mensaje, fue algo más: la comprobación del purismo en degradé de Karina Milei.
La secretaria general de la Presidencia fue la figura estelar de la reunión: se mostró para coronar las gestiones de Diego Santilli para que Toto Caputo cediera ante el reclamo del mandatario Maximiliano Pullaro. Tuvieron que pasar de largo tres jefes de Gabinete para convencer al ministro de Economía.
Todos ellos se sumaron a la superpoblada foto, junto a la referente de La Libertad Avanza de La Bota y probable candidata a gobernadora, la diputada Romina Diez; y el titular de la cámara baja, Martín Menem, quien, junto a su primo Lule, ordena a la tropa karinista en el territorio. Los riojanos se sumaron a cuento de un mensaje político, más que de gestión.
Karina Milei, la garante
"Cuando aparezca Karina, es porque con ese gobernador habrá arreglo; el tema es cómo", analizó una fuente libertaria en la previa de la visita de Pullaro, convencida de que el purismo mileísta para las listas 2027 dio paso al acuerdismo para conseguir lo único que le importa a El Jefe: la reelección de Javier Milei. Ese fue el norte que fijó la mesa chica libertaria hace cuatro meses, cuando Manuel Adorni aún iba a Balcarce 50. Su renuncia, a pesar de que el Presidente prometió sostenerlo contra viento y marea, podría ser el primer daño colateral de la misión violeta por otro mandato.
Santa Fe es una de las provincias que operadoras karinistas anotan como posible integrante de un megapacto 2027. De base, toman los acuerdos de las legislativas de octubre del año pasado para ser repetidos en Entre Ríos, con Rogelio Frigerio; Mendoza, con Alfredo Cornejo; San Luis, con Claudio Poggi; Chaco, con Leandro Zdero, y en la Ciudad de Buenos Aires, con Jorge Macri. Suman a San Juan (Marcelo Orrego), Neuquén (Rolando Figueroa), Chubut (Ignacio Torres) y Jujuy (Carlos Sadir). No todos firmarían el mismo contrato.
Los tres momentums
De mínima, para arrancar y como gesto de buena voluntad, la Casa Rosada espera contar con la tropa legislativa de estos diez mandatarios para votar la eliminación de las PASO en el Congreso o, si no, replicar la suspensión de 2025. Marcaría el kilómetro cero del acuerdismo karinista.
Seguirían dos instancias claves, marcadas por desconfianzas mutuas que persisten de cuando en 2025 la hermana presidencial, a través de los Menem, detonó los acuerdos de palabra con el mantra de "pintar el país de violeta". Una será cuando se armen las listas provinciales en las elecciones anticipadas en las provincias; la otra, cuando se inscriban las boletas únicas de papel en las nacionales. En el primero, los gobernadores deberían atestiguar el cumplimiento de la promesa de La Libertad Avanza y en el segundo, la devolución de gentilezas a El Jefe.
Un peronista recordaría la advertencia de Cristina Fernández de Kirchner a Axel Kicillof: después de asegurarse sus municipios en las provinciales de septiembre, los intendentes jugarán a menos en octubre.
Las cuatro cartas de LLA
Hay cuatro formatos que baraja la cúpula libertaria para competir en las provincias el año que viene. En Buenos Aires, claro está, no habrá acuerdo posible, por lo que LLA no tiene ataduras para llevar a Santilli en una boleta, si bien es compartida por distintos sectores libertarios la apreciación de Santiago Caputo: gobernar el principal distrito del país para un modelo federal ajustador sería más problemático que beneficioso.
En la mente del asesor, esa sentencia corre para todas las provincias, ya que cree que Milei llegó para romper viejas máximas, como que, para consolidarse y perdurar, un movimiento nacional necesita hacerse del control territorial. "Tenemos que manejar el Congreso, con propios y aliados, que es donde se votan las reformas que el Presidente necesita", es el mantra. Con esa lógica, el caputismo entregaría el 100% de las listas provinciales a cambio de acordar las nacionales. Es un ultraacuerdismo alejado de Karina Milei, que está menos violeta, pero no tanto.
Una de cal y otra de arena en el triángulo de hierro: esta semana, Karina sentó al estratega en el centro de la foto de la mesa política, pero después instauró el Día de la Unidad mileísta, en conmemoración del armado de la lista bonaerense que proscribió a Las Fuerzas del Cielo.
Karina Milei y la mesa política
En otras provincias en las que competiría, el oficialismo nacional bajaría un cambio. "LLA puede ser el árbitro de una elección. No llegamos a ganarla, según los números que tenemos, pero podemos complicar al oficialismo local ante su oposición", deslizan en un despacho. Puede ser una carta para negociar también y que la advertencia no se materialice.
El acuerdismo tiene dos variantes: una sobre y otra por debajo de la mesa. Esto último puede valer, por ejemplo, para Santa Fe. "Hay provincias en las que no podemos no presentar una lista", es el análisis. Las legislativas 2025 dejaron a mucha figura territorial envalentonada con el batacazo en las futuras ejecutivas. Como operativo contención y para no mostrar de antemano las cartas, operadores de Karina Milei prometen que el año que viene habrá una competencia 100%, mientras en la Casa Rosada trabajan para regularla.
"Ponemos un candidato que al gobernador le saque cinco puntos nada más, mientras financiamos a otro que le quite lo mismo al peronismo", revelan la estrategia de equilibrar la balanza.
Otra martingala es entronizar un postulante, pero que Milei no vaya a hacer campaña. Los antecedentes ayudan a los potenciales socios libertarios: salvo excepciones, en 2023 y en 2025, a LLA no le va bien en las elecciones anticipadas. El año pasado, para completar la Convención constituyente, la tropa de Milei quedó tercera y la de Pullaro, primera; orden que se invirtió en las nacionales de octubre.
Mauricio Macri, la piedra en el zapato
Finalmente, el cuarto plato del menú es la tradicional confluencia: que LLA integre una alianza formal con el oficialismo local. A pesar de que el karinismo porteño reniega de esta opción, es una que toma fuerza en la Casa Rosada tras la debacle de Adorni. "Manuel no quería ser el candidato en 2027, así que es lo mismo", argumentan, para desestimar la idea de que, sin el exvocero, LLA está en una posición de debilidad para competir en la Ciudad. Creen que pueden replicar el eslogan "Adorni es Milei" con casi cualquier otra figura.
Javier Milei, abrazado a Manul Adorni. ¿A morir con las botas puestas?
No piensan lo mismo en la Casa Rosada, donde ya trabajan en repetir el toma y daca porteño del año pasado. "No hay que descartar un acuerdo para no volver al pasado", pidió pista Jorge Macri esta semana. ¿Podría la karinista Ramírez terminar de vicejefa? ¿LLA desembarcaría en un gabinete que ya está loteado con varios sectores porteños?
En Balcarce 50 tienen algo en claro: un eventual pacto en la Ciudad con el PRO debe formar parte de uno global, que incluya también a la provincia de Buenos Aires, donde los libertarios se prepararan para copar las listas municipales. El Macri con el que quieren firmarlo no es Jorge, sino Mauricio. Para hacerlo, Milei primero debería volver a hablar con el expresidente, a quien no recibe en la Quinta de Olivos desde la salida de Guillermo Francos. Seguro lo hará: todo sea por su reelección.