ELECCIONES 2023

Juntos por el Cambio estalló en Santa Cruz: un petrolero detrás de la ruptura

El sindicalista exkirchnertista Claudio Vidal cocinó la crisis del frente opositor. Los puentes de Larreta y el chat urgente con Bullrich.

Cambia Santa Cruz, la versión santacruceña del actual Juntos por el Cambio, creada en 2007 para derrotar al kirchnerismo en su tierra, entra rota a la recta final del proceso electoral que tiene su última parada el 13 de agosto, cuando el electorado provincial deberá definir la sucesión de la gobernadora Alicia Kirchner. Con un amparo judicial, la Unión Cívica Radical terminó de sellar la ruptura del frente.

Desde hace más de dos semanas, la agenda de la oposición santacruceña gira en torno al diputado nacional Claudio Vidal, secretario general del Sindicato Petrolero y Gas Privado de Santa Cruz. Sus operadores políticos comenzaron a trabajar hace varios meses y minaron en todos los partidos que conformaban Cambia Santa Cruz la posibilidad de crear un acuerdo para ir juntos en las listas. Entre los sectores seducidos estuvieron los radicales, a quienes el empresario/senador Eduardo Costa, líder y mecenas de la UCR en las elecciones santacruceñas, les cerró la puerta.

Este sábado, ese grupo díscolo intentó realizar una nueva convención del partido en la localidad de Piedra Buena para revertir lo que la UCR había decidido la semana pasada en Puerto Deseado: aceptar ir en un lema junto al partido SER, de Vidal, pero siempre y cuando hubiera un sublema único para competirle en la interna. Los candidatos del costismo lograron, el mismo día, una medida cautelar exprés del juez federal Claudio Vázquez para anular esa convención, que buscaba aprobar el acuerdo sin restricciones.

La condición siempre significó una encerrona para el resto de los partidos de Cambia Santa Cruz. Si dentro de la misma UCR había dos candidatos que no se bajaban, ¿como pretendían que hubiera lista única para competir con Vidal dentro del lema? Costa, promotor de la diputada nacional Roxana Reyes, no estaba dispuesto a bajarla de su candidatura a la gobernación. Operó en sincronía con el otro candidato del partido, el empresario Mirey Zeidán -hermano de Omar Zeidán, alfil de Costa e interventor de YCRT durante la gestión de Mauricio Macri, entre 2015 y 2019-, que avisó de inmediato que tampoco bajaría su candidatura.

Ambos fueron ratificados el viernes a la noche por el Comité provincial, que presidió Daniel Gardonio, intendente de San Julián y uno de los señalados de haber “coqueteado” con Vidal. Por si cabían dudas, Reyes y Costa ya habían quemado todos los puentes con el petrolero.

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La mesa completa de Cambia Santa Cruz, antes de la ruptura.

La mesa completa de Cambia Santa Cruz, antes de la ruptura.

Primero, Costa lo propuso como compañero de fórmula de Reyes, su principal candidata. Luego, Reyes lo fulminó: “Vidal es un kirchnerismo decadente y más violento; representa la patota, el engaño, el miedo, los negocios con los amigos y la justicia sometida y con menos control institucional. No puede decir cómo financia su actividad”.

Sin embargo, Vidal no sólo había pasado con la ambulancia entre los radicales descontentos con Costa. También tendió líneas con el resto de los partidos del frente opositor, el PRO, que lidera Alberto Parsons y promueve la candidatura del periodista Mario Markic, y Encuentro Ciudadano, un partido provincial que nació al calor del conflicto docente de 2007 -aunque sin ramificaciones gremiales-, cuyo capital político se basó principalmente en "la honestidad y la transparencia". A su principal referente, Gabriela Mestelán, le ofreció ser su candidata a vice.

Por eso, durante las cuatro horas en la que los referentes de la mesa de Cambia Santa Cruz debatieron por segunda vez si aceptaban ampliar el frente electoral, Vidal publicó un video en las redes sociales donde afirmaba: “Mi mamá siempre me dice que la clave, además de la condimentación, es la cocción”. En Río Gallegos, a las 22 del 7 de junio, Encuentro Ciudadano y el PRO decidieron aceptar una interna con el partido SER mientras que la UCR, el Partido Socialista Santacruceño y el ARI-CC lo cancelaron.

La pelea Patricia Bullrich vs. Horacio Rodríguez Larreta

La división entre el PRO y la UCR en Santa Cruz es un final que podría quedar abierto hasta la medianoche del miércoles 14 de junio, plazo legal para la presentación de alianzas.

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Si bien la crisis parece un espejo de la batalla entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich por la ampliación de Juntos por el Cambio, no se puede trasladar de forma directa al terreno santacruceño: el radical Gerardo Morales, por ejemplo, apoyaba la incorporación de Juan Schiaretti a la coalición opositora, pero Costa, su aliado en Santa Cruz, no acompaña la ampliación del frente con Vidal. La explicación quizás sea netamente pragmática y local. La UCR no está dispuesta a transferir, mediante la Ley de Lemas, sus votos a un peronista, sindicalista y exaliado del kirchnerismo. Una cosa es intentar ganar y otra, que pierdan los K.

Bullrich reveló que el jueves habló con Larreta para tratar la ruptura santacruceña. “Tenemos que ganar Santa Cruz y tenemos que lograr que el frente vaya unido”, dijo. Sin embargo, esa llave no la tiene el PRO sino la UCR.

A través de sus terminales en la provincia, Larreta estableció una amplia cabeza de playa en el sur. El año pasado, le ganó la interna del PRO a Bullrich y mantiene un acuerdo con el partido provincial MOVERE, de los hermanos José María y Antonio Carambia, que gobiernan la localidad de Las Heras. Los Carambia ya fueron aliados de Juntos por el Cambio y su salida fue escandalosa. Cuando Macri perdió las elecciones de 2019, Antonio dejó el interbloque en la Cámara de Diputados y Bullrich salió a pedir que renunciara en un operativo conjunto por redes sociales: #QueDevuelvanSusBancas.

El diputado Antonio Carambia formó el bloque Unidad Federal para el Desarrollo junto a Pablo Ansaloni y Beatriz Ávila, las otras dos figuras perseguidas por los trolls del PRO. En 2020, renunció al bloque y se unió a Felipe Álvarez, un riojano que venía de Juntos por el Cambio.

Cuando Carambia finalizó su mandato, casi como una continuidad, Vidal formó un bloque con Álvarez al que llamaron SER (Somos Energía para Renovar). Álvarez fue el candidato de Larreta y de Gerardo Morales en La Rioja. Salió segundo, derrotado por Ricardo Quintela, y acusaron al candidato de Milei de haber dividido sus votos para que gane el Frente de Todos.

El propio Larreta se acercó a Álvarez en 2020 pensando en su candidatura para 2023. "Fue el único que tuvo la grandeza y amplitud de llamar a todos los diputados y senadores del interior que no estábamos alineados de un lado o del otro de la grieta" dijeron en el entorno del riojano, según El Destape.

Claudio Vidal, el exkirchnerista

Pensar en Vidal como kirchnerista es muy difícil en estos momentos. Desde el espacio que lidera la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner intentaron varios acercamientos en los últimos meses, pero el petrolero fue esquivo.

En febrero, Máximo Kirchner viajó a Río Gallegos y participó de la presentación del libro Eva y las mujeres: una historia de irreverencia, de la historiadora y docente Julia Rosemberg, en el Comando Provincial del Frente de Todos, y lanzó un inesperado pedido a la militancia: “Manténganse juntos, ya vendrá la oportunidad de competir electoralmente y todo, pero tenemos una gran provincia. En 2019 con Alicia (Kirchner), con Javier (Belloni, intendente de El Calafate) y con Claudio se obtuvo una gran victoria en la provincia y no debemos perder de vista esas cosas. Claro que hay un montón de cosas para hacer por nuestra provincia, como también para El Calafate y también para el Sindicato de Petroleros”.

En abril, el intendente de 28 de Noviembre, Fernando Españón, que responde a Vidal, viajó a Río Gallegos para recibir fondos de inversiones de YPF tras firmar un acuerdo con la gobernadora Kirchner y el presidente de la petrolera de bandera, Pablo González, por $1.900 millones. Días después regresó a la capital santacruceña para la puesta en marcha del Boleto Estudiantil.

En medio de esas jornadas, Vidal dejó plantado a Máximo K. en una reunión donde el líder de La Cámpora esperaba tender un puente que llevara al petrolero a volver a jugar dentro del Frente de Todos.

El kirchnerismo sacó una última carta y levantó el perfil de Pablo González, con quien Vidal construyó una buena relación durante el gobierno de Macri cada vez que viajaban a Buenos Aires para intentar frenar la desinversión en el sector petrolero. El 1 de mayo, González asistió a la inauguración de un feedlot construido por la mutual del gremio petrolero, que conduce Vidal.

El gesto no fue suficiente: 20 días más tarde, en Río Gallegos, YPF y la petrolera CGC firmaron un acuerdo para realizar una perforación exploratoria de petróleo no convencional cerca de Río Gallegos, en un lugar que promete ser la segunda Vaca Muerta. Si bien Vidal se sacó una foto con González y el presidente de CGC, Hugo Eurnekian, evitó el acto con la gobernadora, donde sí estuvieron los representantes de los otros dos sindicatos petroleros.

https://twitter.com/ClaudioVidalSer/status/1634681566050893825

Vidal debutó electoralmente en 2019 con 24.522 votos que lo dejaron tercero dentro del lema del Frente de Todos, detrás de Alicia Kirchner (la más votada, con 36.366 sufragios) y Belloni (32.567 votos). Obtuvo poco menos que Costa, el principal candidato opositor de Cambiemos, que alcanzó los 25.965 votos.

Las elecciones le sirvieron para construir poder territorial propio e instalarse en la agenda con críticas a la gobernadora, mientras ponía alfiles en distintos organismos del gobierno provincial.

En las legislativas de 2021, el petrolero se presentó como candidato a diputado nacional con su partido SER Santa Cruz, por fuera del oficialismo, y desplazó al kirchnerismo al tercer lugar. Cosechó 46.584 votos, detrás de Roxana Reyes, de Cambia Santa Cruz, (57.771 votos) y delante de Gustavo González, el candidato del Frente de Todos (45.431 votos).

Esa cosecha lo convirtió en hombre clave para las elecciones de 2023 en Santa Cruz y jugó de manera pendular. Vidal es un peronista ortodoxo del ala gremial, nada que el kirchnerismo no haya aceptado antes. Coinciden en la importancia de la generación de empleo a través de la inversión privada y el impulso del Estado y disienten en la agenda social de la progresía, por ejemplo, en el apoyo a los sectores celestes, contrarios al aborto legal. Lo aleja del oficialismo la ambición electoral de querer ser gobernador y el hecho de que se considera más capaz para gestionar.

La única forma de crecer dentro del Frente de Todos es con poder delegado de un sector kirchnerista. En cambio, ve mucho más potencial en el elctorado opositor. Sin embargo, incorporarse al frente de Juntos por el Cambio podría restarle el voto peronista. La ruptura de esa coalición es un buen escenario para él y también para el oficialismo.

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