El gobernador de Jujuy, Carlos Sadir, y la diputada María Inés Zigarán.
Desde su arribo al Congreso, María Inés Zigarán busca evitar que la crisis de los partidos políticos se lleve puesta la identidad del radicalismo. En medio de la avanzada libertaria, hace equilibrio entre las necesidades del gobierno de Jujuy, la presión de Javier Milei sobre los gobernadores y la convivencia entre Carlos Sadir yGerardo Morales.
Zigarán forma parte de Provincias Unidas, un bloque de 18 diputados en el que todos votan distintos. Entiende que el debate se salda “buscando construir alguna unidad en los temas que son comunes”, pero la fragmentación también tiene su versión jujeña. Zigarán y Jorge Rizzotti, su coprovinciano del bloque, vienen votando distinto.
Ella se opuso a la reforma laboral y él voto por su aprobación. Zigarán dice que cada uno tiene su agenda, pero en el fondo aparece el juego de Sadir, que parece ampliar el campo y sostener el diálogo abierto con tantos sectores como sea posible, y necesario. Recorrió el país en rol opositor con sus pares de Provincias Unidas y días atrás fue el único referente de ese espacio que se sumó al zoom de dialoguistas horas antes del reparto de poder en el Senado.
“Los gobernadores tienen el desafío también de la gestión institucional, de garantizar la administración y bueno, este gobierno pone casi en un lugar de extorsión”, dice Zigarán intentando empatizar con el mandatario. “Deben soportar cuestiones extorsivas a cambio de ATN, de programas, evitar la reducción de los recursos o de las transferencias a las provincias. Es la vieja política al palo”, afirma la diputada que agrega que “la casta libertaria gobierna a las patadas en el Congreso”.
Zigarán y la UCR
Zigarán es una figura de reconocida trayectoria en el radicalismo jujeño. Conoce a todos y con todos trabajó. Se inició a la par de Pablo Baca cuando el expresidente de la Corte provincial todavía era legislador, y siguió con Morales cuando el exgobernador proyectaba su carrera desde el Senado. Cuenta que se hizo radical porque en ese partido encontró un espacio para expresar su agenda que describe a partir de su “enorme compromiso con los temas ambientales, de género y sociales”.
María Inés Zigarán y Nahuel Chiarella
María Inés Zigarán con el presidente del Comité Nacional de la UCR, Nahuel Chiarella.
Estaba en la Cámara de Diputados de su provincia y cuando Morales logró que un radical vuelva a ocupar la oficina principal de la Casa de Gobierno de Jujuy, tras casi medio siglo de derrotas encadenadas. La convocó para que se haga cargo del Ministerio de Ambiente de la provincia y allí se quedó durante diez años, cuando Sadir la eligió para encabezar la lista con la que alcanzó su banca en el Congreso.
Desde diciembre es la vicepresidenta tercera del Comité Nacional y la unidad del partido está en la lista principal de sus preocupaciones como parte de una conducción que no logra escapar de la fragmentación de que sólo parece zafar La Libertad Avanza.
Zigarán y Javier Milei
Para Zigarán, el Presidente tiene “un gran desprecio por la diversidad de pensamiento y los procedimientos de tratamiento de las leyes”. En ese contexto, sus ideas cobran un sentido particular.
Considera que la agenda colectiva -vinculada al ambiente y el género- siempre atravesó su trabajo y, desde allí, subraya sus diferencias con Milei. “Los temas sobre los que trabajo son descalificados y catalogados por el Presidente como el cáncer, la agenda del marxismo cultural, que hay que destruir”, dice sólo a modo descriptivo.
María Inés Zigarán
María Inés Zigarán en la Cámara de Diputados.
Con todo, cree que la UCR debe resistir las posturas libertarias construyendo una identidad más moderna, más asociada a las demandas actuales sin perder su identidad histórica y sin perder los lineamientos doctrinarios, siempre dentro de la democracia partidaria, donde se pueda expresar la diversidad. Pero, agrega, la cercanía con La Libertad Avanza ubica al partido "casi en el límite porque representamos casi lo contrario”.
La sombra de cooptación es amenazante.
Zigarán, Carlos Sadir y Gerardo Morales
Como si el contexto no se presentara lo suficientemente complejo; Zigarán debe manejar también las tensiones en torno a la manija de la política local, expresada en las figuras del gobernador y su antecesor. Trabajó con ambos y sostiene un “vínculo muy importante” con los que reconoce como los líderes del partido.
Gerardo Morales
Gerardo Morales, el último radical que protagonizó una campaña para pelear por la Presidencia.
“Son dos liderazgos totalmente diferentes”, afirma y define a Sadir como un referente con “un gran sentido de la administración que tiene el enorme desafío de administrar la provincia, garantizar la continuidad de las políticas que se iniciaron en 2015 y de ser la figura central de nuestro frente político”.
Mirando al exgobernador, el último radical que protagonizó una campaña para pelear por la Presidencia, afirma que “es un líder político”. “Lo tiene en su sangre. Para él la actividad política no es solo el pasado, Gerardo sigue pensando en cosas para Jujuy y sigue trabajando”, señala mientras esquiva la interna al afirmar que el proyecto político está por sobre los personalismos.