Jorge Macri le aceptó la renuncia a las autoridades del Instituto de Gestión Electoral en una negociación que podría darle más poder en el organismo al peronismo.
El gobierno de Jorge Macri envió a la Legislatura porteña los pliegos de Federico Fahey Duarte y Tomás Aguerre para conducir el Instituto de Gestión Electoral (IGE) de la Ciudad de Buenos Aires. La presentación formaliza un acuerdo político que garantiza la continuidad del peronismo en la dirección adjunta del organismo y abre una negociación para ampliar las atribuciones de su número dos.
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El mensaje 50/26, firmado este jueves por el jefe de Gobierno, propone a Fahey Duarte como director titular y a Aguerre como adjunto. La presentación se produjo el mismo día en que el Boletín Oficial publicó el decreto 387/26, que acepta las renuncias del ex titular del cuerpo, Adrián González, y del propio Aguerre.
González dejó el cargo el 3 de septiembre para asumir la presidencia del Correo Argentino, mientras que la renuncia de Aguerre se hizo efectiva este 3 de noviembre. El movimiento termina de configurar el escenario abierto con la llegada del exfuncionario porteño al Correo Argentino.
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La decisión de Aguerre forma parte de una negociación política del peronismo para renovar las autoridades del organismo encargado de organizar los comicios porteños. El funcionario, vinculado a La Cámpora, podría haberse mantenido al frente del Instituto hasta completar el mandato de González, pero aceptó, tras semanas de negociación, dar un paso al costado para facilitar las nuevas designaciones.
Los pliegos de Jorge Macri y la negociación en la Legislatura
Con los pliegos enviados, el Ejecutivo porteño puso en marcha el proceso legislativo para designar a las nuevas autoridades del IGE. La intención es garantizar la continuidad del funcionamiento del organismo y avanzar con la apertura de los primeros expedientes vinculados con las elecciones de 2027.
El artículo 7 de la Ley 6031 establece que el director titular y el adjunto deben ser designados a propuesta del Poder Ejecutivo, con acuerdo de las dos terceras partes del total de la Legislatura, equivalente a 40 votos. El PRO deberá construir una mayoría amplia para conseguir la aprobación de ambas candidaturas que estará facilitada por el diálogo con el peronismo.
Fahey Duarte ya estuvo al frente del Instituto durante las elecciones de 2023, cuando Horacio Rodríguez Larreta lo designó en comisión, por lo que es probable que el bloque de ex Jefe de Gobierno también acompañe las designaciones. Después de la llegada de González y Aguerre, en 2024, el futuro titular del IGE permaneció como gerente operativo de Administración de Procesos Electorales.
Su nombre había aparecido en la negociación por la sucesión de González junto con el de María Luz Landívar, ex directora nacional electoral. Fahey Duarte contaría con el respaldo indirecto de Daniel Angelici, mientras que Landívar aparecía como una alternativa cercana a los primos Macri.
La negociación del peronismo por el número dos y el reparto de funciones
La continuidad de Aguerre constituye una de las piezas centrales de la negociación del peronismo. El politólogo había asumido la conducción del instituto tras la salida de González, amparado en el artículo 17 de la Ley 6031, que establece que el director adjunto debe reemplazar al titular hasta completar su mandato.
Su renuncia era necesaria para habilitar la designación de una nueva conducción. El funcionario aceptó resignar esa posición como un gesto para facilitar el entendimiento, bajo el compromiso de conservar su lugar en la estructura. La presentación de su nuevo pliego, conocido el mismo días de su salida, confirma ese punto del acuerdo.
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En paralelo, una de las hipótesis que se analiza es que el entendimiento incluya un reordenamiento interno que amplíe las atribuciones del director adjunto. Hasta ahora, el número dos del instituto tenía funciones limitadas frente a las facultades concentradas en la dirección titular. El artículo 13 de la Ley 6031 establece que corresponde al director determinar las misiones y funciones de su adjunto, una facultad que permitiría modificar la distribución interna de responsabilidades.
Los pliegos deberán atravesar ahora el tratamiento legislativo, donde se necesita reunir una mayoría especial para conseguir su aprobación. El recambio se produce mientras el gobierno porteño todavía debe definir el calendario electoral de 2027 y resolver si volverá a separar las elecciones locales de las nacionales.