Clases públicas en La Plata en defensa de las universidades.
La reciente conmemoración del 12 de octubre por parte de la Casa Rosada dejó atónitos a muchos. En una anacrónica celebración del Día de la Raza y una valorización provocativa y perversa de la figura de Colón, Javier Milei y su grupo intentaron otra vez reescribir la historiografía, colocando al explorador español a la cabeza de una cruzada civilizatoria que estaba lejos de sus intenciones. El video -ramplón e infantil- que publicó el Gobierno y fue largamente difundido por la red Twitter, muestra aquel cruento proceso como un cuento de hadas que no resiste el menor análisis y avergüenza a cualquier estudiante secundario. No esperamos que el Presidente que niega el cambio climático y la justicia social suscriba las tesis expuesta por Tzvetan Todorov en La conquista de América, el problema del otro, pero nadie imaginaba que volviera a las edulcoradas imágenes de Billiken. Igualmente, ya sabemos que su pretensión es más pedestre: posicionarse de cara a las elecciones de octubre del año próximo.
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Hoy, 12 de octubre, celebramos el Día de la Raza en conmemoración de la llegada de Cristóbal Colón a América, un hito que marcó el inicio de la civilización en el continente americano. pic.twitter.com/ZPYvP0UcFN
Para eso, como los números económicos no dan, va a insistir con la batalla cultural. La pregunta clave, entonces, es qué debe hacer la oposición para responder a esa estrategia que será eje de su campaña. En ese sentido, se abre un inmenso campo para la reflexión y la búsqueda de alternativas, siempre y cuando tengamos en claro dónde se desarrolla la batalla.
La arena de la batalla cultural de Javier Milei
En ese caso, Milei tratará, si la realidad le es adversa, de que el campo de batalla sea virtual y disruptivo. Como sabemos, allí nos lleva cierta ventaja. Nadie lo vio venir, sugirió el sociólogo Pablo Semán. En el terreno semántico, Milei había captado dos cuestiones que fueron determinantes; la del cambio y la definición del enemigo: la Casta. No olvidemos dos mensajes fuertes en ese terreno: la fiesta de Olivos durante la pandemia y las fotos de Martín Insaurralde en el yate. ¿Milei ganó la elección por esas fotos? Le gente dirá: con dos meses seguidos del 12% de inflación como tuvo el ministro Sergio Massa, era difícil para el candidato Massa. El peronismo perdió la elección en los bolsillos, pero Milei la ganó en las redes, porque había otras opciones: Patricia Bullrich, Horacio Rodríguez Larreta, Juan Grabois...
Gran pregunta para los semiólogos: ¿los mensajes mediáticos definen elecciones o cristalizan situaciones preexistentes?
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Javier Milei: polarizar y desconocer el capital social de las universidades.
La respuesta ya la conocemos: hay condiciones de producción en los discursos sociales y condiciones de reconocimiento. Distinguirlas es la clave. Ya lo siente Milei en carne propia: empiezan a cansar los gritos, los improperios, las descalificaciones (¿habrá cambiado lo suficiente el contexto?). Por eso el Presidente sube la apuesta. Lo de Colón es sólo un botón de muestra. ¿Irá por el arancel de las universidades públicas? Las declaraciones de la semana pasada parecen ir en ese sentido: las universidades las financian los pobres para los hijos de los ricos, ha dicho. Este martes lo negó en una entrevista con LN+. ¿Entonces?
El plan de Javier Milei
¿Cuál es la estrategia? Polarizar y desconocer. Polarizar entre incluidos y excluidos y desconocer el lugar de la universidad en la producción de conocimiento y ubicarla como un problema fiscal, un costo. Claro, pensar las universidades como un ámbito de producción de conocimiento, que el Estado gestiona de forma colegiada desde hace más de 100 años (la Reforma es de 1918), alcanzando rangos de excelencia que la ubican entre las instituciones más prestigiosas del país (ver la última encuesta de Zuban Córdoba), desmiente el discurso privatista de Milei.
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Un adelanto de la última encuesta de Zuban Córdoba, que refleja la valoración positiva que hace la sociedad de las universidades públicas.
¿Sabrá Milei que Alemania invierte más del 8% de su PBI en la formación universitaria y en ciencia y tecnología? ¿Entiende Milei que más del 40% de los estudiantes universitarios actuales provienen de familias sin antecedentes universitarios? ¿Recordará, ahora que China dejó de ser el cuco de la libertad, que la potencia asiática es el país que más invierte en la formación superior como estrategia de crecimiento económico?
La estrategia discursiva de Milei no contempla verdades. El eje está puesto en las fakes news y la demolición de los consensos: campana de ecos y desinformación. Y la universidad pública es uno de los consensos más significativos; la excepción en un país que decidió hace muchos años convertir a la educación en la clave del desarrollo para hacer la diferencia garantizando la gratuidad para cualquiera que quiera hacer el esfuerzo de estudiar.
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La marcha contra el desfinanciamiento de las universidades públicas.
Las movilizaciones recientes en defensa de las universidades es una lección que no hay que olvidar. Miles de personas, grupos y familias se movilizaron sin aparatos ni encuadramientos en la comprensión de que lo que estaba en luego no era sólo el presente, también el pasado y el futuro.
Hace muchos años, Florencio Sanchez imaginó “M´hijo el dotor” como clave explicativa de la movilidad social ascendente ligada a la universidad. Hoy ese hijo, que seguramente ya es abuelo, deberá recordarle al nieto la verdadera historia. Una historia que ahora está en sus manos.