Luis Gaioli, alcalde de Hernández, uno de los intendentes de Entre Ríos que enfrenta complicaciones para el pago del aguinaldo.
El intendente de Hernández, Luis Gaioli, anunció que está considerando vender terrenos municipales para pagar el aguinaldo. El mandatario peronista, que gobierna el pequeño pueblo de Entre Ríos, justificó la decisión ante la abrupta caída de la coparticipación. El impacto de esa merma afecta con más fuerza a municipios chicos, que dependen en un 70% u 80% de recursos coparticipables.
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“La realidad que está atravesando Hernández no es ajena al resto de los municipios, sobre todo aquellos con menos de 5 mil habitantes, donde un 70 y 80% de nuestros recursos provienen de recursos coparticipables. Al caer la actividad económica a nivel nacional son menos los fondos coparticipables que nos llegan”, indicó Gaioli a Radio La Voz.
La situación de Hernández
Según sostuvo el intendente, Hernández recibió en febrero $30 millones menos que el año pasado. Los montos que recibe en la actualidad son comparables a los del mismo período del año pasado. “Son nueve o diez meses consecutivos de caída de la recaudación a nivel nacional y municipal, y nueve o diez meses consecutivos de aumento de la inflación. Hay momentos que se convierten en un cuello de botella, como el caso del aguinaldo”, expresó.
En esa línea, afirmó que está estudiando la posibilidad de vender activos para hacer frente al pago del medio aguinldo de junio. “Algunos vehículos que están en desuso los vamos a poner a remate si el Concejo nos aprueba la posibilidad, y también inmuebles”, declaró.
Caída de recursos y demanda social
“Desde hace 24 años el municipio cuenta con 34 empleados de planta permanente y 16 contratados. Se va jubilando uno y pasa uno de los contratados a planta permanente. Estamos por debajo de lo que nos permite el presupuesto, somos ordenados, no registramos endeudamiento en dólares”, afirmó Gaioli para graficar la situación financiera.
El alcalde recordó que, en reuniones entre la Liga de Intendentes Justicialistas y el gobernador, le plantearon la problemática a Rogelio Frigerio. “Se nos pone muy cuesta arriba, ya que tampoco tenemos planes del Gobierno para paliar la situación. La demanda social creció en todos los ámbitos, hay gente asalariada no llega a fin de mes y por un tratamiento médico o un medicamento, recurre al municipio, que es la primera barricada de contención de los problemas sociales que existen en el pueblo. No solo se achicaron los recursos, sino que aumentaron los gastos”, apuntó.
Una preocupación común en Entre Ríos
La baja de transferencias y el consumo estancado deterioraron las finanzas de casi todos los municipios. El tema es transversal, pero en las ciudades más pequeñas, que dependen en gran medida de los fondos nacionales, suman el dolor de cabeza que les trae no saber si podrán pagar el medio aguinaldo de junio.
Aunque se trata de ciudades con algunos miles de habitantes y una masa de trabajadores municipales de baja escala, los alcaldes miran con recelo cómo se acerca la mitad del año. Ven que la economía no despega, observan el contexto y ven que ya no tienen a dónde más ajustar para exprimir lo poco que les llega de Nación y de provincia.
En las ciudades con mayor población, que pueden tener recursos propios, no peligra ni el pago de sueldos ni el aguinaldo. Al menos por ahora, como advirtieron más de seis intendentes consultados por Letra P. Lo que aparece en el horizonte de preocupación es la imposibilidad de nuevas actualizaciones salariales.
“Estamos ajustando por inflación y hasta ahí llegamos. Imposible pensar en una recomposición porque no nos dan los números y ya estamos cortando obras y otros servicios para pagar sueldos”, comentó un funcionario de una ciudad grande de la costa del Paraná.
La biblia y el calefón
En el panorama generalizado que este medio pudo reconstruir, hay algunas excepciones. Hay un municipio que anunció un aumento del 10% en abril para el personal municipal y que además aseguró que invertirá en maquinaria propia para su plan de obras. Casos como este se dan en localidades muy pequeñas que concentran casi toda la radicación de industrias que aportan a esa caja y no a la de la ciudad más grande, que suele tener tasas más altas.
En su mayoría, las caídas de coparticipación van del 10% al 25%. A principios de abril, el municipio de Alcaraz recibió un adelanto de provincia para afrontar el pago de sueldos. La presidenta municipal Yamila Acedo pidió a la Casa Gris el otorgamiento de un Aporte No Reintegrable de $30 millones “para atender desequilibrios financieros”.