La marcha de San Cayetano volvió a mostrar este viernes a las organizaciones de la fe popular movilizadas contra Javier Milei, con la Iglesia a la cabeza y la política a un margen. Axel Kicillof fue la única presencia política de peso, entre columnas de movimientos sociales que estuvieron lejos de la convocatoria que supieron tener en 2016.
La movilización arrancó temprano en Liniers, con la tradicional bendición de las herramientas de trabajo, y confluyó pasado el mediodía en Plaza de Mayo, donde se montó un escenario con imágenes de la Virgen, el papa Francisco y San Cayetano. Juan Grabois encabezó la columna principal, que se unió en la plaza con la CGT y las dos CTA.
Las columnas de los movimientos sociales
Los movimientos sociales que en 2016 impulsaron la primera peregrinación por "Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo" llegaron este año con columnas lejos de aquella escala. La CGT y las dos CTA, que entonces se sumaron recién meses después de esa marcha inaugural, acompañaron desde el arranque la convocatoria. Aun con la presencia de nuevos actores, no logró equiparar el poder de movilización que supo tener el arco social una década atrás, cuando los piquetes contra Mauricio Macri convocaban multitudes en la Nueve de Julio.
El gobernador bonaerense se sumó a un tramo de la peregrinación en Liniers, sin llegar al acto central en Plaza de Mayo. Kicillof calificó de "lamentable" la represión policial del jueves frente al Congreso y apuntó contra la ley de tierras, que el oficialismo debió modificar hasta reducir su alcance original. "Es un gobierno que no escucha y quiere anotarse triunfos", dijo.
La llegada de la CGT a la plaza
La columna principal caminó unos 20 kilómetros desde Liniers hasta desembocar por Avenida de Mayo, donde se unió a la CGT, que ingresó por la Diagonal Sur. Participaron también la UTEP, Barrios de Pie, el Movimiento Evita y Libres del Sur, además de gremios de la central obrera como SMATA, Uocra, Camioneros y La Bancaria.
La consigna "la patria no se vende" atravesó la marcha y sonó con más fuerza al paso de la columna por el Congreso. La movilización se produjo a pocas horas de la represión policial de la noche anterior en ese mismo lugar, cuyas huellas todavía eran visibles: vallas desplazadas y cartuchos de balas de goma en el asfalto.
El acto en Plaza de Mayo comenzó con la entonación del Himno Nacional y un homenaje a Taty Almeida, madre de Plaza de Mayo. Hablaron el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, y la madre de Plaza de Mayo María Adela Antokoletz, con eje en la unidad del campo popular y el rechazo a la venta de tierras a extranjeros.
Sobre el final se leyó un documento conjunto de las organizaciones convocantes, centrado en el reclamo de continuidad del programa Volver al Trabajo y en una crítica al ajuste que aplica el Gobierno sobre los sectores populares.
El pedido por CFK y Milagros Sala
Desde el escenario también se pidió la libertad de Cristina Fernández Kirchner, pero en el marco de una lista que incluyó también a Milagros Sala y a otros dirigentes "con causas judiciales abiertas por la defendar la lucha popular", en una consigna que trasladó el reclamo por la expresidenta hacia una reivindicación política más amplia.
Una de las definiciones más duras contra Milei llegó de la mano del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, que horas antes había bendecido las herramientas de trabajo en Liniers. Sin nombrar al Presidente, el cura habló de un pueblo "cansado de promesas incumplidas" y de una clase dirigente que "se da la buena vida" mientras mira para otro lado ante la crisis social.
También sostuvo que "la libertad económica no puede ser absoluta" y debe medirse en función del bien común, en un golpe directo al ideario libertario que guía al Gobierno.