LA PROTESTA

Marcha testimonial de la CGT junto a los jubilados frente al Congreso

La central obrera no convocó en gran escala: solo movilizaron cuerpos de delegados de algunos gremios, con Camioneros a la cabeza. "No somos tibios", se atajó Jerónimo.

La CGT volvió este miércoles a las calles con una marcha testimonial para acompañar la tradicional protesta de los miércoles de los jubilados frente al Congreso: solo movilizó a los cuerpos de delegados de algunos gremios, lejos de las grandes convocatorias.

La convocatoria tuvo como punto de encuentro las avenidas Rivadavia y Rodríguez Peña, desde las 15, bajo la consigna "La seguridad social es un derecho: marchamos junto a las y los jubilados". Camioneros encabezó la presencia sindical en la calle, mientras columnas de las dos Centrales de Trabajadores de la Argentina (CTA) acompañaron el recorrido hasta el Congreso. También se sumaron el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio del gobernador bonaerense Axel Kicillof, y el Frente de Izquierda (FIT).

Pablo Moyano y un mensaje a la CGT

Pablo Moyano, secretario general adjunto de Camioneros, habló con la prensa en medio de la movilización: "Nosotros, desde Camioneros, venimos acompañando todos los miércoles con ollas populares cada marcha de jubilados. Hoy era una responsabilidad y obligación estar acompañando la movilización de las centrales sindicales, movimientos sociales", dijo. Y agregó: "Esperemos que sea el principio de la derrota de este gobierno que tanto daño le está provocando a los argentinos". "Ojalá este sea el principio de la resistencia y no una marcha más para acompañar a los jubilados, sino que sea la profundización de una resistencia contra un gobierno tan dañino y que le hace mal a millones de argentinos", cerró.

Jorge Sola, cosecretario general de la CGT, explicó el sentido de la convocatoria: la central buscó "acompañar a los jubilados para poner en evidencia lo que sucede con los trabajadores". En la misma línea, Andrés Rodríguez, secretario general adjunto de la CGT, sostuvo que la conducción "nunca negó el diálogo" con el Gobierno, pero se vio "obligada a generar situaciones de conflicto" ante la falta de respuestas a sus reclamos.

"No somos tibios"

Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT y titular del Sindicato del Vidrio, rechazó las lecturas sobre un supuesto perfil bajo de la central: "No me parece que la CGT sea tibia. A los quince días de asumir este Gobierno hicimos el primer paro general y, desde entonces, llevamos cuatro paros generales, tres movilizaciones por la reforma laboral y más de catorce movilizaciones acompañadas por la CGT", planteó.

El propio Jerónimo trajo a colación otro capítulo de la relación entre la central y el Gobierno: el decreto que la Casa Rosada firmó esta semana tras negociar con la conducción cegetista y que amplió la base de cálculo de las cuotas solidarias y otros aportes convencionales. Lejos de leerlo como una concesión, el dirigente lo definió como una "rectificación" que devuelve "la naturalidad" a la negociación entre sindicato y empresa, sin injerencia política.

El reclamo de fondo apunta a visibilizar la situación de los pasivos. La jubilación mínima quedó en unos $411.989 con el aumento de julio, sin contar el bono extraordinario de $70.000, congelado desde el inicio de la gestión de Javier Milei, mientras la Canasta Básica de Jubilados que releva la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ya supera el millón ochocientos mil pesos.

El plan de lucha conjunto con las CTA y la UTEP continuará el 7 de agosto, por San Cayetano, y con nuevas medidas en la primera semana de septiembre, sin descartar un paro general si no hay respuesta del Gobierno.

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