El temario de Javier Milei, en peligro: dudas sobre la reforma laboral y la ley de glaciares, a su suerte
La interna se cuela en la rosca y le faltan votos. Reuniones con gobernadores, la represalia contra la CGT y la prenda de negociación. La SIDE, en gateras.
Pese a las numerosas reuniones con gobernadores aliados, la Casa Rosada todavía no tiene los votos asegurados en el Congreso para aprobar el temario de sesiones extraordinarias. De hecho, a ocho días del inicio del nuevo debate legislativo, el futuro de la reforma laboral es una incógnita y la reforma a la ley de glaciares ni siquiera es una prioridad en las conversaciones de los últimas rondas entre oficialistas y opositores, por lo que los proyectos de Javier Milei se encuentran en peligro.
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Si bien los principales interlocutores libertarios continúan acumulando encuentros con mandatarios, algunos de los cuales dejan trascender el respaldo político de sus provincias al paquete de proyectos del Ejecutivo, el oficialismo todavía no tiene claro el poroteo. Para colmo, la CGT y algunas cámaras empresariales dan señales para oponerse en conjunto a la reforma laboral.
La modificación de la ley de glaciares tampoco genera entusiasmo, ni siquiera entre los propios funcionarios de la administración libertaria, a tal punto que el tema no es parte de las conversaciones de las últimas semanas. En rigor, el proyecto fue impulsado por los mandatarios cordilleranos y el sector minero para poder explotar el cobre, pese a que esta industria podría beneficiar las arcas nacionales a partir de exportaciones por 25.000 millones de dólares en el largo plazo.
Las diferentes monedas de cambio que hubo en la Casa Rosada
Parte de los obstáculos para encontrar los votos se encuentran al interior de la propia mesa política del Gobierno, que tiene matices a la hora de negociar con la oposición. Un sector, representado por Diego Santilli, el principal interlocutor con las provincias, promovía la posibilidad de dar a cambio fondos discrecionales, como los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), o reactivar obras públicas, como una suerte de compensación a la pérdida de recaudación por la baja del Impuesto a las Ganancias.
Sin embargo, la intransigencia del karinismo, que tiene como principal embajador a Lule Menem, demolió casi por completo esas intenciones. El armador de La Libertad Avanza era de los que no quería dar nada a cambio de los votos, bajo la convicción de que los gobernadores acompañarían los proyectos bajo la promesa de una reactivación económica el próximo año y una suba de los índices laborales en sus provincias. Ahora, la única moneda de cambio que evalúa entregar el oficialismo es una modificación en la escala del Impuesto a las Ganancias.
Con esa prensa sobre la mesa es que el ministro de Interior viene sumando encuentros con gobernadores. Desde que empezó el año Santilli visitó a Ignacio Torres (Chubut), Leandro Zdero (Chaco), Alfredo Cornejo (Mendoza), Marcelo Orrego (San Juan), Gustavo Sáenz (Salta) y Rogelio Friguerio (Entre Ríos), y recibió este viernes a Alberto Weretilnek (Río Negro), quien, sin embargo, no cuenta con representantes legislativos.
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Diego Santilli y Rogelio Frigerio.
La interna por encontrar ganadores y perdedores en las negociaciones
A diferencia de las primeras fallidas negociaciones por el Presupuesto 2026, que tuvieron a Santilli como el principal señalado por parte de un sector de la cúpula libertaria, en esta oportunidad es toda la mesa política la que está metida en el impulso de las reformas. Martín Menem desde la Cámara de Diputados; Patricia Bullrich desde el Senado; Santiago Caputo en la elaboración y posibles modificaciones de los proyectos; y Manuel Adorni en la coordinación del equipo, por lo que una eventual traba en el tratamiento podría derivar en un nuevo fuego cruzado interno.
"Santilli repartió plata para todos lados con el Presupuesto y así nos fue. Pensábamos que estábamos arriba y a último momento nos enteramos que perdíamos por once votos, mientras el Presidente estaba hablando en un programa", comentó a este medio un hombre al tanto de esa frenética jornada en la que el Congreso debatía y Milei estaba sentado en el streaming del Gordo Dan. En rigor, el oficialismo sancionó la denominada ley de leyes, pero no pudo aprobar el capítulo que buscaba derogar la emergencia en discapacidad y el financiamiento universitario.
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Javier Milei, en el programa La Misa de Gordo Dan.
Las represalias de Santiago Caputo contra la CGT
Si bien el estratega jura, a quien quiera oírlo, que no está en contacto con gobernadores, legisladores o sindicalistas para intentar aprobar la reforma laboral, y que sólo se encarga de redactar el contenido, gracias a la asesoría de figuras como María Ibarzábal o Sebastián Amerio, un sector del oficialismo cree que tiene conversaciones paralelas a las de la mesa política en caso de que los proyectos corran serio riesgo de perderse y él pueda mostrar una salida a último momento que lo haga quedar bien en la vieja interna con los Menem.
Con quien seguro no se reunió Caputo es con la cúpula de la CGT, pese a que hace tan sólo unas semanas mantenía un diálogo fluido con varios de sus líderes, quienes se mostraban dispuestos a apoyar la reforma laboral con algunos cambios. Ese vínculo se rompió el 2 de enero, cuando la central obrera publicó un comunicado en el que advertía que el decreto 941/2025 de la SIDE implicaba "reformas arbitrarias, regresivas y peligrosas" para la democracia. Fue un golpe directo a la estructura de espías, que controla Caputo a través de Cristian Auguadra.
Con el vínculo roto vino una reunión secreta entre Jorge Sola y Cristian Jerónimo, dos de los tres secretarios de la CGT, con los titulares de la CAME, Ricardo Diab, y de Adimra, Elio del Re, y a un abogado de la CAC por la ausencia de Mario Grinman, para unirse en contra de la iniciativa del Presidente, según publicó Mariano Martín en El Destape.
En el medio, según pudo saber Letra P, hubo un intento de Jerónimo de recuperar el diálogo con Caputo, pero no tuvo éxito. De hecho, el único mensaje que la Casa Rosada le hizo llegar a la CGT es que, a modo de represalia por el comunicado y la falta de respaldo político a la reforma, el Ejecutivo no pagará la deuda de cerca de 37.000 millones de pesos con las obras sociales gremiales por reintegros para medicamentos y tratamientos subsidiados. Mientras tanto, los gremios presionan a sus representantes para que que convoquen a un paro y movilización contra Milei.
Los que entraron y el que quedó afuera
Hay dos proyectos en el temario que, a priori, no deberían correr peligro, al menos en el Congreso. Uno es el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que fue frenado por el Parlamento del viejo continente, ante la presión de Francia, y será tratado por la Justicia. El otro es la designación de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea.
Lo cierto es que Milei acotó el listado de proyectos, ya que algunos que el Gobierno amagó con tratar antes del 1 de marzo, quedaron para las sesiones ordinarias. Uno de ellos, el más polémico, es el DNU que modifica la ley de Inteligencia, que derivó en una serie de amparos en la Justicia para frenarlo.
Parte de la oposición está debatiendo si, igual, no pueden llegar a tratarlo, si bien la Constitución fija que el temario de extraordinarias es potestad del Ejecutivo. Se amparan en que la ley de DNU vigente establece que la bicameral de Trámite Legislativo "cumple funciones aún durante el receso del Congreso". Es esta comisión, precisamente, la que debería tratarlo. Si esto ocurre, sería otro dolor de cabeza para Milei.