El salmo del triunfo en Nueva York: Javier Milei y su nuevo acto de fe
Entre plegarias y política exterior, volvió a la tumba del rabino milagroso. Inspiración mística para la segunda etapa del mandato y rezo por la estabilidad.
El salmo del triunfo de Javier Milei en Nueva York
Captura de redes - Archivo
En una escala tan simbólica como reservada, Javier Milei volvió a Nueva York para agradecer su victoria en las elecciones con una visita al rabino milagroso. Ante la tumba del rebe de Lubavitch, el Presidente selló un nuevo pacto entre política y fe junto a la comunidad judía, convencido de que Israel y “el Uno” guían su destino.
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En su regreso al Ohel, el mausoleo de Queens donde descansan los restos del rabino Menachem Mendel Schneerson, Milei no sólo agradeció la victoria del 26 de octubre, también reafirmó un credo que mezcla lo político con lo místico.
Acompañado por su hermana, Karina Milei, y una comitiva mínima, el mandatario repitió el rito que ya es parte de su liturgia personal: pedir fuerza, agradecer por el milagro y renovar la fe en su camino político.
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Javier Milei y Eduardo Elsztain en la tumba del rabino milagroso de Nueva York
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La parada en el Ohel no figuraba en la agenda oficial. Pero fue, dicen en su entorno, el verdadero motivo del viaje. Después de almorzar con inversores en el Council of the Americas, Milei se dirigió al espacio espiritual neoyorquino para dejar su carta al rebe, leer un salmo y meditar en silencio.
Fue el mismo gesto que, en la campaña electoral de 2023, marcó el inicio de su ascenso: una invocación a “la mano del Uno” antes de cada decisión de poder.
El gobierno de Javier Milei en refacción
El viaje ocurre mientras el oficialismo intenta recuperar iniciativa tras la derrota bonaerense del 7 de septiembre. El reciente triunfo legislativo revitalizó al Presidente, que volvió a hablar del “renacimiento espiritual” como clave de su nueva etapa. “Todo cambio es espiritual”, dijo a su círculo, con un tono más místico que político, y una convicción: su liderazgo no se mide sólo en votos, sino en fe.
En las paredes del Ohel, Milei citó una vez más al rebe Schneerson, a quien considera “canal de bendición”. En la tradición Jabad, se cree que el rabino intercede ante Dios por los vivos y que cada visita renueva la energía vital del creyente.
“Buscó paz y dirección”, confió a Letra P un rabino neoyorquino que estuvo presente en el lugar.
El demonio, el pecado y la redención
El contacto con la comunidad judía estadounidense se afianzó en los últimos años, de la mano de Eduardo Elsztain, empresario que lo introdujo en los circuitos financieros y religiosos del trumpismo. Esa red le abrió al libertario las puertas de Wall Street y de una diplomacia espiritual que, para Milei, no compite con la economía, sino que la complementa.
El mandatario, católico de origen, sostiene que “ser judío es entender el orden moral del universo”.
Milei no se convirtió formalmente al judaísmo, pero su fe en el rebe y su afinidad con los textos sagrados judíos moldearon una cosmovisión en la que la inflación es demonio, el déficit pecado y el ajuste, una forma de redención.
De la plegaria a los negocios
Antes de llegar al Ohel, Milei participó de un encuentro con ejecutivos de Pfizer, Cisco Systems y Pepsico, a quienes les aseguró que “Argentina será un refugio para la inversión”.
Luego, ante la tumba del rebe, pareció cerrar el círculo: la plegaria y el mercado, la fe y la macro. En su credo, el capital también es divino.
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Javier Milei y Toto Caputo en el Council of the Americas
Desde aquel primer viaje secreto antes de las PASO de 2023, Milei construyó un relato de redención personal. Su retorno al rabino milagroso después de cada triunfo confirma ese guion espiritual: el Presidente que invoca al Uno antes que a los mercados, el economista que traduce la Torá en ecuaciones, el político que busca en lo alto el refugio que no encuentra en la tierra.