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DISCUSIÓN 2027

El fin de la guerra en Bariloche: tres claves para entender la alianza entre Weretilneck y Cortés

El gobernador y el intendente maceran un acuerdo en la ciudad más grande de Río Negro. Votos y gestión en un escenario de necesidades mutuas.


Alberto Weretilneck y Walter Cortés van camino a una alianza electoral. El gobernador de Río Negro y el intendente de Bariloche limaron las asperezas que emergieron tras las legislativas de 2025 y trabajan en una asociación de mutua conveniencia con el rumbo puesto en 2027. Ambos referentes intercambian mensajes públicos de proximidad y cerca de ellos confirman el acercamiento.

Todavía con mucho tiempo por delante para la formalización de frentes y candidaturas, la construcción de alianzas empieza a dejar marcas en la arena política de la Patagonia. Sin chances aparentes de reflotar el Gran Acuerdo de 2023, en su proyecto para la reelección Weretilneck necesita sumar votos en la ciudad con más electores de la provincia. Cortés, entre otras cosas, ansía un Concejo Deliberante menos combativo.

El acuerdo amenaza con dejar heridos entre dirigentes locales de Juntos Somos Río Negro (JSRN) que no comparten un modelo de ciudad con el oficialismo local, pero más allá de los comicios provinciales y municipales, hay razones de peso que explican el acercamiento. Una de ellas, eminentemente local, tiene que ver con las elecciones para elegir a los convencionales constituyentes que revisarán la Carta Orgánica barilochense, un proceso que moldeará el contrato social para los próximos 20 años de la ciudad más grande de la provincia.

El desafío de la confianza

El rechazo al referéndum popular y el magro resultado electoral de octubre, cuando los candidatos de la alianza Juntos Defendemos Río Negro -a la que se sumó el PUL de Cortés- obtuvieron en la ciudad andina una diferencia de puntos significativamente menor a la general de la provincia, llevó la relación política al borde del quiebre. Pero esa foto ya es parte del pasado, según reconocen dirigentes de ambas fuerzas.

Weretilneck, Facundo López, Walter Cortés por calle Sobral Bariloche

Facundo López y Juan Pablo Muena, candidatos a senador y a diputado, junto a Cortés y Weretilneck. La magra cosecha electoral tensó el vínculo entre el gobernador y el intendente.

Hay una conclusión compartida en las filas del PUL y de JSRN que dice que el intendente y el gobernador “se necesitan mutuamente”. El desafío, de cara a la construcción de un armado, pasa por superar la desconfianza que se impuso en el último año. Un rasgo que, señalan en el Centro Cívico, va a permanecer hasta el momento en que cierren las candidaturas.

Los votos de Bariloche

Con cerca de 110 mil electores, en Bariloche vota uno de cada seis rionegrinos, por lo que Weretilneck necesita hacer una buena elección para garantizar su continuidad al frente de la provincia. En 2023 el gobernador obtuvo en la ciudad cordillerana 31 puntos y sumó otros 10 gracias a la colectora Nos Une Río Negro, la lista que integraron el Partido Justicialista, el Frente Renovador y Nuevo Encuentro en el marco del Gran Acuerdo. Pero esa opción hoy no aparece sobre la mesa.

Por eso el oficialismo provincial empieza a delinear alianzas, un paso clave para una elección que se prevé de tercios. Así como dejó abierta la posibilidad de avanzar hacia un “frente amplio” con otras fuerzas como el PRO o La Libertad Avanza en General Roca, en el municipio cordillerano el aún presidente de JSRN profundiza su acercamiento con Cortés.

Queda por ver cómo se materializará ese acuerdo. La Carta Orgánica barilochense prohíbe realizar las elecciones municipales el mismo día que las provinciales, por lo que Weretilneck y Cortés no podrán compartir boleta. De todos modos, “ya pasó la etapa de querer pintar de verde toda la provincia”, admiten en Viedma, un indicio de que los pactos podrán adquirir características locales según cada localidad.

La elección de Cortés

Cortés ganó la intendencia con casi 13 mil votos, en una elección que se caracterizó por la baja participación (61,23%). En esa ocasión el PUL compitió en soledad y se impuso a los 10 mil votos que cosechó la candidata de JSRN, Arabela Carreras.

cortés bariloche.jpg

Cortés dio el batacazo en 2023 y llegó a la intendencia sin alianzas.

Nos Une, la colectora peronista que a nivel provincial sumó para Weretilneck, no derramó sobre la exgobernadora, presentó candidato propio a intendente, y terminó siendo funcional a Cortés. Entre las dos listas del peronismo dividido por el Gran Acuerdo sumaron ocho votos más que el PUL.

Mirando la foto de 2023, la suma de JSRN y el PUL totaliza 35 puntos en el plano local. Traducidos a nivel provincial son poco más del 6%, un número que supera el piso de 4% del PRO y envalentona al oficialismo barilochense de cara a una negociación.

Gobernabilidad en el Concejo

Cerca del intendente aseguran que si Cortés se decide a ir por la reelección, no le hace falta una alianza para reelegir. “No necesita acompañamiento en la municipal porque gana caminando, hay mucha confianza”, le dijo a este medio una persona de su entorno.

Sin embargo, el interés del jefe comunal por un acuerdo pasaría por tener mayor gobernabilidad en el Concejo Deliberante, un ámbito que durante su gestión se instaló como caja de resonancia de la oposición. Con solo tres ediles propios sobre un total de 11, el PUL requirió para buena parte de sus iniciativas del acompañamiento de JSRN.

Concejo Deliberante de Bariloche

El Concejo Municipal, una caja de resonancia de la oposición barilochense. Siete partidos se reparten las 11 bancas.

Esa sociedad tuvo idas y vueltas y mostró diferencias en proyectos estratégicos, como en el que proponía una licitación millonaria y un lapso de diez años para “ordenar” la situación del basurero, donde el partido verde se opuso a la iniciativa del oficialismo local. Tampoco está claro si JSRN acompañará en bloque el plan para urbanizar el cerro Catedral, y más compleja aún aparece la estrategia para la revisión de la Carta Orgánica Municipal.

Este último punto también forma parte de las conversaciones. A Cortés le interesa que el oficialismo provincial no promueva para convencionales a dirigentes de perfil “asambleario”. Por estos días Viedma y Bariloche mantienen un intercambio con los puntos que el municipio considera principales para la ley de leyes local, según le dijo a Letra P un colaborador del intendente.

Un desafío para JSRN

La forma del acuerdo en torno a la Carta Orgánica pondrá a prueba la fidelidad partidaria de más de un dirigente de JSRN en la ciudad andina. Varios referentes del espacio han señalado que su proyecto de ciudad a largo plazo es incompatible con el de Cortés.

En este sentido, una de las voces que más resuena es la de la legisladora Marcela González Abdala. “Cortés habla de concentrar el poder. Esto lleva a falta de transparencia, falta de control. Ni hablar de la violencia institucional y la falta de profesionalización. No hay un plan para la ciudad”, le dijo a este medio, y destacó que “el Estado no es una empresa privada”. Por ese tipo de críticas, en el oficialismo provincial ven a la diputada más afuera que adentro.

La alianza entre Weretilneck y Cortés tiene lógica electoral pero también un perfil político centrado en los desafíos de la gestión. Para el gobernador, sumar votos en Bariloche. Para el intendente, un Concejo un poco menos hostil. El acuerdo está encaminado, pero todavía no está sellado. Y en política, el tramo final suele ser el más difícil.

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