El desembarco de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete fue recibido con alivio por el Círculo Rojo de Córdoba. Más que celebrar la salida de Manuel Adorni, empresarios y referentes productivos esperan que el presidente Javier Milei recupere la iniciativa política, priorice el diálogo y destrabe la agenda de reformas que consideran demorada.
En los principales ámbitos empresariales predominó una misma lectura. La prolongación de la crisis en torno al exvocero presidencial había generado desconcierto incluso entre quienes respaldaban el rumbo económico libertario. En privado, admiten que nunca encontraron una explicación política (ni lógica) para sostener durante tanto tiempo a un funcionario cuestionado por sospechas de corrupción.
Con el cambio consumado, el foco dejó de estar en la interna oficialista y pasó a concentrarse en la capacidad de la Casa Rosada para recuperar la agenda de gestión, la principal promesa de Santilli, que asumirá formalmente el cargo este martes por la tarde. El gobernador Martín Llaryora participará del acto junto al ministro Manuel Calvo.
En ese punto, el perfil político de Santilli despierta moderadas expectativas por su experiencia en la construcción de acuerdos y por su vínculo con los gobernadores.
El Círculo Rojo reclamó reformas y acuerdos con la provincia
En la Fundación Mediterránea interpretaron que el recambio eliminó las excusas que habían postergado el tratamiento de reformas económicas en el Congreso. Según evaluaron fuentes consultadas por Letra P, la nueva etapa debería acelerar las negociaciones pendientes.
“También es muy positivo que el jefe de Gabinete tenga aceitados vínculos con las provincias. La mayoría de las principales reformas, en especial la tributaria, depende decisivamente de acuerdos con las provincias”, señalaron.
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Pía Astori, Karina Milei, Javier Milei y Martín Llaryora, una foto protocolar en la Fundación Mediterránea de Córdoba.
La relación con los gobernadores seguirá bajo la órbita de Santilli, en un esquema que recuerda al papel que había desempeñado Guillermo Francos.
Aunque con distintos matices, las entidades coincidieron en una idea central y es que el Gobierno ya no tendrá margen para atribuir a la crisis política la demora en las reformas económicas que reclama el sector privado.
Alivio en Córdoba por el final del Adornigate
La Bolsa de Comercio de Córdoba, presidida por Manuel Tagle, evitó emitir una posición institucional sobre la llegada de Santilli. Sin embargo, empresarios de la entidad admitieron, off the record, que el denominado Adonigate había corrido el foco de las principales noticias económicas del Gobierno y de los avances que atribuían a la gestión libertaria durante los últimos dos años y medio.
Ese malestar nunca se tradujo en una ruptura con la administración nacional. Por el contrario, los sectores más cercanos al oficialismo mantuvieron el respaldo al programa económico, mientras aguardaban con paciencia una resolución del conflicto político.
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Javier Milei y Manuel Adorni en la Bolsa de Comercio de Córdoba, apenas estallaba la crisis por los gastos del jefe de Gabinete
El antecedente lo ameritaba. Fue el propio Tagle quien, a pedido de la Casa Rosada, organizó en la sede de la Bolsa de Comercio un almuerzo de coyuntura que Milei usó para mostrarse públicamente con Adorni, apenas comenzaban a conocerse las denuncias que lo involucraban. Parece lejano aquel 16 de marzo.
En la Unión Industrial de Córdoba (UIC), encabezada por Luis Macario, evitaron dramatizar el cambio, aunque consideraron que la salida de Adorni y la llegada de Santilli permitirían al Gobierno recuperar capacidad de acción.
“Se estaban ahogando sin que nadie pudiera entender por qué pagaban semejante costo”, resumió una alta fuente de la entidad.
Pedido de diálogo transversal a Diego Santilli
La Cámara de Comercio de Córdoba (CCC) evitó involucrarse en las especulaciones políticas. Conducida por Sebastián Parra, la entidad sostiene que su prioridad continúa siendo generar soluciones junto con los sectores públicos y privados dispuestos a impulsar la actividad económica.
Durante la cena institucional realizada este lunes, el gobernador Martín Llaryora volvió a reivindicar el trabajo conjunto entre el Estado y el sector privado, un punto que comparte todo el sector productivo local. En ese contexto, el ministro de Bioagroindustria y Producción, Sergio Busso, advirtió sobre la caída del consumo y de la actividad comercial.
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Martín Llaryora en la cena de la Cámara de Comercio de Córdoba
“El modelo de gestión de Córdoba demuestra que lo público y lo privado pueden trabajar juntos; pensar distinto no es un obstáculo para sentarnos a diseñar soluciones en común”, afirmó el ministro llevando agua para su molino.
El recorrido entre los pesos pesados del establishment cordobés ratifica la tendencia local que los muestra esquivos a los juegos explícitos de la política, pero sumamente atentos al impacto de los desaciertos políticos. La paciencia parece intacta con el rumbo del gobierno libertario, aunque el pedido de resultados ya es transversal.