A las 7.25 de este lunes, Maximiliano Pullaro fue notificado del trágico hecho que sacudió a San Cristóbal y al país cuando un adolescente de 15 años mató a otro de 13 en una escuela. De inmediato, el gobernador de Santa Fe les pidió a cuatro de sus ministros que viajaran a la localidad para monitorear bien de cerca la situación.
Tras evaluar los hechos y descargar la tarea operativa en sus ministros, mantuvo su agenda durante la jornada tal cual estaba dispuesta de antemano con un ojo en San Cristóbal, pero sin concentrar la atención en el hecho de manera exclusiva.
Pullaro se despierta todos los días entre las 5.30 y las 6. Religiosamente se pone a repasar los 20 principales hechos delictivos que sucedieron en la provincia, sobre todo en Rosario. Le dedica tanto detalle que le pide a su entorno que hasta las 9, al menos, no le fijen ninguna actividad que interfiera con esa lectura.
Una rutina cambiada para Maximiliano Pullaro
Este lunes sacudió la rutina. En el medio de su repaso noticioso fue alertado del tiroteo que involucró al adolescente que ingresó a la escuela Mariano Moreno y mató a un niño de 13 e hirió con perdigonazos de escopeta a otros dos. Cortó la actividad y tomó dos decisiones raudas.
Les pidió a cuatro de sus ministros que viajaran a la localidad ubicada a unos 160 kilómetros de la ciudad de Santa Fe: Pablo Cococcioni (Justicia y Seguridad), José Goity (Educación), Victoria Tejeda (Igualdad y Desarrollo Humano) y Silvia Ciancio (Salud). Los tres primeros se movilizaron al instante, pero la titular de Salud se encontraba en la reunión del Consejo Federal de Salud (Cofesa) y delegó funciones. Junto al trío viajó también una decena de funcionarios de diverso rango, segundas y terceras líneas del gobierno.
Al otro dirigente al que Pullaro le avisó al toque fue al senador Felipe Michlig. Lo hizo por el estrecho vínculo que mantienen, pero sobre todo porque el hecho sucedió en el terruño del presidente de la UCR provincial. El legislador creció en San Cristóbal, conoce a las familias involucradas de toda la vida y, como consecuencia de eso, primereó en la conferencia de prensa que se realizó al mediodía, rodeado de ministros.
Un gobernador con agenda presencial en Rosario
Pullaro monitoreó el caso por teléfono luego de sus primeras indicaciones. Fue al Monumento a la Bandera a anunciar que la Casa Gris se encargará de terminar las obras de refacción que el gobierno de Javier Milei abandonó.
En el Monumento dio sus primeras impresiones sobre el hecho ante los medios. Dijo sentirse “muy golpeado” y, a esa hora, remarcó que era “muy difícil analizar” el hecho, al tiempo que subrayó que la prioridad era la contención de las familias, de la comunidad educativa y el esclarecimiento del caso.
Después del mediodía, concedió una entrevista grupal a algunos medios, entre los cuales estuvo Letra P. El encuentro estaba pautado desde la semana pasada. Antes del diálogo, avisó que a la mitad iba a cortar unos minutos para repasar las novedades que le llegarían a su celular.
En el encuentro reiteró las mismas palabras sobre la tragedia que había pronunciado por la mañana y sostuvo que la administración provincial estaba encima de la situación a través de las áreas del gobierno involucradas. Luego el temario fue y vino por la política provincial y nacional. Más tarde, cerca de las 17, lideró una nueva reunión del Consejo Económico y Social.
La grieta, suspendida en Santa Fe
El asesinato del niño de 13 años conmocionó a toda la provincia. Pullaro no utilizó la ocasión para vincularla con su aval a la baja de la edad de imputabilidad, de la cual se jactó de ser un precursor semanas atrás, cuando el Congreso sancionó la reforma del Régimen Penal Juvenil. Ocupado y preocupado, prefirió otro camino.
Cococcioni brindó al mediodía una precisión que refirió a dicha ley. El adolescente que ingresó este lunes por la mañana a los escopetazos en la escuela de San Cristóbal será tratado como un menor no punible, ya que la baja de la edad de imputabilidad no rige todavía. La ley fue promulgada el 9 de marzo pasado y su texto reza que entrará en vigencia en 180 días.
Pullaro no mencionó el asunto públicamente ni luego en el diálogo con la prensa. La política doméstica lo imitó. Nadie de la oposición salió a subirse a la tragedia para aprovechar unos minutos del encendido en las pantallas santafesinas y nacionales. Unidos, el peronismo y La Libertad Avanza eligieron el silencio.