Daniel Passerini se sube a una cumbre de intendentes, pero la liga peronista anti-K no arranca
Junto a 500 pares, el intendente participará de un evento de innovación en la capital. La oportunidad, en medio liderazgos difusos frente al ajuste de Milei.
Daniel Passerini junto al viceintendente Javier Pretto y el secretario de Gobierno, Rodrigo Fernández.
Daniel Passerini ocupará nuevamente el lugar protagónico en una actividad de resonancia nacional, en medio del enfrentamiento de Javier Milei con las provincias. El próximo miércoles, el intendente de Córdoba será anfitrión de unos mil referentes del sector público y privado, en una nueva edición de "La Noche de los Intendentes".
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El encuentro es organizado por la Red de Innovación Local, una asociación civil con presencia en todo el país, para vincular a jugadores del sector privado con funcionarios, con el objetivo de “potenciar la colaboración público-privada”. Por primera vez, se realizará por fuera de los límites de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Se espera una paridad en la composición de participantes, entre funcionarios y empresarios, que compartirán mesas definidas según temáticas y por invitación de las firmas interesadas en ellas.
Junto a él, se espera al gobernador de Córdoba,Martín Llaryora, socio estratégico para la reorganización del peronismo cordobés, vocero principal contra la motosierra que empuña el gobierno nacional de Milei.
“Córdoba es una de las ciudades que más se ha plantado contra la política nacional. Así como Milei eleva a Llaryora al elegirlo como adversario, Daniel es respetado por intendentes como cabeza de los reclamos locales”, sintetizan en el entorno del médico que gobierna la capital.
La reflexión ratifica la articulación entre los nuevos hombres fuertes del peronismo cordobés. Ambos han sostenido un accionar en tándem, con el que proyectan sus gestiones hacia todo el país. En calculados discursos alternan apelaciones a la identidad cordobesa, ínfulas proteccionistas y alegatos para garantizar gobernabilidad a un presidente que carece de un bloque legislativo numeroso. Nada que no haya intentado el cordobesismo que los precede.
Cuidadosos, aceptan convites sin romper explícitamente con potenciales socios. En la capital mediterránea habrá representantes de los dos grupos de intendentes que plantan cara, por separado, a las podas de fondos: los que gritan desde el conurbano bonaerense, los “moderados” del interior que aún no pierden las formas y tampoco terminan de conformar un frente marcadamente anti-K.
El rostro de la gestión de Daniel Passerini
La tónica del encuentro, concebido primordialmente para el lobby, no permite imaginar encendidos discursos. Mucho menos la elaboración de críticas conjuntas, que se plasmen en documentos, hacia la administración nacional.
Sin embargo, a nadie escapa que el intendentismo contará con distintas oportunidades de compartir miradas, no sólo entre sí, sobre una crisis que ya excede lo coyuntural, además de las experiencias de gestión que obran como eje de la convocatoria.
Ante ellos, y como ocurriera hace un mes, el intendente de Córdoba podrá mostrarse como articulador de legítimas peticiones. Entre las múltiples manifestaciones de una crisis vertiginosa señalan dos con especial preocupación: el incremento en los índices de inseguridad, con el delito organizado como opción para quienes salen del sistema; el incremento en pedidos de asistencia social al municipio, primera puerta que golpean las personas excluidas.
“Córdoba es una de las ciudades que más se ha plantado contra la política nacional. Así como Milei eleva a Llaryora al elegirlo como adversario, Daniel es respetado por intendentes como cabeza de los reclamos locales”, sintetizan desde el entorno del médico y exministro de Desarrollo Social.
La reflexión ratifica la articulación entre los nuevos hombres fuertes del peronismo cordobés. Ambos han sostenido un accionar en tándem, con el que proyectan sus gestiones hacia todo el país.
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En calculados discursos alternan apelaciones a la identidad cordobesa, ínfulas proteccionistas y alegatos para garantizar gobernabilidad a un presidente que carece de un bloque legislativo numeroso. Nada que no haya intentado el cordobesismo que los precede.
La Córdoba de mayo
A su ajustado cronograma han debido añadir la inesperada cita para la firma del Pacto de Mayo, unilateralmente convocada en la ciudad de Córdoba.
Por otra parte, el jefe comunal atraviesa una inesperada zozobra en otra área crítica para cualquier gestión. La eyección de Gabriel Bermúdez de la secretaría de Movilidad Urbana, cuyo principal cometido es la organización del transporte público, obliga a una temprana readecuación de su gabinete.
Aún sin grandes cambios (las segundas líneas permanecen), esta dependencia debe continuar con la administración de perecederos recursos que aporta el municipio para un esquema inadecuado, ya vencido el plazo para una nueva licitación, en el que persiste sólo una firma privada.
Sobre esa problemática, precisamente, el cordobés podrá intercambiar experiencias con pares de todo el país. Muchas de ellas exitosas, antes de la poda libertaria.