ELECCIONES 2023

Córdoba: Llaryora hace cálculos en los 200 municipios que también votan este domingo

El oficialismo especula con el empuje de quienes pegaron sus elecciones, cordobesistas en su mayoría. Juez confía en la ola de cambio. Carlos Paz, Río Ceballos, Mendiolaza, Saldán y Villa Nueva, las pulseadas más atractivas.

De las 427 localidades que integran la provincia de Córdoba, más de la mitad renovarán sus autoridades este domingo 25 de junio. De ese total de 227, 196 lo harán a través de procesos convergentes con las elecciones provinciales. Sólo 31 consagrarán jefes comunales mediante lista única, sin necesidad de sufragios.

La recarga de comicios municipales en la fecha dispuesta para la contienda provincial responde a una decisión estratégica del partido que gobierna, rebautizado Hacemos Unidos por Córdoba, no necesariamente a conceptos usuales y abstractos, como racionalidad económica o calidad democrática.

Calculadora en mano, el gobernador Juan Schiaretti y su mesa chica decidieron aglutinar la mayor cantidad posible de elecciones en municipios bajo gobiernos propios o afines, buscando un “efecto tracción” hacia el candidato a dar continuidad a 24 años de gestión cordobesista, el intendente de la capital, Martín Llaryora.

A tal premisa adhirieron los intendentes de 154 (un 78 por ciento) de aquellas 196 comunas y municipios que decidieron “pegar” las fechas de sus propios plebiscitos. En otros términos, más de 600 mil personas, casi un cuarto del padrón cordobés, están convocadas a movilizarse este domingo para votar por quiénes dirigirán sus pagos.

Distintas razones subyacen a la decisión tomada en el Panal. Por un lado, la identificación con el peronismo cordobés, extendida por distintos puntos de la provincia tras 24 años de administraciones propias. También supone el involucramiento pleno de intendentes peronistas, o sus delfines, a quienes se suma el radicalismo díscolo que se referencia en la candidata a vicegobernadora, Myrian Prunotto. Todos deben atar su suerte a la de Llaryora, a quien acompañan en un formato de boleta única que impide el corte y favorece la suma total.

Por otro lado, la estrategia apunta a la tendencia a la reelección de los oficialismos que ha primado en la mayoría de los circuitos electorales luego de la pandemia, pese a variados indicadores que dan cuenta de una profunda crisis. “Ante la duda, se apuesta por lo seguro”, axioma que contradice las expectativas de crecimiento que albergan quienes propagan posturas extremas.

Aquella tendencia se ha visto refrendada en Córdoba desde el inicio del año. En el comando llaryorista destacan que de los 156 municipios que acudieron a procesos electorales, en 133 ganaron los sellos que estaban en el poder, independientemente de su identidad partidaria. Sustento para el oxímoron convertido en slogan: "la continuidad del cambio".

Claro está, entre las derrotas que cuenta el cordobesismo hay algunas que resultaron dolorosas, como La Calera, Cosquín o Santa Rosa de Calamuchita. Con todo, interpretan en el Palacio 6 de Julio, puede descontarse una continuidad de gestión en municipios donde la aprobación de la ciudadanía, medida a través de las viscosas encuestas, supera el 45%. La referencia apunta también a lo que pueda ocurrir en la capital, donde Llaryora espera un triunfo por buen margen sobre Luis Juez, a partir del contraste entre ambas gestiones, tan presente en el cierre de su campaña.

Voces del entorno del intendente que quiere ser gobernador abrochan una conclusión en su mapa: el trabajo territorial les permitirá retener (al menos) un 80% de los territorios en disputa este domingo, lo que se sumará al rotundo apoyo que esperan en la metrópolis y en los departamentos más grandes de la provincia.

Poco rojiblanco

De aquel total de 133 gestiones refrendadas en los votos, 75 responden directamente a JxC, pero en los cuarteles cordobesistas prefieren relativizar tal predominio.

Por un lado, vinculan la decisión tomada por los intendentes radicales de "despegar" comicios como una falta de apego al candidato de JxC. En términos concretos, escasa voluntad de trabajar para una propuesta que no sienten propia. Vaya como muestra, nuevamente, la migración de figuras radicales disconformes con las decisiones del partido.

En esa línea, cotejan el altísimo grado de adhesión de los propios a su propuesta de unificación de fechas con la escasa suma de comunas radicales movilizadas para este superdomingo: sólo 30 de las 196 en disputa orbitan en el cambiemismo. Para más, destacan que se trata de localidades pequeñas, con escaso aporte al recuento final.

Rematan el contraste con la adhesión lograda en el departamento San Justo, el cuarto en población de la provincia, donde 23 jefes comunales ataron su suerte a la de Llaryora.

Entre ellas, claro, San Francisco, el enclave más importante del este, cabecera departamental y ciudad natal de Llaryora.

Allí HUxC se juega también la continuidad tras 16 años en el poder. La responsabilidad recae en Damián Bernarte, quien dos años atrás saltara de la secretaría general a la intendencia interina para reemplazar a Ignacio García Aresca, mano derecha de Llaryora, quien asumió como diputado.

Siete listas lo desafían. Muchos reflectores apuntan a la lista de Juntos por el Cambio, que estará liderada por el radical Marco Puricelli, exdirector de Parques Educativos de la Municipalidad de Córdoba durante la segunda gestión de Ramón Mestre. Puricelli logró imponer su nombre gracias a la unidad de referentes radicales, desde el propio Mestre hasta Rodrigo de Loredo, tras una porfía con la juecista Cecilia Roffe, quien finalmente irá como candidata a primera concejala.

En disputa

La disputa en otras cuatro ciudades concita también especiales análisis. Se trata de circuitos tradicionales, que resultan clave por su ubicación y aportarán unas 130 mil personas del padrón de manera conjunta.

En Villa Carlos Paz el schiarettismo confía en un histórico aliado, al que sin embargo no pueden contar como propio. Esteban Avilés, extitular de la agencia Córdoba Cultura, intentará volver al comando de su terruño tras un impasse en manos de Daniel Gómez Gesteira.

Favorito en la previa, Avilés deberá enfrentar a una oposición dispersa. Las chances de batacazo están puestas en Juntos por Carlos Paz, fusión del PRO, el Frente Cívico, Primero La Gente y Carlos Paz Despierta, fuerza de la que emerge su candidato, el médico sanitarista Emilio Iosa. Por primera vez en la historia de "la Villa", la cuestión ambiental ha sido clave para la campaña electoral.

Más complejas parecen las posibilidades cordobesistas en Río Ceballos, ciudad clave para el departamento Colón, el segundo en cantidad de habitantes. Como contara Letra P, el intendente Eduardo Baldassi, hermano del diputado Héctor Baldassi, arranca en desventaja en los sondeos previos. Para sostener su candidatura ha debido sortear una severa crisis que derivó en múltiples rupturas de su gabinete.

Las ilusiones cordobesistas se incrementan a pocos kilómetros de allí, en las ciudades del Gran Córdoba que más han crecido demográficamente en la última década. En Saldán, parte como favorita Carolina Cristori, intendenta interina y delegada de Cayetano Canto, dirigente de creciente ascendencia en la región. En Mendiolaza, el justicialismo cordobés cerró filas detrás del concejal Nicolás Martínez Dalke, quien intentará arrebatar un distrito en el que lleva 24 años consecutivos el radicalismo, de la mano de Daniel Salibi, otro dirigente afín a las gestiones de Hacemos por Córdoba.

Otro distrito bajo la lupa será Villa Nueva, ciudad integrada con la cabecera Villa María. Allí Franco Graglia buscará dar continuidad a la gestión de su hermano Natalio Graglia, quien ocupará el lugar de candidato a legislador por el departamento San Martín en la lista de HUxC.

Subsecretario de Relaciones Institucionales y Políticas Sociales, Franco deberá mantener un terreno en manos del peronismo hace 24 años. Lo retan cuatro postulantes, entre los que se destacan Ignacio Tagni, por Juntos por el Cambio, y Valentín Alanís, candidato por Creo en Córdoba.

Tan o más importante, la suerte del menor de los Graglia será otro test para la solidez del acuerdo entre Llaryora y el referente regional, Martín Gill, quien acercó más de 50 jefes comunales al armado cordobesista, sin abdicar de una filiación kirchnerista que aún le demanda atención.

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