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DISCUSIÓN 2027

Ciudad PRO, los Macri y las señales de una disputa por el poder en el kilómetro cero amarillo

El expresidente y el jefe de Gobierno porteño deben tomar decisiones que impactarán en el bastión y más allá. Referencia nacional vs. poder de veto territorial.

Sin declaraciones estridentes, el PRO atraviesa la mayor ebullición interna de su historia. La tensión entre Mauricio Macri y Jorge Macri tiene a la Ciudad de Buenos Aires como principal campo de disputa. Una gira internacional, una foto, la salida de un funcionario, reuniones partidarias y dirigentes con distintas terminales de poder son el menú de un movimiento con un desenlace incierto.

Detrás está la discusión del poder real. El expresidente conserva la conducción nacional del PRO y la capacidad de convocatoria en distintas provincias. Del otro lado, los dirigentes que gobiernan los territorios amarillos, como el alcalde porteño, construyeron márgenes de autonomía.

De cara a 2027, lo que empieza a ponerse en cuestión es hasta dónde puede llegar esa conducción cuando las decisiones nacionales deben ejecutarse en territorios gobernados por dirigentes del propio partido.

Esa tensión encuentra su vértice más filoso en la Ciudad de Buenos Aires, la casa matriz del PRO desde hace dos décadas y el principal activo político y simbólico de su historia. Es la meca del PRO.

La gira de Jorge Macri y una foto con varias lecturas

Jorge Macri cerró este jueves una gira de cinco días por Estados Unidos. Pasó por Miami y Washington, mantuvo reuniones con funcionarios de la administración de Donald Trump, legisladores, autoridades municipales, empresarios y organismos multilaterales.

En buena parte de esa agenda estuvo acompañado por Cristian Ritondo, uno de los dirigentes elegidos por Mauricio Macri para participar de las conversaciones con La Libertad Avanza para pergeñar, si se puede, una alianza electoral el año próximo.

No obstante, la presencia en el tour del jefe del bloque amarillo en Diputados agitó distintas lecturas. En el jorgismo relativizan que el viaje haya constituido una señal política hacia Mauricio, aun cuando ambos dirigentes son ni más ni menos que los presidentes de las filiales bonaerense y porteña del PRO.

Así, dos de las principales autoridades partidarias aparecieron juntas en Washington mientras la conducción nacional mantiene abiertas las conversaciones para definir qué tipo de relación tendrá el PRO con La Libertad Avanza en 2027.

Cerca del alcalde porteño explican que varias citas de la agenda incluían reuniones con congresistas estadounidenses y lo habitual es que ese tipo de encuentros incluyan figuras parlamentarias de la visitan.

La explicación no elimina, sin embargo, la dimensión doméstica y familiar de la foto.

Para el alcalde porteño, la gira tuvo además otro componente. Le permitió desplegar una agenda institucional y política propia en Estados Unidos, uno de los terrenos que el gobierno de Javier Milei convirtió en una pieza central de su política exterior. Lejos de utilizar el viaje para confrontar con la Casa Rosada, el jefe de Gobierno capitalino destacó coincidencias sobre el rumbo económico e incluso habló de una eventual convergencia electoral entre ambos espacios.

La combinación es parte de la lógica que atraviesa al PRO. Autonomía sin ruptura. Diferenciación sin confrontación abierta.

Mauricio Macri, un jefe nacional sin control territorial directo

Mauricio Macri sigue siendo el presidente del PRO. Así lo reconocen las dirigencias provinciales que fue reuniendo durante los últimos meses en diferentes puntos del país. Ese despliegue es una parte central del poder que conserva y empezó a poner en valor este año.

Con Fernando de Andreis, Ezequiel Sabor y Ezequiel Jarvis como armadores, el expresidente mantiene conversaciones con dirigentes locales, prepara reuniones y reconstruye terminales partidarias antes de sus visitas. La estrategia ya tuvo escalas en Mendoza, Chaco, Santa Fe y busca sostener una red nacional allí donde el PRO no gobierna directamente. Después de un parate atravesado por el Mundial, el viernes próximo el expresidente escenificará una nueva escala en Jujuy con la tropa del NOA.

Mauricio, en ese sentido, no perdió el control del partido, pero sí ve tensionado el control territorial que alguna vez acompañó a esa conducción nacional.

Los tres gobiernos que conserva el PRO a nivel subnacional tienen hoy administradores con volumen propio. Jorge gobierna la Ciudad; Rogelio Frigerio, Entre Ríos; Ignacio Torres, Chubut. Son dirigentes que construyeron legitimidad electoral, equipos, estructuras políticas y relaciones propias con el gobierno nacional.

Eso modifica la mecánica de cualquier negociación con la Casa Rosada.

Durante buena parte de la historia del PRO, la conducción nacional fijaba la estrategia y los territorios la ejecutaban. Ahora ese ordenamiento parece invertirse.

El movimiento Sabor

La salida de Ezequiel Sabor del gabinete porteño es otro síntoma que admite una explicación administrativa y una lectura política.

Sabor dejó el 11 de septiembre la Secretaría de Gobierno y Vínculo Ciudadano, un área sensible por su relación con las comunas y el armado territorial. Continuará como director del Banco Ciudad y secretario general del PRO porteño. Su salida fue conversada con Jorge Macri y presentada públicamente como el cierre de una etapa.

Había llegado al área después de la derrota electoral de 2025, cuando el alcalde reorganizó parte de su esquema político. Su desembarco aportaba también un contrapeso a la influencia creciente de Daniel Angelici, que después de aquel traspié comenzó a intervenir con mayor intensidad en la construcción de acuerdos políticos de la administración porteña.

Sabor tiene una relación histórica con Mauricio Macri, por eso cerca suyo reconocen que, si bien la salida se produjo en buenos términos, existía cierto recelo por el tiempo que dedicaba al armado nacional del expresidente.

Daniel Angelici y el poder propio de Jorge Macri

La función de Angelici dentro del gobierno porteño permite además entender que el movimiento de autonomía del jefe de Gobierno no nació con la discusión electoral de 2027.

La relación entre ambos es antigua, anterior incluso al vínculo del operador político y judicial con el expresidente. Después de la derrota porteña de 2025, Angelici se convirtió en una suerte de administrador político de la Ciudad y fue ocupando paulatinamente un lugar cada vez más relevante en la arquitectura del oficialismo.

Así, Jorge no solo administra el territorio que Mauricio ayudó a construir durante dos décadas. También desarrolló una estructura propia de relaciones, operadores y funcionarios que le permite sentarse frente a una negociación nacional con una autonomía que no tenía cuando desembarcó en la Ciudad.

Mauricio Macri y Jorge Macri.

Por eso la negociación con La Libertad Avanza tiene en la Ciudad una dificultad diferente. No se discute solamente qué cantidad de cargos ocupará cada partido o cómo será una eventual alianza. También está en juego quién tendrá capacidad para definir el futuro del territorio que dio origen al PRO.

Jorge Macri ya anunció su intención de competir por la reelección, mientras su primo Mauricio conserva herramientas para incidir en la definición. Ese es también uno de los límites que encuentra la negociación nacional con la Casa Rosada.

Cerca de Mauricio Macri dicen que es difícil imaginar un 2027 sin algún tipo de acuerdo con LLA. La discusión pasa cada vez más por las condiciones de esa convergencia, los lugares que conservará el PRO y la capacidad del expresidente para influir sobre las listas de cara al siguiente ciclo político.

En la Ciudad el problema es especialmente delicado. Una alianza amplia puede mejorar las chances de conservar el poder, pero también reduce el espacio disponible para colocar dirigentes de uno u otro primo. Por caso, la capacidad de incidencia legislativa directa de Mauricio hoy tiene en Darío Nieto a su expresión más nítida.

La pelea por las listas será, entonces, también una discusión sobre qué capacidad tendrá el expresidente para ampliar sus resortes propios dentro del distrito.

Las fotos, las salidas de funcionarios, los viajes y las reuniones son apenas la punta visible de una discusión que transcurre debajo de la superficie. El interrogante ya no pasa solamente por quién preside o quién conduce formalmente el PRO, sino por dónde reside el poder efectivo de un partido que perdió el gobierno nacional, pero conservó un puñado de administraciones territoriales.

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