La negociación paritaria se destrabó en una convocatoria de último momento en La Plata. El acuerdo contempla un 2% de aumento para enero y un 1% retroactivo a diciembre de 2025, con pago efectivo en los salarios de febrero. La retroactividad incluye el aguinaldo de fin de año, lo que explica el diferencial entre el incremento nominal del 3% y el impacto real del 4,5% en el bolsillo de los trabajadores.
"En un marco de emergencia económica provocada por las políticas del Gobierno nacional", la provincia "mantiene su compromiso con la calidad de las condiciones laborales de sus trabajadores y trabajadoras y seguirá trabajando para cumplir con sus obligaciones", afirmó el gobierno bonaerense en un comunicado que emitió al término del encuentro.
Sorpresa en la paritaria
El contraste con la propuesta inicial resultó determinante para destrabar las negociaciones. El martes pasado, el gobierno bonaerense había ofrecido apenas un 1,5% de incremento para enero, cifra que los gremios rechazaron. ATE, el gremio más cercano políticamente a Kicillof, había declarado "insuficiente" esa oferta y advertía con medidas de fuerza.
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La nueva propuesta representó el doble de aquel piso inicial y los gremios, ATE, Fegeppba y UPCN, aunque no la consideraban la mejor oferta posible, terminaron aceptando. El secretario general de ATE Buenos Aires, Claudio Arévalo, reconoció "la vocación al diálogo" del gobierno bonaerense "en un contexto de ajuste y asfixia hacia el pueblo de la provincia por parte del presidente Javier Milei".
El acuerdo alcanza a todas las categorías del escalafón, incluye cargos superiores y se extiende tanto al sector activo como al pasivo. También contempla la actualización de los tramos de asignaciones familiares. El incremento se cobrará de bolsillo a partir de enero de 2026 y se percibirá con los haberes del mes de febrero.
La apuesta de Axel Kicillof
La Provincia se comprometió a reabrir la negociación paritaria en la primera semana de febrero, algo que reclamaron desde Fegeppba. ATE también planteó la necesidad del pase a planta de trabajadores precarizados.
El acuerdo permitió a Kicillof desactivar un frente de conflicto interno en un momento clave. Después de anunciar un verano de austeridad, el gobierno bonaerense se enfrentaba a una negociación caliente con los gremios de docentes y estatales, que reclamaban no solo el aumento de enero, sino el retroactivo de lo que faltaba de 2025, año en el que el salario público en la provincia había terminado por debajo de la inflación nacional.