Amarillo desteñido: el PRO busca su mejor color en la Patagonia
El partido de Mauricio Macri debate su identidad entre la interna de Río Negro y el paragüas de La Neuquinidad. La rosca para esquivar el huracán violeta.
El relanzamiento del PRO que semanas atrás tuvo como sede a su natal Ciudad de Buenos Aires, con foto de unidad y mensaje de reconstrucción, intentó ordenar una fuerza que arrastra sinsabores. La escenografía porteña buscó reinstalar una idea de identidad que en la Patagonia aparece descolorida, tensionada por dinámicas locales que no siempre dialogan con la estrategia nacional.
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En Río Negro yNeuquén, la fuerza fundada por Mauricio Macri juega partidos distintos, con reglas propias y finales abiertos. En diversa relación con los gobernadores Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck, los sellos de la región del Comahue se preparan para un año electoral cargado de tensión por la fuerza que La Libertad Avanza empieza a ejercer sobre el mapa patagónico.
Interna y un futuro abierto en Río Negro
El PRO rionegrino llega a su interna del 17 de mayo en un contexto marcado por la incertidumbre. La decisión de competir en soledad en las elecciones de 2025 dejó heridas abiertas y enfrió la articulación con otros espacios. El quiebre con La Libertad Avanza, atravesado por la situación judicial de Lorena Villaverde, tensionó un vínculo que, aunque incipiente, aparecía como una de las pocas alternativas de expansión electoral.
Ese escenario dejó al partido en una suerte de encrucijada. Sin una estrategia clara hacia 2027, la interna que convocó el legislador Juan Martín no se presenta como una simple disputa de nombres sino como una pelea por el sentido del partido. Lo que está en juego es si el PRO puede reconstruirse como opción competitiva o queda reducido a una expresión más dentro del mapa provincial.
PRO Río Negro
El PRO Río Negro se encamina a renovar autoridades en poco tiempo.
La incógnita central es qué camino elegirá después de mayo. Un sector amarillo empuja por retomar el diálogo con La Libertad Avanza, convencido de que el clima político nacional favorece esa convergencia. Otro espacio, más pragmático, mira con atención a Juntos Somos Río Negro, el oficialismo provincial, que ya ha sabido pintar de verde a otras fuerzas locales como base de su supervivencia.
Voces en reserva comparan lo que sucede del lado neuquino, donde el sello forma parte del armado de La Neuquinidad, que comanda Rolando Figueroa y le suma al verde el celeste y el violeta.
El cobijo oficialista en Neuquén
Del otro lado del puente, el panorama es distinto, aunque no necesariamente más alentador para la identidad amarilla. En Neuquén, el PRO decidió reafirmar su pertenencia al esquema que lidera Figueroa, en una jugada que le asegura participación en el gobierno y acceso a estructuras de gestión, pero también lo licua dentro de un armado amplio donde las fronteras ideológicas son cada vez más elásticas.
El provincialismo neuquino logró algo que pocos espacios pueden exhibir: contener a casi todo el arco político dentro de un mismo paraguas. Esa amplitud le permite ordenar la agenda y condicionar a quienes forman parte de un armado multicolor. El PRO, en ese contexto, funciona más como un socio que como un actor estelar.
Leticia Esteves con Rolando Figueroa
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, y la principal referente del PRO, Leticia Esteves, ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la provincia.
Acompañar a Figueroa garantiza estabilidad y evita quedar aislado frente a un oficialismo fuerte. Sin embargo, hacia adelante plantea un dilema similar al de Río Negro, aunque con otras características. ¿Cómo construir una identidad diferenciada dentro de un espacio que absorbe todas las posiciones doctrinarias?
La proyección hacia 2027 suma otro elemento de tensión. Todo indica que la disputa central será entre el oficialismo provincial y La Libertad Avanza, que absorbió al electorado que supo depositar en Macri la esperanza de alternativa al kirchnerismo y hoy, como sucedió en las últimas elecciones en suelo neuquino, expresa en Javier Milei su contención.
Parque Norte y la Patagonia
La foto nacional no logra esconder las diferencias territoriales. En la Patagonia, el PRO no enfrenta solo un problema de imagen, sino de inserción genuina. Río Negro y Neuquén muestran dos caras de una misma dificultad. En un caso, la fragmentación y una senda sinuosa para reconfigurarse en 2027. En el otro, la integración a un esquema que le quita protagonismo. En ambos, el desafío es recuperar volumen sin perder relevancia en el corto plazo.
El problema de fondo es que el PRO dejó de ser un ordenador de alianzas para convertirse en un actor que debe adaptarse a dinámicas ajenas. La irrupción de La Libertad Avanza alteró el equilibrio opositor y obligó a redefinir estrategias. Al mismo tiempo, los oficialismos provinciales fortalecidos, como el de Figueroa o el de Juntos Somos Río Negro de Weretilneck, limitan el margen de maniobra.
2027, entre la supervivencia y la reinvención
El PRO llega a la previa del año electoral con una acumulación de preguntas. En Río Negro, la interna de mayo será apenas el primer paso de una discusión más profunda. En Neuquén, la pertenencia al oficialismo garantiza presente pero no asegura futuro. La clave estará en definir un rumbo que combine identidad con competitividad. Si opta por diluirse en el provincialismo, corre riesgo. Si decide la competencia en soledad, deberá reconstruir una base que hoy aparece debilitada.
El relanzamiento nacional marcó un punto de partida, pero, lejos de Parque Norte, en la Patagonia cada decisión tiene impacto a corto plazo y los errores, un costo altísimo. El verdadero desafío se juega bien al sur, con otras reglas y donde la supervivencia depende menos de los discursos y más de la capacidad de leer el momento.
En ese terreno, el PRO todavía está buscando su mejor color.