Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, juntos a la par
Los gobernadores de Río Negro y Neuquén negocian unidos con la Casa Rosada. Radiografía de una relación que cambió y se encamina a la batalla electoral.
Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, juntos a la par
El primer año de gobierno de Javier Milei demostró la capacidad innata de los gobernadores Rolando Figueroa (Neuquén) y Alberto Weretilneck (Río Negro) de imprimirle un giro total a sus posicionamientos en pos de la supervivencia. Lo que comenzó como un trato gélido con la Casa Rosada se convirtió en un ida y vuelta para proteger intereses mutuos.
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El año se inició con distintos encuentros de la Liga de gobernadores de la Patagonia. La primera de las declaraciones se dio en la lujosa mansión El Messidor, de Villa La Angostura. Fue un mensaje en favor del federalismo, en defensa corporativa, que con el correr de los meses se fragmentó entre dialoguistas y opositores a ultranza.
Las coincidencias entre Figueroa y Weretilneck, promotores de aquella división, se destacan aún entre las diferencias. Con modelos provincialistas similares, pero sensiblemente antagónicos en recursos, avanzan en tándem para sobrevivir al ajuste histórico que lleva adelante el presidente libertario.
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Rolando Figueroa y Alberto Weretilneck volvieron a reunirse esta semana.
Hidrocarburos, el manejo de las represas y una acción coordinada en el Congreso se afinaron en los calurosos días de enero. Todo indicaba una posición de rivalidad constante con Milei, pero el andar de la gestión reseteó el trato con la Casa Rosada.
El grupo se balcanizó. Los provincialistas, dadores de gobernabilidad, se distanciaron de los panperonistas Sergio Ziliotto y Gustavo Melella que le declararon la guerra a Milei. Mientras se profundizaba la brecha, Figueroa y Weretilneck afinaban la estrategia para proteger los recursos, mayoritariamente los de Vaca Muerta, que necesitaban blindar.
A través de sus representantes en el Congreso, sobre todo los rionegrinos, armaron y desarmaron para sacarle jugo a los votos. Mónica Silva, sucesora del cipoleño en el Senado, fue la llave para varias votaciones a favor o en contra del gobierno nacional.
El impacto del ajuste brutal libertario se trató diferente en las provincias. Rolo Figueroa utilizó la premisa “ordenar para redistribuir”, un modo de hacer equilibrio con la prédica de Milei. Metió mano en el manejo de planes sociales, con similar espíritu al de la ministra Sandra Pettovello, y avanzó sobre los sistemas de intermediarios. Fue polémico y exasperó ánimos, pero despejó dudas sobre un tema crucial en la campaña electoral que lo coronó en 2023.
Endeudamiento mediante, avanzó sobre temáticas sensibles ordenadas en un acuerdo de gobernanza con las intendencias. Desde todas las regiones viajaron a Chos Malal para estampar su firma y validaron la estrategia de blindar a la provincia. Así Neuquén salió a los mercados y organismos internacionales para obtener fondos. El plan no fue otro que reforzar el paupérrimo mapa de rutas que dependen de su administración y darle dinámica a la obra pública en regiones olvidadas por las gestiones del Movimiento Popular Neuquino (MPN).
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La relación con los gremios tuvo diferencias y similitudes. Ambos gobernadores atravesaron el año sin grandes sobresaltos, pero cerraron acuerdos paritarios bien distintos. El neuquino congeló la discusión con los gremios estatales para todo 2025, mientras que el rionegrino, por problemas de caja, continúa sin otorgar aumentos en el último trimestre de este año.
Energía común
El extractivismo forma parte de la identidad patagónica. Neuquén tiene en su cuenca la mayoría de las inversiones del petróleo no convencional, que se derrama a una porción de Río Negro, al sur de Mendoza y algo de La Pampa.
Así batalló Weretilneck por la instalación de una planta de GNL en las costas rionegrinas, una contienda que tuvo sus contratiempos ante la negativa de la empresa malaya Petronas de invertir en sociedad con YPF. A pesar de todo, avanzaron otras propuestas que son una realidad, como el oleoducto Vaca Muerta Sur de la petrolera estatal de bandera.
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Proyecto Calcatreu en sus inicios. El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, pretende desarrollar la minería a gran escala.
El proyecto de oro y plata Calcatreu, ubicado en la meseta sobre el límite al paralelo 42, es la punta de lanza de una serie de inversiones en Río Negro. La licencia social, mínimamente cuestionada, se obtiene en la necesidad de mejorar la vida de aquellos poblados de la región sur rionegrina.
Weretilneck, para acelerar las negociaciones, instaló en Cipolletti una oficina en la moderna sede de la Secretaría de Energía. Desde el edificio lindante a la ruta nacional 22 monitorea todo lo que sucede en el mapa provincial. “Estamos demostrando al mundo y al sector privado la seriedad con la cual Río Negro avanza con los trámites necesarios para poder exportar gas licuado o petróleo”, dijo tras la audiencia pública, realizada la última semana en San Antonio Este, donde se analizó el proyecto impulsado por Pan American Energy (PAE) y Golar LNG, los inversores que aparecieron luego de la salida de Petronas.
2025, próximo desafío
Figueroa y Weretilneck trabajaron sus presupuestos con intenciones de blindarse en el año electoral. El neuquino tiene la red de contención que le da el amplio plan de inversiones en Vaca Muerta: con obras, superávit y aumentos por IPC, el presupuesto de $5,4 billones busca satisfacer todas las demandas. Las regalías son un insumo vital: su peso en la torta de ingresos es cada vez mayor en relación a las transferencias del Tesoro nacional. Independencia económica es soberanía política.
El presupuesto 2025 de Río Negro no llega a la mitad de su vecina: $2.453.801.122.719. Representa un aumento del 110% respecto de la erogación de este año. A ese proyecto, que debe pasar por el parlamento, se le sumó una nueva ley de puertos, la regulación de los parques industriales y un régimen de promoción de inversiones, el proyecto de Ficha Limpia y otra serie de iniciativas para ordenar las golpeadas cuentas públicas.
Como explicó Letra P, ambos ponen en juego su capacidad de negociación en el terreno electoral. Weretilneck entrará en zona de riesgo ante la avanzada libertaria, que aún se muestra dispersa. Figueroa tiene la potestad de conducir un espacio multicolor convulsionado por la suspensión de la vicegobernadora Gloria Ruiz. Ambos deberán sortear a un enemigo en común, la boleta auspiciada por la Casa Rosada, con la que deben negociar préstamos para abonar sueldos (Río Negro gestionó uno hace poco y ahora busca otro para aguinaldos) o salir al mundo a emitir deuda.
Espalda con espalda, asesorados por equipos con varias figuras en común, Figueroa y Weretilneck unifican estrategias para atravesar un ajuste histórico camino a las urnas.