OPINIÓN | PATO 2027

¿A qué juega Patricia Bullrich?

La jefa del bloque libertario en el Senado cascotea al Gobierno que integra. El inventario de desmarques. ¿Plataforma electoral o pliego de condiciones?

En mayo de 2022, cuando Cristina Fernández de Kirchner disparaba contra Alberto Fernández desde la vicepresidencia, Patricia Bullrich ofreció un diagnóstico de precisión quirúrgica: aquello era "un cascoteo medido", no para voltear al gobierno sino para mostrarles a los propios que se quería otra cosa. Cuatro años después, la jefa del bloque libertario en el Senado parece haber adoptado el método que entonces describía.

La pregunta es por cuenta de quién arroja las piedras. El inventario de desmarques ya no cabe en una columna. Cuestionó los recortes en discapacidad incluidos en el Presupuesto, lo que le valió un reto de la mesa política de Karina Milei. Rechazó el juicio político a las juezas Pascual y De Marinis por sus fallos sobre el Régimen Penal Juvenil: "¿Vale hacer un juicio político por una sentencia? Yo creo que no". Defendió la libertad de prensa mientras el Presidente persistía en su cruzada contra los periodistas y se solidarizó con los enviados de La Nación perseguidos por la justicia formoseña. Objetó la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central. Calificó de "apresurado" el envío de la ley de propiedad privada, con su capítulo de tierras, mientras el DNU 70/2023 sigue en tribunales.

Y frente a la paciencia que Javier Milei pidió en Mar del Plata, reclamó acelerar para que las reformas lleguen "al día a día del ciudadano". Todo aderezado con un video tarareando a Lali Espósito y con la ironía de que su unica postulación sería a MasterChef. Hay un detalle que no conviene pasar por alto: hace tiempo que Bullrich no habla de la reelección de Milei sino de la continuidad del "proyecto". El modelo perdió el sujeto. De ahí la tentación de leer una candidatura en ciernes, alimentada por empresarios que ya la imaginan en la boleta de 2027 y por advertencias que circulan en Balcarce 50 sobre una eventual PASO.

La estrategia de Patricia Bullrich

Pero la lectura puede ser otra. Si se repasa la agenda de las disidencias (seguridad jurídica, independencia judicial, prensa, previsibilidad monetaria, resultados para las empresas) lo que aparece no es una plataforma electoral sino un pliego de condiciones. Es el temario del círculo rojo, que celebra el rumbo pero desconfía del conductor. Bullrich no le disputa el volante; le recuerda quiénes viajan en el auto y qué destino quieren ver en el GPS. Le marca la cancha en el sentido más futbolero: no juega en contra, avisa dónde están las líneas.

Milei, que advirtió que Patricia "juega a la mancha con los aviones", eligió absorber el mensaje: "los liberales no somos manada". ¿Por qué descartar la candidatura? Porque la historia es caprichosa al respecto. Cuando un presidente habilitado para reelegir se baja o es derrotado en la interna, el proyecto que encarna llega herido de muerte a la elección general. Harry Truman en 1952 y Lyndon Johnson en 1968 renunciaron a competir y los demócratas perdieron la Casa Blanca. Joe Biden se retiró en 2024 y Kamala Harris no pudo retener el poder.

Más cerca, Alberto Fernández desistió en 2023 y Sergio Massa, con el aparato del Estado a favor, cayó frente a Milei. Aun cuando el presidente sobrevive al desafío interno, la herida suele ser fatal: Jimmy Carter venció a Ted Kennedy en las primarias de 1980 y luego fue barrido por Ronald Reagan. Como toda regla tiene sus excepciones. Pero son eso: excepciones.

Discusión 2027

La lógica es sencilla. Un oficialismo que desplaza a su presidente le comunica al votante que su propia gestión fracasó; el retador interno hereda el pasivo del gobierno sin el activo del liderazgo. Nadie vota la continuidad de una empresa cuyos socios acaban de declararla en quiebra. Bullrich lo sabe mejor que nadie: en 2023 ganó una interna que dejó a Juntos por el Cambio exhausto y fuera del balotaje. Mauricio Macri, el jefe de ese espacio, había renunciado a la posibilidad de presentarse exhibiendo la fatiga del PRO. Por eso su juego es más sutil que el del candidato que se anticipa. Es el del socio que eleva su cotización. Con el bloque del Senado en la mano, la llave de las reformas y el oído atento de quienes invierten y opinan, construye centralidad sin romper.

Si el gobierno tropieza, tendrá su coartada; si se consolida, cobrará su parte. Como en el "Tema del traidor y del héroe" de Jorge Luis Borges, ambos papeles pueden estar escritos por la misma mano. En la Casa Rosada, mientras tanto, optaron por la táctica del arquero que no sale a cortar el centro: hasta que no haya ruptura formal, cada desmarque será contabilizado como un aporte. Habrá que ver cuántos centros más caen en el área antes de que alguien cabecee.

La pecera libertaria: Patricia Bullrich supera a Javier Milei en imagen y muestra mayor margen de crecimiento.
Patricia Bullrich, en IDEA

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