Inteligencia artificial: entre el paraíso desregulado y la soberanía tecnológica
En las últimas semanas se instalaron con fuerza en el imaginario colectivo escenarios apocalípticos que alimentan la incertidumbre y el temor en buena parte del mundo. Paradójicamente, sus principales promotores son los propios líderes de las empresas de tecnología que compiten en una carrera frenética por alcanzar la Inteligencia Artificial General (IAG), capaz de igualar o superar la inteligencia humana. Los "popes" de la industria, como Elon Musk y Sam Altman, pisan el acelerador hacia el abismo mientras advierten sobre el peligro de andar sin frenos ni límites de velocidad.
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El tema ocupó un lugar importante en la agenda de la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas. Ese organismo internacional promueve una arquitectura global de gobernanza para supervisar el desarrollo de la IA y poder establecer límites concretos al funcionamiento de esta potente herramienta que está revolucionando a la humanidad.
El mundo discute cómo ponerle límites a la inteligencia artificial
Mientras la ONU buscaba acuerdos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump y su par argentino, Javier Milei, utilizaron sus discursos para expresarse abiertamente en contra de aplicar restricciones estatales a estas tecnologías. Milei se animó a calificar como “inútil” al organismo por considerarlo una institución ineficaz y burocrática.
La desconfianza sobre la capacidad del poder político para supervisar -y mucho menos controlar- el desarrollo de la inteligencia artificial crece al mismo ritmo que avanza la tecnología. Una encuesta de Reyes-Filadoro y Enter Comunicación realizada entre jóvenes argentinos en octubre de 2025 mostró esa tensión con claridad: el 51% consideró que el Estado debería regular o incluso frenar el avance de la IA, pero apenas el 40% creyó que tiene el poder suficiente para hacerlo.
La posición de Milei sobre las empresas de tecnología ha sido clara desde el comienzo. El Presidente intenta posicionarse como un líder “moderno” que abraza las nuevas tecnologías y promueve su desarrollo irrestricto, sin injerencia del Estado. Su defensa del sistema cripto, su relación con Elon Musk y Peter Thiel; su radical proyecto para que Argentina sea el primer país en otorgar personería jurídica a corporaciones y agentes de IA o la decisión de su gobierno de ofrecer incentivos fiscales para la construcción de grandes centros de datos en la Patagonia, no dejan lugar a dudas sobre su visión: posicionar al país como un paraíso desregulado de la industria tecnológica.
Dos respuestas peronistas frente a la inteligencia artificial
El líder de Patria Grande, Juan Grabois, viene alertando hace varios años sobre lo que el denomina “genocidio cognitivo” para referirse a la perdida de autonomía intelectual, pensamiento crítico y memoria histórica que, según él, representa el avance de la IA. Con una visión centrada en los riesgos, se posiciona como el dirigente opositor que más entiende sobre el tema y quien está fijando la agenda de IA dentro del peronismo.
El diputado plantea la necesidad de regular estrictamente a las empresas de IA y se opone fervientemente a la política del gobierno libertario por considerarla una entrega encubierta de recursos estratégicos. Además, rechaza el modelo de desarrollo basado en infraestructura (centros de datos) que propone Milei porque considera que, además de consumir recursos estratégicos como agua, tierra y energía, no genera empleo. Según su mirada, Argentina tiene que enfocarse en el último eslabón de la cadena de valor, donde pesan el talento y el conocimiento más que el capital. Sugiere centrarse en la aplicación de los modelos de IA para crear productos y servicios que resuelvan problemas concretos.
Comenzamos nuestra visita a Nueva York hablando de estos temas tan importantes para nuestra región en la Jornada “América Latina en la encrucijada: el futuro de la democracia, la economía y la política progresista en un mundo fracturado”, en The New School.
Mientras el presidente argentino exponía sus ideas en la ONU, Axel Kicillof se reunía con líderes progresistas como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, y con el presidente de España, Pedro Sanchez. Al igual que Grabois, el gobernador bonaerense acusa al líder de La Libertad Avanza de subordinar al país a las grandes corporaciones, pero reconoce que el contexto representa una oportunidad para Argentina.
Kicillof intenta construir una estrategia propia frente al avance de la inteligencia artificial con una combinación de infraestructura y regulación. En 2024, la provincia de Buenos Aires inauguró en La Plata el centro de cómputo científico Rebeca Cherep de Guber, pensado para centralizar y resguardar los datos del Estado sin depender de empresas extranjeras. Dos años más tarde, en julio de 2026, dio otro paso al crear el Marco Provincial para el Desarrollo, Uso y Gobernanza de la Inteligencia Artificial para incorporar el uso de IA a la administración del Estado.
El mandatario provincial tiene gestión para mostrar, pero su posición sobre los temas que generan más conversación como los centros de datos, el miedo a perder el empleo o la utilización de la IA en las aulas no es tan definida.
La inteligencia artificial y las elecciones 2027
Aunque todavía falta casi un año para las elecciones presidenciales y la situación económica seguramente ocupe un lugar central, el avance acelerado de la IA, su impacto en la sociedad y el rol de Argentina podrían ser un tema importante de la campaña.
Milei tiene una posición muy clara y un relato simple de entender para el electorado: “inversión + tecnología + libertad”. Desde el punto de vista narrativo, su propuesta puede parecer potente aunque tiene flancos débiles, como señala Grabois. ¿Cuánto empleo genera ese modelo? ¿Cuál es el costo ambiental?
Por su parte, el peronismo tiene pendiente la renovación de sus ideas y propuestas. ¿Cómo se traducen los conceptos de “soberanía”, “desarrollo” y “justicia social” en propuestas de políticas públicas concretas frente al avance de la IA?¿Qué lugar va a ocupar Argentina en la revolución tecnológica?
Los ceos piden ralentizar el desarrollo de la IA y regular a nivel mundial con una narrativa de pánico que enmascara la guerra fría de los modelos de lenguaje
The New York Times definió la trastienda del llamamiento de los investigadores de la IA como “autoservicio disfrazado… pic.twitter.com/jDWRhffQj5
La ciencia y la tecnología fueron ejes centrales del gobierno de Cristina Kirchner, un legado, que generó concenso más allá del kirchnerismo. La frontera tecnológica cambió desde entonces. El mundo demanda hoy más energía que nunca y Argentina tiene una oportunidad inigualable de aprovechar el contexto internacional. Quizás la respuesta no es rechazar los centros de datos, como propone Grabois ni entregar los recursos naturales con beneficios fiscales, como propone Milei, sino condicionar las inversiones para que generen desarrollo local, como hizo China: inversión a cambio de transferencia tecnológica, empleo local y acceso a cómputo para universidades y empresas argentinas.
El rol del Estado va a estar en el centro de la discusión en 2027. El peronismo tiene que demostrar que aprendió de las experiencias del pasado y que tiene ideas nuevas. El ecosistema tecnológico más dinámico es motorizado por el sector privado, pero el Estado juega un rol clave en la formación de talento, en financiar la investigación y en fijar reglas claras que beneficien a la mayoría de la población.