LUIS PICAT

El intendente ruralista boina blanca que gana terreno en el deloredismo

Apostó en 2021 y ya está en la mesa chica del candidato radical. Gobierna una de las ciudades más ricas de Córdoba. Nexo con el campo. Causas que pican cerca.

CÓRDOBA (Corresponsalía) “Éramos cuatro gatos locos. Ahora somos casi 90 los intendentes que estamos en el espacio”. La referencia, pletórica de literalidad, proviene de uno de los jefes comunales que participa en la primera línea de construcción del proyecto de Rodrigo de Loredo hacia la gobernación. El cuarteto lo integran Marcos Ferrer, de Río Tercero, José Bría (Morteros), Gustavo Bottasso (Hernando), y Luis Picat (Jesús María).

 

 

En las últimas semanas, Picat incrementó su exposición junto al precandidato a gobernador por la UCR. Presente en una cena con Juez, asistente al almuerzo de fin de año organizado en casa de De Loredo, el intendente de Jesús María es visto como algo más que un integrante de mesa chica. Quienes conocen su trayectoria le adjudican una ambición que trasciende roles de reparto.

 

Con 48 años, hilvana tarjetas de presentación: empresario (de los que prefiere referirse a sí mismo como emprendedor), productor rural, licenciado en informática, expresidente de la Sociedad Rural de Jesús María y, ahora, intendente de esta ciudad.

 

“Me siento dirigente. Soy político y empresario, sobre todo dirigente. Soy un empresario que se metió en política, con mirada integradora y sin los vicios de tantos. Apuesto a la integración público – privada. Ambos aportan”, resume a Letra P

 

Boinas y cerdos

Propietario de dos emprendimientos agroindustriales, Frigorífico Qualitá y La Quimera, el intendente comenzó sus actividades con un desprendimiento de Picat desmontes, firma que creó su padre.

 

Productor agropecuario, posee campos donde cría cerdos que comercializa en su frigorífico y el maíz con que los alimenta. Desde allí se proyectó como referente del sector hasta presidir, entre 2006 y 2018, la Rural jesusmariense, una de las más importantes entidades agrarias de la provincia. Sus duros discursos contra el gobierno de Cristina Kirchner, durante el lock out patronal de 2008, le dieron exposición nacional. Sería el ápice de su perfil anti K, matizado a veces por conveniencias electorales.

 

Para dedicarse a la campaña que lo depositaría en la intendencia dejó la conducción de la Rural a su delfín Luis Magliano, quien pocos meses después debería dejar el cargo, acusado del robo de miles de cabezas de ganado. Picat niega cualquier otro vínculo o acción protectora alguna. “En la Rural rechazamos cualquier acción de ese tipo”, afirma. No sería este el único allegado en afrontar causas judiciales. Recientemente la fiscalía de Estado de Santiago del Estero realizó un operativo por usurpaciones ilegales en varias localidades. Entre las personas acusadas hay cinco que llevan el apellido Picat. Según indica el productor rural, se trata de familiares de segundo grado.

 

Precisamente otro tío sería uno de sus modelos para lanzarse a la política: Héctor Picat, intendente de Jesús María entre 1987 y 1991. Otro dirigente radical lo impulsaría definitivamente, Marcelino Gatica, jefe comunal entre 2003 y 2011, luego candidato a vicegobernador de Juez. Durante sus gestiones, el empresario se desempeñaría como director de Saneamiento y secretario de Servicios Públicos.

 

Pragmatismo radical

Picat asumió en 2011 como concejal como parte de la heterogénea lista que encabezara Gabriel Frizza, hoy hombre del Larretismo. Tres años después dejaría la banca aduciendo una necesidad de tiempo para "dedicarse a sus emprendimientos". En rigor, sería el primer paso para su propio proyecto hacia la intendencia. Aglutinando al radicalismo desafiaría a Frizza en 2015. Perdió. En 2019 logró una contundente victoria ante la oficialista Mariana Ispizua, candidata PRO.

 

Pese a la apelación al sentimiento boinablanca, resultaría clave el apoyo brindado por el gobernador Juan Schiaretti, quien se acercaría con la promesa de obras, aún incumplidas, y la misma sintonía con el agro cordobés. Cuatro años después, poco pervive de aquella alianza. Aunque reconoce la existencia de un vínculo institucional correcto, Picat viaja con el ala radical de Juntos por el Cambio. “Yo tengo una mirada independiente. Elijo con quién participo. Podría estar en otro espacio, pero elijo el radicalismo”, advierte.

 

Pragmático, asevera que no se identifica con ninguna corriente interna de la UCR. “No pertenezco a un núcleo. Quizás sea porque desde joven elegí el trabajo y el estudio sobre la militancia. Valoro la participación interna, pero como empresario también advierto contaminación y vejez en los modos de construcción. También a la hora de captar afiliados”, amplía.

 

Reafirmando su opción, el ruralista asegura que no ha decidido si buscará la reelección en su ciudad. “No quiero seguir solo para mantener lo hecho, que es mucho. Quiero algo superador”, afirma. Con énfasis ratifica que seguirá impulsando un modelo de "eficiencia y modernización de la estructura municipal".

 

En paralelo, desmiente cualquier intención por fuera del radio local. “No pienso en nada nacional o provincial. Solo quiero ayudar a Rodrigo de Loredo, a quien ya acompaña el 99% del partido. No vamos a repetir lo de 2019, JxC va a ganar en la provincia”, vaticina.

 

Martín Llaryora le entregó el bastón  de mando a Juan Manuel Llamosas para que arme en el sur.
Rodrigo De Loredo apoya a Marcos Ferrer para la conducción de la UCR de Córdoba. 

También te puede interesar