08|11|2022

Sain, la pesada herencia de Perotti

27 de septiembre de 2022

27 de septiembre de 2022

La filtración de escuchas ilegales pone en escena otra vez al exministro de Seguridad. El karma del gobernador y las consecuencias de un paso en falso.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) Lo tiene de hijo Marcelo Sain al gobernador de Santa Fe Omar Perotti. El criminólogo se convirtió en un karma para el mandatario. Ahora, la Casa Gris quedó envuelta en un nuevo escándalo a raíz de las escuchas ilegales que el exministro de Seguridad habría practicado. Las esquirlas son de tan largo alcance que salpican al rafaelino.

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Hace un año y medio que el bonaerense renunció a la comandancia de la cartera de Seguridad y todavía le sigue generando problemas al titular de la Casa Gris. Perotti le confió la política de seguridad pública y Sain no hizo más que meterlo en el barro una y otra vez.

 

Sain se empoderó como el ministro político de Perotti, generó internas dentro del gabinete y se peleó con todo el arco político de la provincia. Como corolario, la provincia –en particular Rosario – registra récords en materia de homicidios. Asesinatos, balaceras, enfrentamientos entre bandas narco, son moneda corriente en la ciudad más poblada de Santa Fe. La situación de inseguridad y narcotráfico es grave.

 

Aún con todos sus errores, evidentes y no forzados, Sain fue el único de los tres cabezas de ministerio que tuvo un plan durante la gestión Perotti. El gobernador entró prometiendo “paz y orden” y en menos de tres años de mandato acumula dos renuncias en el área más caliente de gobierno.

 

Después de Sain llegó Jorge Lagna, un todo terreno del peronismo, pero con nula experiencia en seguridad. Un soldado del gobernador, como él mismo se autodefinió, que primero tuvo que enfrentarse a las segundas líneas de Sain que quedaron en el área y luego tuvo que dar un paso al costado cuando no había más respuestas para dar.

 

Ahora la batuta la lleva el comisario retirado Rubén Rimoldi, que promueve el retorno de la fuerza al centro de escena, a la conducción del ministerio ¿Qué relación, qué continuidad hay entre Sain y Rimoldi? Nada, cero, ninguna.

 

Perotti corrió tarde a Sain. Mucho más tarde que el pedido casi unánime que le hacía su mesa chica. Pero nunca, aún después de su salida, dejó de tenerlo dentro de la gestión. Por audios filtrados, presión y utilización opositora o su incontinencia verbal y tuiteril, el criminólogo nunca se fue de la provincia. Y así como en cuando era ministro le dinamitaba vínculos políticos a Perotti, ahora le sigue rayando el auto.

 

Pero a Perotti, claro, también le caben las de la ley. Él lo eligió y él no lo condujo a Sain. Y hoy paga las consecuencias. El rafaelino se esfuerza por concentrarse en una agenda propositiva, en hablar de producción y empleo y vender su modelo de peronismo al país. Pero la inseguridad no lo suelta, lo tiene atado a la provincia.

 

Con el escándalo de escuchas ilegales le ocurre algo parecido. Es uno de los temas que evita, que intenta dejar correr. Pero la investigación vuelve una y otra vez a escena. Sain vuelve una y otra vez a escena. Y ahora escaló tanto que empezó a salpicar a otros funcionarios, como el secretario de Justicia Gabriel Somaglia.

 

Rosario acumula 221 homicidios en lo que va del año. Si la tendencia alcista continúa, la violencia desmadrada puede superar el récord de 264 que se alcanzó en 2013, bajo la gobernación del socialista Antonio Bonfatti.

 

Perotti tiene un problema grande entre sus manos, una bomba de tiempo. Sin plan claro, con hasta un rumbo incierto y con un Sain que nunca se le fue de la gestión.