04|10|2022

Llaryora apuesta a ordenar el territorio con un festival de comicios barriales

03 de agosto de 2022

03 de agosto de 2022

En la capital cordobesa, 362 centros vecinales elegirán sus autoridades durante todo el mes. Participación para gestionar, el lema. Críticas opositoras.

CÓRDOBA (Corresponsalía) Con la certeza de que su candidatura a la gobernación le deja por delante poco más de un año para motorizar los cambios que procura para la capital provincial, Martín Llaryora acelera el tranco en el Palacio 6 de Julio para “ordenar” todo lo que, en su propio diagnóstico, encontró “en una situación caótica” al arribar a la Municipalidad. En ese plan, luego de atravesar la pandemia que retrasó sus planes originales, la gestión capitalina decidió avanzar con un despliegue propio que le permitiese ganar espacios en su relación con el poder territorial específico desde los centros vecinales. El paso fundamental para hacerlo fue la creación de la Secretaria de la Mujer, Géneros, Diversidad y Gestión Vecinal, a cargo de Sandra Trigo desde fines de 2021.

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Su desembarco en la gestión significó el inicio de un proceso de regulación de los 362 centros vecinales que se encontraban con mandato vencido y prorrogado debido a la emergencia sanitaria que coincidió con los primeros meses de Llaryora en el municipio.

 

“El interés principal del municipio es fomentar la participación vecinal como herramienta para que los vecinos puedan canalizar sus problemáticas y la gestión pueda dar respuestas a esas necesidades”, cuenta Trigo a Letra P, a la vez que se muestra conforme con el desarrollo de la primera jornada electoral el pasado domingo, en el que el proceso normalizador alcanzó a 47 centros vecinales.

 

La Carta Orgánica cordobesa da una importancia primaria a las instancias de participación vecinal. Por eso, cuando la prórroga que extendía los mandatos llegó a su fin, la Dirección de Centros Vecinales puso un plazo para que las juntas vecinales activaran los comicios.

 

Desde entonces, las críticas opositoras comenzaron a replicarse y el tono se elevó durante la primera jornada de las seis que congregarán a los diferentes barrios en las escuelas provinciales dispuestas para llevar adelante la votación. “El PJ de La ciudad cree que los centros vecinales son unidades básicas donde ellos son los dueños de los barrios y donde vale todo. Hicieron lo que quisieron con las reglas del proceso electoral. Los vecinos le están poniendo un freno”, escribió en su cuenta oficial de Twitter Juan Negri, uno de los interesados en que las fuerzas vecinalistas cercanas al radicalismo vayan recuperando terreno de cara a 2023.

 

Negri quiere ser intendente y sabe de la importancia de ese músculo territorial, que supo ser una clave importante para entender las gestiones radicales cordobesas de las últimas décadas. “Ni las chapas ni los bolsones pudieron con la dignidad y el amor por el barrio de muchos vecinos”, escribió el edil en un mix de celebración y denuncia. Entre la dirigencia que se para en la vereda de enfrente del llaryorismo, también elevaron voces señalando aprietes y el uso de vehículos públicos para trasladar votantes y militantes. 

 

El municipio prefirió no contestar. Sus portavoces solo advierten que es la ciudadanía la que tiene participación activa en la organización de las juntas vecinales y no reniega de las tensiones que, consideran, son naturales de todos los procesos electivos. Con todo, buscarán evitar cualquier manifestación que pueda generar algún tipo de enfrentamiento y le bajan el tono a las denuncias públicas, ninguna de las cuales se canalizó institucionalmente.

 

Para el oficialismo, la importancia central de la normalización es de corte “institucional”. “Como política de Estado, queremos entregar la gestión con todas las instituciones normalizadas”. En ese marco, relativizan la importancia que territorialmente puede suponer que las agrupaciones vecinales victoriosas estén más cerca de tal o cual partido. Saben, en el fondo de la discusión, que tienen los recursos para sentarse con quienes triunfen.

 

Además de unificar las fechas en un calendario común, “demasiado disperso” en las experiencias anteriores, el formato actual ratifica el uso de la boleta única y establece, mediante una modificación de la ordenanza que tuvo que ser avalada por los consejos vecinales, la paridad en las conformación de las listas. Esa ordenanza permite a los centros vecinales realizar obras y trabajos de mantenimiento, a la vez que delega en su decisión la ejecución de unos 400 millones de pesos del presupuesto participativo.

 

Con dos experiencias en marcha en la que ya se transfirieron los fondos para que los organizaciones vecinales ejecuten obras, en la Municipalidad consideran que la regularización permitirá ampliar ese tipo de prácticas que “facilitaría los procesos de contratación y ejecución”. “Son obras de cinco o diez cuadras que podrían acelerarse a partir de este proceso. La dinámica centralizada hace todo más lento”, reconocen.

 

Del total de centros convocados, 263 conformaron sus juntas y tienen previsto completar el proceso electoral durante los próximos cinco domingos. De los 47 que ya votaron este fin de semana, en 20 se alcanzaron listas de unidad, mientras que hubo contiendas con resultados repartidos en otros 27.

 

De los casi 100 centros que no convocaron, la semana pasada se avanzó con la conformación de asambleas en unos 80, mientras se buscará que el resto lo haga en las próximas semanas. Por esa razón, también suponen que el calendario se extenderá.

 

Mientras esperan que no se generen mayores tensiones que las “lógicas”, en la administración municipal aseguran que la gestión mantendrá su neutralidad. “No es un tema que el intendente vea como determinante. Quien esté al frente de un centro vecinal, para resolver los problemas se tiene que sentar a trabajar con nosotros”, dicen en el palacio, confiando que la política de fondo se terminará definiendo en la mesa en la que ocupan la cabecera.