14|9|2022

Cafiero exigió un “desarme nuclear completo” y criticó al Reino Unido

01 de agosto de 2022

01 de agosto de 2022

Participó de la Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP). Denunció a Londres y alertó por el impacto de la guerra.

En el marco de la décima Conferencia de Revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), el canciller Santiago Cafiero reiteró el compromiso de la Argentina con “los derechos y obligaciones en materia de desarme, no proliferación y usos pacíficos de la tecnología nuclear” al mismo tiempo que apuntó contra el Reino Unido por su ocupación ilegal de las Islas Malvinas y el despliegue de su stock nuclear durante la guerra de 1982.

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En el recinto de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el ministro manifestó que el desarme nuclear es “particularmente importante” para la Argentina ante la “prolongada e injustificada presencia militar del Reino Unido en el Atlántico Sur”, lo que genera, detalló, la “usurpación de tierras y mares circundantes y el desplazamiento de submarinos con capacidad de portar armamentos nucleares en esta zona desnuclearizada”. 

 

“Recientemente tomaron estado público documentos desclasificados en los Archivos Nacionales de Londres que prueban que, durante el conflicto del Atlántico Sur de 1982, el Reino Unido envió a la región buques equipados con 31 armas nucleares, lo que representaba en ese entonces el 65% de su stock de bombas nucleares de profundidad”, recordó y agregó: “Además de tratarse de una significativa cantidad, la mera presencia de esas armas implicó, no sólo para la Argentina sino para toda la región, un grave riesgo nuclear tanto en términos de contaminación radioactiva, como por las catastróficas consecuencias humanitarias asociadas al armamento nuclear”.

 

El presidente de la Conferencia sobre la no proliferación es el embajador argentino Gustavo Zlauvinen. Además, la cita contó con la participación del secretario general de la ONU, António Guterres, y el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, también argentino. El evento internacional, que se realiza cada cinco años y fue pospuesto desde 2020 a raíz de la pandemia de Covid-19, busca revisar la implementación de los tratados internacionales en la materia y representa un desafío particular para Buenos Aires ante la guerra en Ucrania que atraviesa la actualidad del armamento nuclear internacional

 

El TNP es un tratado internacional cuyo objetivo es prevenir la propagación de las armas nucleares y la tecnología armamentística, promover la cooperación en la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos e impulsar el objetivo de lograr el desarme nuclear y el desarme general y completo. La Argentina inscribió su adhesión al mismo a partir de entender a las armas de destrucción masiva como una de las principales fuentes de amenazas a la estabilidad mundial. 

 

“El mundo está signado por crecientes tensiones y conflictos que escalaron a niveles que podrían haberse evitado mediante un compromiso mayor con las dinámicas de negociación y paz”, aseguró Cafiero, quien manifestó que Buenos Aires espera que la cita internacional “constituya una instancia clave para revalidar el rol vital del TNP” para rever los compromisos y derechos en “materia de desarme, no proliferación y usos pacíficos de la tecnología nuclear”.

 

En el escenario internacional, el canciller argentino consideró que “la invasión de Rusia sobre Ucrania cambió el escenario” ya que “altos líderes mundiales comenzaron a hablar de una Tercera Guerra Mundial", pero recordó que “la carrera armamentística ya venía desarrollándose tiempo atrás”. “Diferentes estudios internacionales afirman que los gastos venían creciendo desde 2015. Y solamente para el 2020 y 2021, 2 años signados también por la pandemia, se gastaron el récord de 4 billones de dólares”, apuntó y le pidió al resto de los Estados preguntarse si el mundo está en “los albores de un nuevo ciclo de carrera armamentística” ya que la invasión sobre Kiev “puede funcionar como una justificación para que países sin armamento nuclear deseen procurarlo”.