28|9|2022

El exilio de Daniel: corrido por Massa, Scioli vuelve a Brasil

28 de julio de 2022

28 de julio de 2022

Se lo pidió el Presidente después de fusionar su cartera en el superministerio que conducirá el nuevo hombre fuerte del Gobierno. ¿Chau 2023? 

Daniel Scioli vuelve a Brasil, como embajador argentino en ese país, un mes y 13 días después de asumir como ministro de Desarrollo Productivo, una de las carteras que absorberá Sergio Massa en el superministerio que lo convertirá en el nuevo hombre fuerte del Gobierno.

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"A pedido del Presidente Alberto Fernández, Daniel Scioli volverá a la embajada argentina en Brasil donde realizó un excelente trabajo. El presidente le agradece profundamente haber estado presente en el gabinete cuando fue convocado", informó la Casa Rosada este jueves por la tarde.

 

Su salida es un duro golpe para el exgobernador bonaerense, que debe dejar un cargo con el que había vuelto al escenario político con la esperanza de volver a competir por la presidencia el año que viene, en una revancha de su intento frustrado de 2015, cuando perdió el ballotage con Mauricio Macri por un punto y medio.

 

La relación con Brasil representa un lazo dual para el gobierno argentino. Por un lado, es estratégico y de suma importancia por ser el principal socio comercial externo, incluso por encima de China y Estados Unidos. Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en los primeros seis meses del año el país le exportó por un total de 5.827 millones de dólares e importó por 7.953 millones, lo que generó una balanza negativa de 2.126 millones de dólares. A pesar de la cuenta adversa, el país vecino logró reposicionarse en el escenario internacional y generar nuevos vínculos con distintas provincias.

 

Por el otro, es un desafío político al tener en cuenta la mala relación que existe entre Alberto Fernández y su par Jair Messias Bolsonaro, con quien nunca mantuvo un encuentro bilateral privado a pesar de que la tradición diplomática argentina indica que el primer viaje al exterior de la nueva administración de la Casa Rosada es a Brasil. Así lo hizo, en su momento, el expresidente Mauricio Macri, quien visitó a la líder del Partido de los Trabajadores (PT) Dilma Rousseff, con quien no compartía ningún concepto político más allá de la necesidad de mantener una buena relación a partir de la frontera conjunta. 

 

Durante estos años, el Frente de Todos (FdT) encontró en el exmotonauta la figura para saltar esas diferencias y lograr potenciar el vínculo económico, uno de los objetivos fundamentales para una gestión necesitada de dólares. Desde entonces, Scioli logró tejer una buena relación con Bolsonaro, con sus hijos que también se dedican a la política, como el senador Flavio y el diputado Eduardo Bolsonaro, y el sector privado brasileño resistente al progresismo argentino luego de los choques que tuvo con la izquierda de su propio país durante los 13 años de gobierno petista.   

 

La huella que dejó su paso por el gigante sudamericano generó, por ejemplo, que la Casa Rosada decidiera dejar su puesto vacante hasta después de las elecciones presidenciales del 2 de octubre, cuando Bolsonaro se enfrente al exmandatario y actual líder del PT, Luiz Inácio Lula da Silva, en unos comicios trascendentales que marcarán el futuro de la región y de la relación bilateral y para los cuales Alberto Fernández no quiere apostar lo poco que consiguió hasta ahora. 

 

Con su eyección del ministerio de Desarrollo Productivo, producto del desembarco de Sergio Massa en el gabinete, el Presidente pierde un ministro, pero vuelve a ganar un fiel representante ante uno de los países más importantes de sus vínculos internacionales.