20|9|2022

La Liga de las provincias, socia resignada y silenciosa de Batakis

20 de julio de 2022

20 de julio de 2022

Se reunirá en Bariloche el miércoles. A pesar de la garantía de la Casa Rosada por la obra pública, teme un ajuste que no podrá denunciar. Una silla para 2023.

La gravedad de la crisis es tal que ningún gobernador se animó a hacer reclamos cuando Silvina Batakis les dijo, sin demasiadas vueltas, que el país está en bancarrota. Aunque la ministra no habló sobre eventuales recortes en la obra pública - la mayor preocupación de las provincias-, los mandatarios que pasaron entre el lunes y el martes por el quinto piso del Ministerio de Economía salieron del edificio convencidos de que, tarde o temprano, llegará el ajuste y que no habrá margen para protestar.

desPertar

Un análisis útil para enfrentar
una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

desPertar

Un análisis útil para enfrentar

una realidad desafiante

Recibilo todas las mañanas en tu mail

 

“Hay mucha conciencia de que estamos en una situación desesperante y límite”, apunta un funcionario del Norte Grande que vislumbra tiempos cada vez más complejos. La crisis estará en el centro de la agenda que la Liga de las provincias abordará en la reunión que se celebrará el 27 de julio en Bariloche, donde los gobernadores buscarán fortalecer la idea de que son un actor protagónico al que el Gobierno debe tener en cuenta.

 

El panorama es oscuro. En los dos encuentros que mantuvo con ocho mandatarios, Batakis hizo un relato crudo sobre la situación de crisis que atraviesa el país. Sus interlocutores temieron que llegara acompañado por anuncios de recorte a la obra pública. No los hubo. Por el contrario, el lunes, Alberto Fernández y el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, anunciaron un plan de 120 obras estratégicas para el desarrollo. El Presidente reforzó la idea de continuidad este miércoles, cuando dijo que “ni la obra pública ni la vivienda se van a paralizar por nada”. En Salta, Gustavo Sáenz consiguió, incluso, una mejora que le sorprendió. La semana pasada, Jorge Ferraresi viajó para anunciar la construcción de mil viviendas, pero el gobernador pidió que fueran dos mil. El ministro lo consultó con la nueva titular de Hacienda, que dio el visto bueno.

 

Sin embargo, en las provincias quedó flotando la duda. “Sería natural si hubiera recortes. Y no podremos decir nada porque estos años del gobierno de Alberto hubo récord de obras”, dijo la mano derecha de un gobernador que todavía no tuvo su mano a mano con Batakis. “Es impresionante lo que se hizo en este tiempo en materia de obras", remarcan desde otra provincia del Norte Grande: "Rutas, extensión de trazados, acueductos, gasoductos, plantas de tratamiento de líquidos cloacales. No se enteró nadie. Nada se capitalizó”.

 

Según los datos del Ministerio que conduce Katopodis, la inversión en obras públicas subió del 0,53%, en 2019, al 0,92%, en 2021 y hay actualmente 5.000 obras en marcha en todo el país. En mayo de 2022, el sector de la construcción mostraba 450 mil empleos registrados motorizados, en gran parte, por el impulso a la obra pública.

 

Por eso, las provincias entienden que en plena crisis será difícil mantener el nivel de actividad. Temen que la simple ralentización afecte el empleo en segmentos que demandan mano de obra intensiva y eso se monte sobre el escenario ya complejo de la inflación, que no encuentra techo. El aumento de precios estuvo en el centro de las preocupaciones que la Liga de las provincias puso sobre la mesa en su primer encuentro, a fines de marzo, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI), y se mantiene desde entonces. El otro fue la crisis política que asolaba al Frente de Todos (FdT) y la relación rota entre el Presidente y Cristina Fernández de Kirchner. Este es un frente de conflicto que, al menos, se disipó con la recomposición del diálogo, pero que todavía no logró encauzar la crisis económica.  

 

En ese contexto desembarcó Batakis, a quien en las jurisdicciones respaldan por su trayectoria y solvencia técnica, más allá de que las medidas les resulten antipáticas. Su condición de exsecretaria de Provincias es, a la vez, una tranquilidad y una preocupación para los gobernadores y gobernadoras. La ministra conoce a la perfección las cuentas de todos los distritos y sabe que, a diferencia de lo que sucedía en otros tiempos, la foto de hoy muestra provincias ricas y un Estado nacional pobre.

 

Según un informe del instituto de Investigaciones para la Realidad Económica Argentina y Latinoamericana (IERAL) publicado este año, los 24 distritos terminaron el año pasado sin números en rojo. El gobierno nacional cerró las cuentas de 2021 con un déficit fiscal del 3% del PBI, mientras que las provincias tuvieron superávit del 0,8%. Las cuentas provinciales florecieron por diferentes factores, pero el principal fue el reintegro del 15% de la detracción de la coparticipación -por parte de la Nación-, producto de un fallo de la Corte de fines de 2015.

 

En ese marco, las provincias atraviesan una situación relativamente estable, aunque aclaran que los recursos que tienen “tampoco alcanzan” para hacerse cargo de los montos que demandan grandes obras públicas. Aun así, “Silvina está haciendo lo único que se puede hacer”, dice un senador que tiene línea directa con el gobernador de su provincia. Varios líderes del interior lo saben por experiencia propia. Alicia Kirchner, por caso, tuvo que hacer un ajuste crudo en Santa Cruz durante el gobierno de Mauricio Macri: congeló salarios, recortó gastos y pasó de déficit a superávit, en 2019.

 

 Preocupados por el escenario económico, los mandatarios volverán a verse en Bariloche con un temario que aún no está definido. Intentarán, desde su Liga, convertirse en un actor más en la mesa de discusiones del FdT, que hoy solo tiene tres patas: Fernández, Cristina y Sergio Massa. Así se lo hizo saber la semana pasada el chaqueño Jorge Capitanich al Presidente durante su reunión, en Olivos. Fernández dio a entender que estaba de acuerdo, pero hay dudas sobre si efectivamente sucederá.

 

Por lo pronto, la Liga buscará, por un lado, mostrar que al menos tiene algo para decirle al poder central, lo que sirve también como insumo para la política interna. “Queda bien en la provincia que el gobernador diga que se está peleando con Buenos Aires”, se sincera un funcionario del Norte del país. En las provincias tampoco hay unidad de criterio. Entre sus líderes hay pragmáticos, como Gerardo Zamora, que simplemente ruega a la mesa de tres que ordene de una vez por todas la situación política y los deje "gobernar en paz". Con economías regionales en alza, las provincias viven realidades ajenas al caos político nacional. Los debates internos pasan por la fecha de las elecciones y cómo harán para salvar los territorios, en las elecciones 2023.