22|9|2022

Banfi: “Hay que recuperar la bandera feminista del radicalismo”

17 de julio de 2022

17 de julio de 2022

La diputada impulsa en la UCR la iniciativa "Sin mujeres no". El desafío de sentarse en los espacios de decisión en un partido centenario. Rosca y sororidad. 

En la foto de su cuenta de WhatsApp hay muchas mujeres y un varón: es la imagen de una reunión de febrero de 2021, en Mar del Plata, donde se reunieron mil mujeres líderes radicales de la provincia de Buenos Aires en cuyo cierre participó Maximiliano Abad, entonces candidato y hoy presidente de la UCR. Allí se comprometió a llevar adelante una agenda de género. La imagen está en el celular de la diputada por segunda vez consecutiva Karina Banfi, vicepresidenta del bloque radical que preside Mario Negri, una figura fuerte en el radicalismo bonaerense y una de las principales impulsoras de la iniciativa “Sin mujeres no”: un compromiso lanzado el 8 de marzo de este año y que deben refrendar con su firma todos los varones dirigentes radicales de los partidos en distintos distritos. El manifiesto los obliga a no asistir a ninguna mesa de exposición colectiva -es decir donde haya más de una persona-, en la que no participe, al menos, una mujer.

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“Entendimos que hay, en general, en todos los espacios políticos, un déficit de visibilidad de las mujeres. Hay muchas trabajando en las bases o secundando a los tomadores de decisión que siempre son varones. Esto les permite tener una visibilidad distinta de estas mujeres”, explica sobre la necesidad de acciones afirmativas de este tipo dentro de los partidos políticos. “Al menos en la UCR, muchas veces el lugar de toma de decisiones es delegado de padre a hijo, algo que no pasaría si se tratara de una hija mujer”, amplía.

 

La UCR tiene paridad en los cargos electivos desde 2019. Sin embargo, puntualiza Banfi, “vemos que en algunos comités hay vicepresidentas y aparece el puntero, el dirigente histórico, y se sientan en la mesa todos los varones”. No se trata entonces de sumar mujeres a la foto sino de “poner a las personas que están compartiendo el gobierno”. Esto, sostiene la dirigente, corre para partidos políticos, instituciones y gobiernos desde los municipales hasta el nacional.

 

“Sin mujeres no” es apoyada activamente por Abad, a quien Banfi describe como “un aliado”: "Tiene otra visión, entiende que parte de su trabajo diario es generar un proceso de deconstrucción, no solo como un proceso personal, sino que, como presidente del partido, le toca llevar a toda la dirigencia varonil”. La diputada enfatiza que “hay una vocación y una decisión política de parte de Maxi en entender a la política desde un lugar de inclusión feminista. El radicalismo es feminista, históricamente, y quizás esa bandera luego fue relegándose. Ahora es el momento de recuperarla, porque el presente es feminista”.

 

-¿Qué pasa con las candidaturas de mujeres?

 

-Para eso se busca la visibilidad, porque también tenemos una interpelación permanente. Cuando decís “deberíamos tener mujeres para encabezar las listas”, muchos te responden: “No hay mujeres para poner”. El problema es que no nos ven.

 

Banfi forma parte de un espacio de mujeres dirigentes bonaerenses cuyo enfoque principal es dar visibilidad a las referentas para “cuando llegue el momento de pensar una lista”. “Hoy la situación es muy distinta a cuatro años atrás”, asegura.

 

Las fórmulas

Aunque prefiere no dar nombres de mujeres candidatas para las próximas elecciones, la diputada no imagina fórmulas presidenciales o para las gobernaciones con duplas solo de varones. “En general se va instalando la idea en todas las provincias de que las fórmulas deben ser mixtas”, apunta y lo atribuye a "un logro de todas nosotras y de todos los movimientos y los colectivos feministas".

 

Ella misma no habla de su futuro político inmediato porque está, afirma, concentrada en “hacer un doctorado en liderazgo” como vicepresidenta de su bancada en la Cámara baja. Estuvo a cargo del bloque, por ejemplo, en la votación de la boleta única en papel, un ejercicio al que define como “extremadamente difícil” porque implica algo simple para comprender pero complicado para conseguir: juntar los votos propios y los de la coalición Juntos por el Cambio. El doctorado al que hace referencia Banfi es, acuerda, un entrenamiento intensivo en rosca, algo para lo que las mujeres tampoco están preparadas. “Por eso es un honor que me hayan elegido. Principalmente con la posibilidad de tener la legitimidad de las diputadas nacionales de todo el país que me apoyaron para que represente el lugar de la mujer en esa mesa chica de la toma de decisiones”, confirma.

 

Banfi: "Se va instalando la idea de que las fórmulas deben ser mixtas”. FOTOS: VICTORIA GESUALDI

“Hay un prejuicio generalizado de que las mujeres no podemos compartir un espacio, nos pisamos las cabezas y luchamos entre nosotras”, señala sobre los aprendizajes y enseñanzas del trabajo dentro del bloque que conduce Negri. Banfi analiza este prejuicio: “Como parte de un movimiento y como personas, hemos sido históricamente relegadas de todos los espacios. Siempre se entendió que si había una oportunidad para una mujer era para una, no era para todas”. En esa cuestión central los feminismos instalaron un cambio paradigmático, sostiene: “El lugar es de todas y para todas; la que llega tiene que abrir la puerta”. 

 

De hecho, ella fue (¿es?) integrante del grupo llamado “L@s soror@s” que nació al calor de la estrategia transversal para la aprobación de la Paridad y que se consolidó en 2018 para la discusión sobre la legalización y despenalización del aborto que finalmente consiguió su sanción en 2020. Ese espacio, al que por pertenecer muchas debieron enfrentarse con integrantes de sus propios espacios políticos, hoy parece desarticulado merced a las internas de la coalición gobernante y de la oposición. No existe, cree Banfi, un tema articulador que hoy lo haga revivir. “Es un momento particular porque toda la agenda está focalizada en la economía y si no resolvemos cuestiones económicas, es muy difícil que haya algo que tenga aceptación o legitimidad”.

 

Sin embargo, el grupo todavía late. “Funciona implícitamente, porque tenemos diálogo y discusiones, pero sobre todo un vínculo distinto a partir de lo que hemos logrado. Tiene que ver con la confianza”. Ese tipo de construcción feminista, admite Banfi, les permite “generar algunas mayorías distintas, que de otra manera nunca se podrían lograr. El Congreso estaría mucho más agrietado”.