09|8|2022

Retiro espiritual en LA: el albertismo nonato toma distancia de la interna

08 de junio de 2022

08 de junio de 2022

El Presidente viajó con un grupo 100% leal. Días afuera para calmar el mal sabor que dejó la abrupta salida de Kulfas. No hay imprescindibles, salvo Guzmán. 

Los Ángeles tiene hoy una mayor densidad albertista por metro cuadrado que cualquier ciudad argentina. Después de la crisis por la abrupta salida del gabinete de Matías Kulfas, con pasado en el Grupo Callao y referente económico de Alberto Fernández desde el comando de campaña de la calle México en aquel lejano 2019, el Presidente subió al avión oficial a la mayor parte de su mesa chica, que sigue perdiendo comensales. 

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Uno que se quedó sin volar fue el mismo exministro de Desarrollo Productivo, que a la noche del mismo sábado en que Cristina Fernández de Kirchner pidió su cabeza iba viajar para una antesala de la Cumbre de las Américas y esperar al mandatario. "Los subió a todos para contenerlos; la salida de Matías fue un golpe fuerte", analizó un funcionario que se quedó en Buenos Aires. La decodificación del mensaje producto de la renuncia del sábado fue: no hay albertistas imprescindibles.

 

Desde hace dos años y medio, Kuflas estaba en la categoría cristinista de "funcionarios que no funcionan", pero Fernández lo había sostenido; un privilegio que comparte con un puñado en el que sobresale Martín Guzmán, el cascoteado ministro de Economía. Completa el trío Claudio Moroni. A salvo, el ministro de Trabajo vio el nuevo terremoto oficial a la distancia, desde Suiza, donde participa, con líderes sindicales, del Congreso de la Organización Internacional de Trabajo (OIT). Dato que no pasa desapercibido en el albertismo nonato: Kulfas era de los pocos en admitir la bandera reeleccionista Fernández 2023

 

Con Moroni también fuera del país, el resto del albertismo está en Estados Unidos. Como contó Letra P, Sergio Massa fue agasajado con la invitación como parte de un operativo presidencial de contención diseñado para el titular de Diputados. El sábado por la tarde, en medio de la tormenta del off-gate, el tigrense había aceptado reemplazar a Kulfas, pero ampliando las fronteras del ministerio. Al final, Fernández se inclinó por Scioli, contrincante electoral del jefe del Frentre Renovador en 2015. Sin embargo, Massa no sería el único mimado durante la estadía en el exterior: la comitiva es 100% de tonalidad albertista. La excepción a la regla es el diputado Eduardo Valdés, que suele calificarse de frentetodista. Como es lógico, se subió al avión el canciller, Santiago Cafiero; junto a la ministra de Salud, Carla Vizzotti, y la portavoz de la Presidencia, Gabriela Cerruti.

 

A otros dos secretarios, también integrantes de la mesa chica que suelen subirse a los vuelos protocolares, como Julio Vitobello (secretaría general) y Gustavo Béliz (Asuntos Estratégicos), se sumaron las secretarias Vilma Ibarra (Legal y Técnica) y Cecilia Nicolini (de Cambio Climático). Completa el elenco el jefe de asesores presidencial, Juan Manuel Olmos.  

 

"Está bien que Alberto haya llevado a los suyos para que puedan hacer una especie de retiro espiritual", comentaron en un despacho de la Casa Rosada. Después de sellar una tregua con la vicepresidenta el viernes con el reencuentro en YPF, más bien una pax armada, en el segundo anillo presidencial, que se quedó en el país, especulan con que Fernández ganó "tiempo" al capitular en la interna. El ultimátum que le dio a Guzmán, revelado por Letra P, evidencia los plazos del Presidente para que el rumbo económico, criticado por la tropa cristinista, comience a dar frutos: sin metáfora, que baje la inflación lo suficiente para que impacte positivamente en la imagen presidencial. A partir de ese momento, según el análisis optimista, el mandatario estará en una mejor posición para renegociar el '23 de la coalición. 

 

La mesa alberista tiene cada vez menos sillas. No sólo por quienes literalmente se fueron. Kulfas es el último de una lista de tropas propias que renunciaron, como el exvocero Juan Pablo Biondi y la exministra de Justicia Marcela LosardoGinés González García (Salud), Felipe Solá (Cancillería), Sabina Frederic (Seguridad) y Agustín Rossi (Defensa), que volvió ahora a la AFI, no eran del riñón pero fueron leales.

 

En la diaria, el elenco de consulta se achica. La defensa albertista a Guzmán no sólo es un acting para el cristinismo. Por sus diferencias con el ministro de Economía, el presidente del Banco Central, Miguel Ángel Pesce, visita cada vez menos la residencia de Olivos. El trío de ministros con territorio (Gabriel Katopodis, de Obras Públicas; Juan Zabaleta, de Desarrollo Social, y Jorge Ferraresi, de Desarrollo Territorial y Hábitat) se maneja con su propia lógica, pero con la bandera de la unidad todista. Los últimos dos visitaron a la vicepresidenta en el último tiempo.