03|8|2022

Las garras de la paloma: Monzó arma para Bullrich 2023

02 de junio de 2022

02 de junio de 2022

Cerró un acuerdo con la presidenta del PRO, flaca de tropa bonaerense. Reuniones y dos mesas de trabajo. Coroneles, estrategias y puentes con el radicalismo.

LA PLATA (Corresponsalía Buenos Aires) Patricia Bullrich y Emilio Monzó llegaron a un acuerdo de beneficios mutuos. La jefa de hierro de Propuesta Republicana (PRO) buscará ser candidata a presidenta en 2023 y el diputado de origen peronista intentará retomar su rol de armador para hacerlo posible. Ambos dirigentes pusieron en marcha dos mesas de trabajo, una a nivel nacional y otra en la provincia de Buenos Aires, a las que se sientan los principales operadores de cada sector. En el mediano plazo, buscarán tender puentes para alcanzar una alianza amplia con el radicalismo de Gerardo Morales y el justicialismo inorgánico que deambula entre Florencio Randazzo y Juan Manuel Urtubey para engordar las chances de éxito en la batalla interna de Juntos por el Cambio. 

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Ambos saben que en el inicio de la campaña deberán enfrentar a líderes aún más relevantes en la oposición como Horacio Rodríguez Larreta o Mauricio Macri, pero creen tener una oportunidad concreta a partir de la posible incorporación de dirigentes de otros espacios. “No queremos una interna entre partidos; de hecho, la fórmula presidencial tranquilamente podría ser entre un amarillo y un radical”, indicó a Letra P uno de los hombres al tanto de la estrategia, quien tampoco le cierra la puerta a expresiones más intransigentes como la de José Luis Espert, que en la Legislatura bonaerense cuenta con bloque de tres integrantes que, por ahora, prefiere acercarse a la furia libertaria de Javier Milei antes que amalgamar intereses con el PRO.  

 

Como sea, conscientes de que para el cierre de alianzas y la conformación de listas falta más de un año, los equipos de Bullrich y Monzó comenzaron a tener distintas reuniones de trabajo, que pretenden consolidar en mesas políticas. A nivel nacional, ya hubo encuentros entre los principales referentes de cada espacio: Gerardo Milman Javier Iguacel, por el lado de los intereses de la presidenta del PRO, y Sebastián García de Luca y Nicolás Massot, en representación del expresidente de la Cámara de Diputados. En tanto, en el plano bonaerense ya se cruzaron Juan Pablo AllanLorena Petrovich Florencia Retamoso, tres legisladores del ala dura, y Marcelo Daletto, el senador provincial que responde al monzoísmo.

 

Fuentes a ambos lados de la mesa confirmaron a este medio la flamante alianza en construcción e incluso adelantaron que prevén que la semana próxima Bullrich dé a conocer a algunos de sus integrantes y su idea de ampliar esta modalidad en las demás provincias del país. Aun así, uno de los dirigentes amarillos bonaerenses aclaró que aún faltan cerrar algunos puntos del acuerdo para exponga públicamente el entendimiento.

 

“Patricia tiene algo que Mauricio y Horacio no tienen”, argumentan los impulsores de este sector de la oposición. Dicen que, a diferencia del expresidente, está dispuesta a hacer las reformas económicas en base a un acuerdo político amplio que incluya radicales y peronistas no kirchneristas; afirman, también, que en el universo de Juntos por el Cambio su nombre duplica en intención de voto al del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Como sea, por ahora, las encuestas no las muestran. 

 

Bullrich avisó en marzo que está dispuesta a ir a fondo con su candidatura e incluso enfrentar a otros líderes de su partido. En un moderado acto en el Instituto Club Atlético Pilar había dejado dos mensajes concretos hacia adentro de la coalición: allí dijo que “se terminó el PRO de la lapicera” y que no iba a competir por la gobernación bonaerense, tal como habían intentado instalar algunos hombres cercanos a Larreta, acaso con intenciones de correrla de la contienda nacional.

 

La exministra de Seguridad contaba, para ese entonces y al igual que ahora, con un déficit importante para iniciar su campaña: la ausencia de un armado propio en la provincia que concentra el 40% del padrón electoral, además de una reducida tropa de incondicionales. El acuerdo con Monzó, uno de los armadores del egresado del Cardel Newman en 2015, podría suplirle esa carencia.