16|5|2022

Fernández y un operativo clamor con poco clamor

14 de mayo de 2022

14 de mayo de 2022

Desde Europa, el Presidente insistió con su reelección. Apenas tres voces se sumaron y recalculó: no piensa en 2023. Otro laberinto en el que se metió solo. 

"En el aplausómetro, el que más fuerte sonó fue él (por Walter Vuoto). Así que lo nombramos nuevamente al presidente Alberto Fernández y que suene fuerte el aplauso". Así, como improvisado maestro de ceremonia, al escuchar que el intendente de Ushuaia recibió mayor entusiasmo en el auditorio, Jorge Ferraresi pidió repetir el saludo al jefe de Estado. Sentado a centímetros de ambos, el gobernador fueguino, Gustavo Melellagolpeó sonoramente sus palmas. El momento del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat quedó inmortalizado en un video que, demás está aclarar, se volvió viral. 

 

Con la entrega del crédito número 50 mil de fondo, definió el acto como "casi perfecto" al tomar el micrófono. Intendente de Avellaneda en uso de licencia, fue de los primeros entre sus pares en pedir que Cristina Fernández de Kirchner jugara en las legislativas de 2017. La formalizó como jefa al asumir una vicepresidencia del Instituto Patria, cargo que sigue ostentando a pesar de hablar menos con ella y más con el Presidente

 

"Nos faltó un Ferraresi", se lamentaron, con cierta ironía, en un despacho de la Casa Rosada al analizar el efímero operativo clamor que relanzó Fernández desde Europa por su reelección. Menos de 48 horas pasaron entre que el mandatario le confiara al canal español TVE que ("sí, absolutamente") sería candidato en los próximos comicios, para que ante la prensa argentina, en el cierre de la gira, recalculara. "No estoy pensando en mi reelección, estoy pensando en cómo resolver los problemas de la Argentina", borró con el codo.

 

Entre ambas declaraciones asomó un pionero: el legislador porteño Claudio Ferreño. "Vamos a trabajar incansablemente para que nuestro compañero Alberto Fernández logré su reelección en el año 2023", escribió en Twitter el amigo presidencial y titular del albertista Partido del Trabajo y la Equidad (ParTE). Con Letra P y otros medios de visita en Tierra del Fuego, el ya mencionado Melella se sumó. Completó el tridente el ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, que incluso llegó a desafiar a Cristina Kirchner  “Que se presente y compita en las elecciones”, la invitó.

 

"Aníbal quedó en offside", definió un colega del gabinete. Fue uno de los que esperó a ver qué ocurría con el ímpetu presidencial, a falta de una directriz clara para que el elenco ministerial se plegara al incipiente clamor. Por estos días volvió a traerse el recuerdo del fallido team albertista post-crisis de las renuncias del año pasado, que duró un suspiro. Estaba todo cerrado para que el gobernador sanjuanino, Sergio Uñac, fuera el nuevo jefe de Gabinete y el mandatario tucumano, Juan Manzur, reemplazara al cristinista Eduardo de Pedro en el ministerio del Interior. ¿Qué pasó en medio? Se especula con un llamado que modificó la opinión presidencial.  

 

Por eso, frente al empoderamiento europeo de Fernández, varios ministros que se quedaron en el país pidieron calma a sus colaboradores. "Esperemos a ver si esa es la hoja de ruta", ordenó uno de ellos, mientras leía el chat del gabinete. Nadie lo tenía claro en un elenco albertista que comienza a mostrar signos de división. La interna de la interna. Incluso, a renegar de su supuesta pertenencia. "El colectivo del albertismo ya pasó, no se construyó cuando había que hacerlo y ahora es tarde", reprochó uno de los desencantados que, desde diciembre de 2019, ya se ilusionaba con dejar atrás al cristinismo en el sistema político. 

 

Con cierta desazón, resurge la idea del frentetodismo como instancia superadora. Sin una capitulación total, una parte del gabinete apuesta a un reencuentro Alberto-Cristina para ordenar el desorden de la interna. En esa sintonía se enmarcó la cumbre bonaerense en las oficinas de Martín Insaurralde entre Máximo Kirchner y Andrés Larroque, por un lado; y los ministros nacionales Gabriel Katopodis y Juan Zabaleta, por el otro. A la foto general, la reunión sirvió para posar la lupa en la provincia, bastión que pretende conservar a toda costa el cristinismo. Ambos funcionarios albertistas y alcaldes de licencia son, hoy por hoy, destacados desde La Cámpora, frente a los que "no funcionan". "Un abrazo de oso", retrucan en un ministerio. 

 

Fernández se subió al avión que lo depositaría en Madrid con una encuesta encargada por la Jefatura de Gabinete que tal vez ayude a explicar el globo de ensayo reeleccionista. Con perspectivas horribles de los consultados sobre la economía, con la inflación como el principal problema lejos, dentro de una eventual interna del FdT como la que propone, el Presidente no está tan mal. Dentro de lo malo, el menos peor. "Hoy Alberto les gana a todos los que suenan de ellos", se entusiasman en un despacho. La trampa del análisis: no incluyen en la terna a Cristina Kirchner, a quien descuentan como postulante a senadora por Buenos Aires. 

 

Otra hipótesis, que podría ser complementaria, es que Fernández hoy está escuchando más a sus halcones. Hasta por cuestiones geográficas. "Viajó con los que le llenan la cabeza con romper", analizó una fuente que no viajó. A diferencia de sus palomas, hay quienes creen que el monólogo que ofreció la vicepresidenta en Chaco clausuró cualquier puerta de reconciliación. "Son los que sin Alberto no tienen sobrevida", acusa, desde el ala "política", un secretario que ya pasó más de una gestión. Nombran, entonces, al cascoteado trío de Martín Guzmán, Matías Kulfas y el canciller Santiago Cafiero. Uno de los tres, precisamente, la semana pasada hablaba en privado de un ciclo terminado, al reeditar el mantra albertista: "Gestionar sin pedir permiso"