29|6|2022

Dos huevos en la canasta

30 de abril de 2022

30 de abril de 2022

Perotti logró un par de reivindicaciones en medio de la crisis de seguridad: una interna por la novela Vicentin, otra por una apuesta productiva. Suma relato.

ROSARIO (Corresponsalía Santa Fe) El gobernador Omar Perotti festeja dos reivindicaciones en medio de la tierra arrasada de la inseguridad. Una vez más, el agro, en toda su dimensión, presenta novedades que el gobernador puede empuñar y, por más que sean ajenas, interpreta como aciertos propios. Bunge, Bioceres y Vicentin, tres nombres que movieron el tablero en la semana del agronegocio santafesino y el rafaelino se los mete en su canasta.

 

Por un lado, su estrecho lazo con la empresa Bioceres resplandece luego de que la firma de biotecnología lograra la aprobación de su soja transgénica en China, algo que podría mejorar los volúmenes de exportación del poroto y los subproductos. Santa Fe festeja porque casi la totalidad de exportación de soja sale de los puertos ubicados en la provincia. 

 

El gobernador apostó fuerte a la industria del Agtech en el último año y, puntualmente, a la empresa rosarina en cuestión. En el gobierno provincial definieron de “excelente noticia” la aprobación y la tradujeron como un impulso de la región. El desafío parece ser que se amplíen las biotecnológicas aplicadas a la alimentación en Santa Fe y no se reduzcan a un buen vínculo con un puñado de firmas millonarias.

 

La otra novedad que festeja en silencio el gobernador es el ingreso de Bunge como socia estratégica de Vicentin. La multinacional podría empezar a sellar el destino de la cerealera mientras se termina de cerrar el concurso preventivo. Aquí empiezan a tallar los posicionamientos políticos que, creen, es mejor ni recordar. 

 

Se trata de una reivindicación interna para Perotti porque el ingreso de la multinacional en lo que aparentemente podría ser una solución comercial, respalda la idea primaria del gobernador: lo penal se arregla en la justicia, lo comercial entre privados. “Es lo más lógico, pero antes también lo era”, sostienen en el gabinete santafesino. Aquella propuesta del Plan Perotti, luego del intento de expropiación del gobierno nacional de la cerealera, terminó fracasando rápido. A la distancia lo ven como un frankenstein impulsado por la necesidad de dar una respuesta política además de comercial, que podría haber empeorado la situación y chocar en pocos meses.  

 

El esquema actual tras la salida de Molinos como estratégico cierra en el gobierno provincial: una pieza cooperativa con la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), una multinacional con pata local como Bunge, y otra extranjera con mucha espalda y ex socia de Vicentin como Viterra Argentina SA. del Grupo Glencore. El hecho de que los activos se mantengan y de que los tres monstruos sigan haciendo inversiones en la provincia le cierra al gobernador. Sobre todo por ACA que pasó a estar de los dos lados del mostrador. No tenía crushing, ni puertos, ni salida exportadora y, de golpe, la cooperativa santafesina entró en el juego de máximo nivel agroexportador con dos monstruos como Glencore y Bunge. 

 

El modelo productivo santafesino es la solución para los problemas de los argentinos. Esa idea vuelve a ser refrendada por Perotti que, mensaje aspiracional mediante, se encargó de dejar en claro desde la tribuna en la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) la semana pasada. Ahora, le caen del cielo elementos a su teoría.

 

Podría decirse que no hay demasiado mérito del gobernador en esto, dado que es un sector que funciona derechito sea cual sea el gobierno provincial y se maneja con sus propios recursos. De hecho el apoyo a Bioceres no es financiero sino político: la rosarina no para de facturar desde que cotiza en la bolsa de Nueva York y va camino a ser el próximo unicornio. Quizás el acierto estuvo ahí: acercarse con intensidad a sectores pujantes que nunca pierden.