25|6|2021

La vaca viva de Perotti: el círculo tech mimado por el gobernador

07 de mayo de 2021

07 de mayo de 2021

El rafaelino apostó desde el inicio de su gestión a afianzar la relación con este sector de la producción. Interlocutor de confianza y espaldarazo fiscal.

Así como a las figuras de la patria contratista se las critica por enriquecerse a costa del Estado, existen también referentes del empresariado a quienes le cabe el efecto inverso. Se trata de quienes la política suele tener en el radar cada vez que busca mostrar inversión, empleo y talento local. Uno de estos grupos es el de la “vaca viva”, aquel término acuñado por el presidente Alberto Fernández para referirse al desarrollo científico tecnológico aplicado a la actividad agroindustrial.

 

El imán que genera esa patria AgTech, en su mayoría ceos radicados en el sur de Santa Fe, se explica fundamentalmente por el potencial de uno de los sectores más dinámicos de la economía, con capacidad para generar divisas y puestos de trabajo genuinos. La política no es ajena y, por ello, cada vez que puede se le pega: así quedó demostrado la semana pasada, cuando la firma santafesina Bioceres comenzó a cotizar en el índice Nasdaq.

 

El gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, apostó desde el inicio de su gestión a afianzar la relación con este grupo de empresarios y empresarias. Encomendó esa tarea a Francisco Buchara, un joven funcionario que venía trabajando para la Municipalidad de San Nicolás pero que el rafaelino logró tentar con el pomposo cargo de secretario de Asuntos Estratégicos. Buchara es uno de los pocos que, sin ser un perottista de la primera hora, forma parte de su círculo cercano, al punto de ser uno de los encargados del discurso que pronunció el pasado 1° de mayo, en el inicio del período de sesiones ordinarias de la Legislatura.

 

 

Además de ponerle un interlocutor de su máxima confianza, el gobernador santafesino le dio un espaldarazo importante al sector el año pasado, cuando, tras la reglamentación nacional de la Ley de Economía del Conocimiento, que incluyó diversos incentivos fiscales, incorporó algunos beneficios locales, como la estabilidad fiscal por diez años y la exención del pago de impuestos sobre los Ingresos Brutos, sellos e inmobiliarios. Favor con favor se paga: cada vez que pueden, Perotti y el senador nacional Roberto Mirabella se dan una vuelta por alguna de estas empresas.

 

Nombres propios

¿Quiénes son los máximos referentes privados de la “vaca viva”? El más conocido es Federico Trucco, ceo y uno de los fundadores de Bioceres. Nacido en Rosario, heredó de su padre, Víctor, el afán por la innovación en el agro. Creó la empresa en pleno diciembre de 2001, cuando, junto a otros 22 productores, puso 600 dólares por cabeza para crear la primera empresa biotecnológica en llegar a Wall Street.

 

Amén de batallar por obtener la aprobación en Brasil de su trigo resistente a la sequía, el otro gran objetivo de Trucco para este año pasa por lanzar un fondo de 300 millones de dólares para la promoción de startups. Se trata de una iniciativa en la que Bioceres tendrá una más que importante participación, pero de la que el gobierno santafesino no quiere quedarse afuera. En rigor, el fondo tendrá un carácter público privado y contará con la participación del Estado, aunque su manejo quedará mayormente en manos privadas. Perotti confiaba en hacer pública la herramienta en mayo, pero, por ahora, tendrá que esperar.

 

La otra compañía que viene ganando protagonismo es Terragene, nacida en 2006 en un pequeño galpón y actualmente operando en uno de los parques industriales del Gran Rosario, desde donde exporta sus productos biotecnológicos a más de 50 países. Con una planta de personal de más de 400 personas a cargo, los empresarios Esteban Lombardía y Adrián Rovetto suelen recibir frecuentemente a dirigentes de todos los partidos.

 

Aunque por ahora no tienen como meta cotizar en Wall Street, Lombardía y Rovetto piensan en grande: ya poseen sedes propias en México, Estados Unidos, España y China. Este año anunciaron que se transformarán en la primera fábrica de Latinoamérica en producir hisopos nasofaríngeos, pero también un acuerdo con la filial local de la alemana Helm para el desarrollo y comercialización de productos con microorganismos y biomoléculas inteligentes.

 

A Bioceres y Terragene se suma una tercera empresa que, si bien se encuentra unos escalones por debajo, también está en el radar de la política. Se trata del laboratorio Nova, que históricamente se dedicó al desarrollo de agroquímicos pero que en 2013 diversificó y apostó a las nuevas tecnologías. La firma que conduce la familia Piva, con sede en Cañada de Gómez, acaba de lograr una eficiencia del 97% en los ensayos de fase 1 para un antiviral contra el coronavirus. El año pasado, inauguró una nueva planta, acto del que participó Perotti.

 

 

En el radar de todos

Este viernes, en otra clara muestra de la atenta mirada que tiene la política sobre el sector, el rector de la Universidad Nacional de Rosario, Franco Bartolacci -radical, aliado del intendente Pablo Javkin-, inaugurará formalmente una incubadora destinada a promover emprendimientos vinculados a la economía del conocimiento. Del acto formarán parte no sólo funcionarios públicos sino, también, referentes privados del mundo biotecnológico que, según prometieron las autoridades, conducirán la iniciativa.

 

Con el objetivo de crear 500 startups en la próxima década y aumentar los actuales 50.000 empleos, los diferentes niveles de gobierno ponen sus fichas en un sector que por ahora solo devuelve buenas noticias. Si en cualquier coyuntura ello significa un aliciente relevante, en un contexto donde solo se habla de contagios, muertes y restricciones, la agenda de la “vaca viva” suena como música para los oídos de la política.