12|9|2022

La vuelta del sindicalista combativo que Llaryora mira de reojo

29 de marzo de 2022

29 de marzo de 2022

El histórico líder del sindicato de municipales de la Capital cordobesa va por su decimosegundo mandato. El oficialismo espera y se prepara para dialogar.

CÓRDOBA (Corresponsalía) De no mediar batacazos inesperados, Rubén Daniele volverá a la conducción del Sindicato Unión Obreros y Empleados Municipales de Córdoba (SUOEM) tras cuatro años de ausencia forzada. Así, uno de los representantes sindicales más emblemáticos de Córdoba en la etapa posterior a la última dictadura recobrará el protagonismo de modo oficial y encarará su decimosegundo mandato al frente de la organización que nuclea a los trabajadores y las trabajadoras del Palacio 6 de Julio.

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De triunfar en las elecciones que se llevarán a cabo este miércoles, Daniele asegura que será su último paso como secretario general, aunque también afirma que su plataforma piensa en un proyecto “a seis años”. En las oficinas del gobierno de la Capital provincial, el intendente Martín Llaryora observa atento su regreso, mientras augura no volver a los tiempos conflictivos que marcaron el pulso de los primeros días de su gestión. Como todos sus antecesores, se prepara para dialogar con un actor gravitante, con el poder de empañar sus planes de proyección provincial.

 

La presencia de Daniele en la vida interna de la Municipalidad de Córdoba tiene sus primeros hitos a la par del regreso democrático. El gremio había sido fundado en diciembre de 1944, en un contexto de fortalecimiento del sindicalismo que tuvo lugar durante la gestión de Juan Domingo Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión. Desde sus primeros momentos, el gremio tuvo una gran actividad pública que de a poco lo fue convirtiendo en una referencia insoslayable en el universo de las luchas populares en Córdoba.

 

Este año Daniele cumple 50 años en la actividad gremial. A partir de su trabajo en una empresa de transporte se sumó a las filas de la UTA a comienzos de los 70. Fue delegado sindical en tiempos de Atilio López, por entonces secretario general y referente del sindicalismo combativo, que fue asesinado por la Triple A en 1974 tras ser removido de su cargo como vicegobernador de la provincia luego del levantamiento policial que pasó a la historia con el nombre de Navarrazo.

 

El golpe de Estado de 1976 lo alejó de la actividad sindical, a la que regresó luego de ingresar a la Municipalidad a comienzos de los 80. Fue parte del cuerpo de delegados que retomó la actividad de representación interna en los estertores de la dictadura y a partir de allí comenzó a destacarse su vocación por mantener la construcción transversal y pluripartidista que caracterizó los tiempos de la reactivación democrática. Con ese espíritu, fue uno de los impulsores de la Lista Verde “Unidad y Democracia Sindical”, con la que ganó las elecciones que normalizaron el sindicato en diciembre de 1984. Allí confluían exmilitantes del peronismo combativo, referentes del MAS, del Partido Intransigente e independientes que se fueron sumando al espacio que se convirtió en el más fuerte y representativo en el gremio municipal cordobés.

 

En enero de 1985, Daniele asumió como secretario general. En ese lugar iba a permanecer 33 años, hasta enero de 2018.

 

En una jugada jurídico-administrativa que le puso el moño a una relación muy conflictiva, el entonces intendente Ramón Mestre había acelerado la jubilación del por entonces secretario general del sindicato a través de un decreto, que el Tribunal Superior de Justicia declaró “nulo” en diciembre del 2021. Esa definición del máximo órgano de la Justicia cordobesa lo convirtió a de nuevo en un empleado municipal y lo habilitó para volver a competir por la conducción del gremio. Apenas 13 días después de que la Cámara en lo Criminal y Correccional de 6° Nominación de la ciudad de Córdoba diera a conocer los fundamentos de su absolución en una causa por “incitación a la violencia colectiva”, que le había iniciado la misma gestión radical.

 

Elección y vuelta al ruedo

El gremio municipal tiene en la actualidad poco más de 9.200 personas afiliadas. Daniele deberá poner en juego su invicto de once periodos y también los últimos cuatro años de mandato, en los que se movió a la par de Beatriz Biolatto, la primera mujer en asumir la conducción del gremio en uno de los trances más complejos en la vida institucional de la organización desde la recuperación democrática.

 

Biolatto y Daniele trabajaron codo a codo con el apoyo del Consejo Directivo y en diálogo permanente con el conjunto del gremio y, especialmente, con el apoyo de la Lista Verde. Ahora, el espacio deberá sortear la discusión interna enfrentando en las urnas a dos sectores que denuncian una especie de “convivencia” entre Daniele y Llaryora. Susana Rins, del Partido Obrero, encabezará la Lista Multicolor. El radical Aldo Cabello será el candidato de la Lista Violeta.

 

Beatriz Biolatto y Rubén Daniele

En la conducción del gremio saben que el primer tema que deberán sentarse a “conversar” con la gestión tiene que ver con la pauta salarial. Los últimos acuerdos sellaron aumentos que fueron creciendo a la par del índice inflacionario medido por la Dirección General de Estadística y Censos, pero el propio Daniele sabe deberán revisarse debido a la escalada en los precios que se prevé en alza en los meses inmediatos. Reconoce que ese quizás sea el tema más sensible en el universo de quienes trabajan en el municipio, aunque no le escapa a los otros “problemas” que la oposición señala y que, en el fondo, tienen que ver con la misma realidad: las contrataciones que la gestión lleva adelante y que generan un marco en el que la precarización es la realidad primera.

 

En su lectura, la gestión de Llaryora “aprovechó la pandemia” para llevar adelante una serie de medidas que, en otro contexto, no hubiesen sido posibles. “Avanzaron con algunas cuestiones que sabíamos que podían avanzar, pero estábamos peleando con una sola mano”, explicó Daniele semanas atrás en una entrevista televisiva en la que también valoró que el gremio tuviera “movilizaciones históricas” que llegaron a poner cerca de siete mil personas en la calle. “No creo que en el país haya habido manifestaciones similares”, destacó.

 

Después de aquella tormenta desatada en el primer tramo de la gestión, la concordancia con Llaryora se volvió más fluida y la tregua se convirtió en una “convivencia pacífica” en la que funcionariado y gremialistas arribaron a algunos acuerdos, principalmente de tipo salarial, que abrieron el camino hacia una nueva relación que por estas horas se sostiene, principalmente, en el diálogo con la secretaria general del municipio, Verónica Bruera, y el secretario de Gobierno, Miguel Siciliano.

 

De todos modos, el gremio lanzó una advertencia que pone puntos suspensivos en torno a la continuidad del buen trato. “Vamos a tener el mismo tipo de relación que tenemos con todos los intendentes. Pelearemos por lo que tengamos que pelear y defenderemos nuestros derechos como siempre lo hemos hecho”, aseguraron a Letra P.