NOVENA SECCIÓN

Kicillof y la reelección: sin rosca, ¿puede haber paraíso?

En medio del caos en Todos, el gobernador sigue sin construir kicillofismo y se abraza a la gestión, su principal activo de campaña para 2023. ¿Le alcanzará?

Axel Kicillof llegó a la gobernación sin construcción territorial. Sacó de Buenos Aires al macrismo empujado por el poder de fuego de Cristina Kirchner; a caballo de su buena imagen, construida en sus años de ministro de Economía, y una original, extensa y exitosa campaña electoral en la que privilegió el cara a cara, montado al Clio de su hombre de confianza Carlos Bianco.

 

Pero eso no es una novedad. Ni Daniel Scioli ni María Eugenia Vidal llegaron a comandar la provincia del 40% del padrón electoral nacional apalancados por la construcción territorial. La suerte de ambos tras el primer mandato fue diferente, pero eran otros tiempos. Kicillof está parado sobre el terreno minado de un peronismo explotado y, con el 60% de su mandato cumplido y una elección de medio término adentro, no ha construido tropa propia ni iniciará un proceso para hacerlo. ¿Le alcanzará al gobernador que ha hecho de la antirosca una marca llegar con poder de fuego y chances al partido de 2023?

 

Tiene lógica que en la elección de 2019 no haya colocado representantes propios en el Senado ya que en una incipiente coalición había mucho por pagar a los diversos socios. Kicillof no tenía el espesor político de ahora. Lo que resulta difícil de entender para quienes se abrazan al histórico modo de construcción política es que no lo haya intentado en la elección de medio término.

 

El mandamás bonaerense no tiene un solo legislador o legisladora que le reporte directamente, aunque cuenta en sus filas al diputado Carlos Moreno; a la senadora Teresa García, con quien forjó una excelente relación en sus días de ministra de Gobierno, y a la diputada Lucía Iañez. No tiene, tampoco, representantes de su riñón en el Congreso y no cuenta como propia ninguna de las jefaturas que gobiernan los 135 distritos de la provincia, ni emergentes de su riñón que estén trabajando para pelear alguna. No tiene, Kicillof, una agrupación propia que construya en la tierra que gobierna.

 

El PJ de la provincia es otro de los espacios en los que el gobernador no hizo pie. Con la llegada de Máximo Kirchner y el recambio de autoridades tampoco buscó lugares para la tropa propia, que se agota en el grupo de funcionarios y funcionarias que lo acompañan en la gestión desde la primera hora.

 

Al gobernador le gusta repetir que su campaña es la gestión y confía en el contacto con la gente, sin intermediaciones. Por sus modos, hay quienes hablan de antipolítica. En su círculo íntimo lo ven diferente: dicen que llegó para hacer “la nueva política”, sin los vicios de la vieja.  

 

En diálogo con Letra P, un funcionario de extrema confianza de Kicillof reconoce que no tienen un “armado territorial clásico”, con unidades básicas y agrupación propia. Y explica que tanto el gobernador como quienes lo rodean tienen perfil de gestión. “Muchos dirigentes, desde una posición de relevancia en la gestión, empiezan a armar su propio espacio político, nosotros no hicimos eso, nos dedicamos a la gestión, porque queremos, y no es cassette, transformarle la vida a la gente. Puedo poner un montón de esfuerzo y recursos en la militancia para que me sirva o ponerlos en la gestión; nosotros hacemos lo segundo, es como construimos. No creemos que sea la única o mejor manera, es la forma que nosotros hemos encontrado”, describe.

 

Ese mismo dirigente, con despacho cercano al del gobernador, remarca que hay pequeños, medianos y grandes sectores que creen en el proyecto de Kicillof y asegura que constantemente se contactan dirigentes para trabajar por ese proyecto. “A todos ellos no les ponemos sello o una bandera propia, sí les pedimos que banquen en el territorio la gestión de Axel, los contenemos y les damos herramientas para trabajar políticamente, pero eso no quiere decir que sea nuestro armado”, explica y agrega sin vueltas: “Nunca fue el objetivo armar La Kicillof”.

 

Esa forma de construcción política podría transitar con menos sobresaltos e incertidumbre el camino a 2023 si hubiera una coalición ordenada y una situación económica menos conflictiva. El camino a la reelección sería menos sinuoso. Pero con un Frente de Todos fracturado, una oposición que, pese a sus propias internas, ha sabido mantenerse unida y un gobierno nacional que no para de pegarse tiros en los pies afectando la administración bonaerense cabe preguntarse si a Kicillof le alcanza con su propia marca y gestión para ir a la batalla por la reelección.

 

Ante la consulta de este medio, una persona que se sienta a la mesa chica del gobernador reafirma que la crisis interna de Todos no va a modificar la forma de construcción política que tienen y que hasta ahora les funcionó. Destaca que los hombres y mujeres de mayor confianza son necesarios en el Ejecutivo y por eso no van a legislatura, aunque no descarta que ese esquema cambie de cara a la próxima elección, modificando así el esquema en un posible segundo mandato.

 

“Nosotros estamos enmarcados en el kirchnerismo a nivel nacional; en territorio bonaerense, el armado peronista es mayoritariamente del kirchnerismo y la conducción de Axel es Cristina Kirchner”, afirmó la fuente a Letra P. Consideró, además, que, en medio de la crisis interna, Kicillof tuvo siempre una actitud “muy transparente”. Sobre la relación con el presidente Alberto Fernández, destacó que, por su posición, además del buen vínculo el gobernador tiene una responsabilidad institucional, “pese a las diferencias que tuvieron, que tienen y las que puedan tener en el futuro”.

 

En el peronismo bonaerense hacen diferentes especulaciones en torno al futuro del gobernador. “La suerte de Axel está atada al desarrollo de la crisis interna y a las alianzas que pueda hacer con Cristina con Massa, con Alberto o con los intendentes”, plantea un legislador bonaerense. Un intendente de la Tercera sección lo dice a Letra P de la siguiente manera. “Por ser el gobernador de la provincia y tener un solo mandato, la lógica es que sea el candidato para ir en busca de la reelección; además, hoy es el que mejor posicionado está. Él lo sabe y creo que se apoya en eso. Somos muchos lo que creemos que tiene que seguir”.

 

Otro funcionario bonaerense analiza que “la suerte del kirchnerismo está atada en gran parte al éxito de la gestión de Axel”, que “a nadie” le sirve que le vaya mal y que “si le va bien, es el candidato natural. Reconoce, no obstante, que hay funcionarios cercanos al mandatario que consideran que es hora de comenzar un trabajo territorial más allá de la gestión. “Es algo que planteamos algunos hacia adentro”, reconoce.

 

En el círculo íntimo de Kicillof esperan que el Frente de Todos pueda rencauzar el rumbo. “La unidad es nuestro mayor valor”, sostienen en La Plata, mientras bajo esa esperanza continúan trabajando sin torcer el rumbo marcado en el inicio de la gestión con, ahora, el proyecto de un gobierno de seis años bajo el brazo.

 

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