#1M APERTURA DE SESIONES

Ritondo, el cerebro del acting planificado de la retirada PRO

El jefe del bloque había ordenado dejar el recinto si Fernández hablaba de la causa judicial por la deuda. Interna y gestos deshilachados. Larreta, también out.

Poco antes de la medianoche del lunes, en el Congreso ya no quedaba otra cosa que consumir el tiempo que restaba hasta el comienzo de la Asamblea Legislativa. Cerca de las 22, el macrista Cristian Ritondo se encargó de avisarles a dos socios de Juntos por el Cambio que el bloque amarillo había decidido abandonar el recinto si el presidente Alberto Fernández mencionaba un punto en especial. "Si habla sobre la demanda judicial por la deuda, nosotros nos paramos y nos vamos", le advirtió el exministro de Seguridad bonaerense al titular del bloque radical, Mario Negri, y a su par de la Coalición Cívica, Juan Manuel López

 

Según pudo reconstruir este portal, los dos interlocutores telefónicos sólo se limitaron a escuchar. Agradecieron el aviso y no confirmaron si se plegarían a la movida. Este martes, cerca de las 12.40, el Presidente entró en el párrafo esperado. Era una señal que Ritondo estuvo esperando desde media hora antes, cuando el jefe del Estado ingresó en el tramo dedicado a la política económica de su administración. 

 

A las 12.15 de este martes, Fernández le recordó a la oposición, pero especialmente a JxC, que lo habían dejado sin la ley de Presupuesto para este año. Luego rememoró que "nadie le había preguntado al Congreso" cuando fue tomado el crédito con el Fondo. En ese momento comenzaron a retumbar algunos reproches y el jefe de la bancada macrista no ocultó el nerviosismo. Tenía el celular en la mano para leer su aplicación de Whatsapp porque estaba siguiendo los debates internos del grupo de su bloque. Ritondo fue subiendo la temperatura desde entonces, como quien junta fuerza para pararse e irse. 

 

"El año pasado, a través del Decreto número ocho instruí a la Procuración del Tesoro para que iniciara una querella criminal tendiente a establecer la verdad y las responsabilidades sobre este endeudamiento", leyó el Presidente para revitalizar un anuncio que hizo en la Asamblea Legislativa anterior y que, desde entonces, no registró movimientos en Tribunales. Luego recordó: "Este acuerdo tampoco releva al Poder Judicial de avanzar en esa investigación. Los argentinos y las argentinas tienen el derecho de saber como ocurrieron los hechos y quienes fueron los responsables de tanto desatino", completó Fernández. Ese fue el momento elegido por el exministro para ejecutar el acting que había planificado el día anterior. 

 

Por un momento pareció que la partida del macrismo sería acompañada por radicales y lilitos. El mendocino Alfredo Cornejo, ahora calzado en el traje de jefe del Interbloque de JxC en el Senado, le gritó a Fernández. "Sos un mentiroso", lanzó el extitular del Comité Nacional de la UCR y el Presidente le contestó: "Yo no miento, Alfredo, me conocés". Luego del cruce a puro rugido, Cornejo siguió gesticulando. El bonaerense Miguel Bazze y el cordobés Mario Negri lo emularon, pero tanto los radicales orgánicos que le responden como las 12 voluntades que reportan al díscolo Rodrigo De Loredo se quedaron en sus bancas y no se plegaron a la movida amarilla.

 

El despliegue que lideró Ritondo se deshilachó en el desorden: algunos miembros del espacio no ocultaron su incomodidad ante la retirada, pero enderezaron el tranco cuando vieron que el alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta, decidía levantarse de la tercera fila reservada para los gobernadores invitados. Cerca de él, el jujeño Gerardo Morales se mantuvo inmutable mientras el porteño se iba. "Se retiró del recinto porque el Congreso no puede ser el lugar para atacar a un presidente democrático de la manera como lo hizo Alberto con el expresidente Mauricio Macri", fundamentó ante Letra P un alto funcionario porteño que acompañó a su jefe político. 

 

La partida de Rodríguez Larreta pasó casi inadvertida en medio del portazo de la bancada macrista. Ritondo no salió a capitalizar el éxodo. En su lugar salieron los más duros, como Gerardo Millman, que reporta a la titular del PRO, Patricia Bullrich, y su par Fernando Iglesias, que para ese momento estaba rojo de ira. No estaba enojado por la decisión de Ritondo, sino por los duros cruces que tuvo con las cuatro senadoras que estaban ubicadas a pocos metros de su asiento. "¡Callate la boca, maleducado! No vine a escucharte a vos, sino al Presidente", le espetó Juliana Di Tullio.

 

 

La senadora blanqueó las críticas contra Iglesias que antes le habían enrostrado otras tres integrantes de la bancada oficalista. La puntana María Eugenia Cattalfamo, la fueguina María Eugenia Duré y la chaqueña María Inés Pilatti Vergara fueron las encargadas de frenar a Iglesias en cada uno de los gritos que lanzó contra el Fernández y la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

 

Sin perder la compostura, las cuatro senadoras protagonizaron un evento incómodo e inesperado para Iglesias, que se había sentado en su banca preparado para multiplicar sus gritos en medio de la sesión. 

 

Los duelos dejaron de ser imperceptibles cuando Di Tullio arremetió a gritos contra el diputado macrista. Sucedió poco minutos antes de la partida del bloque amarillo y fue el preludio del protagonismo que adoptó Iglesias cuando dejaron el reciinto. Ante el silencio de Ritondo, el ala ultra tomó la posta. A la verborragia que utilizó Iglesias para hablar con la prensa acreditada, se sumaron el exfuncionario Hernán Lombardi, que ahora calza traje de diputado, junto a su compañero de bancada Gerardo Millman. Los tres escuderos que salieron a capitalizar el portazo responden a Bullrich y a Macri, mientras que los que reportan a Rodríguez Larreta, como Ritondo, se valieron del gesto y se fueron a sus despachos.

 

La foto de la bancada de JxC en el recinto quedó marcada por el portazo macrista. El exministro del Interior Rogelio Frigerio fue el último en dejar su banca en un claro gesto de incomodidad. La tropa radical no pudo ocultar la tirantez del momento pero no dejó sus asientos. El bonaerense Facundo Manes fue una de las figuras radicales que se quedaron prácticamente solas en el recinto. "Me preguntan por qué me quedé. Ya probamos con no escucharnos y así estamos. No coincido con muchas cosas del discurso, pero, si no lo escucho, no puedo opinar. Más empatía y menos grieta = más desarrollo inclusivo", escribó el médico en su cuenta de Twitter. A Iglesias no le cayó para nada bien la explicación y lanzó una respuesta. "El cerebro de Manes, próximamente en las mejores librerias de Peronia", lanzó el diputado, pero su mensaje también cayó pésimo y pocos minutos después tuvo que borrarlo. 

 

Luego de la imagen dividida del interbloque en el recinto, las autoridades del espacio consensuaron un comunicado. "No sabemos de qué país habló el Presidente. No planteó soluciones a los problemas mas urgentes (...)", detallaron. Respecto al esperado acuerdo con el FMI, interpretaron que "no sólo no lo dio a conocer, sino que tuvo una actitud provocadora y violenta contra la oposición, que resulta inaceptable para un gobierno que busca un acuerdo de todos". 

 

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