Se termina el año y la etapa de definiciones de cara a las elecciones de 2023 se ve cada más cerca en el horizonte PRO, donde se consolida la idea de buscar un consenso para ordenar la interna propia, previo a las PASO que disputarán en Juntos por el Cambio (JxC). Dentro del frente existen dos temas troncales: el primero, el más resuelto, es la denominada “Y” para que las listas presidenciales puedan con todos los candidatos a otros cargos. En el segundo todavía hay posturas encontradas: la interna ante de la interna.
Como contó Letra P, en el PRO coexisten dos miradas. Una tiene como valuarte a la presidenta del partido, Patricia Bullrich, que pretende dirimir las candidaturas amarillas en las PASO y no en una etapa previo en el que, indica la lógica, se hace fuerte la estructura del espacio. Es una maquinaria que, según teme ella, beneficiaria a su contrincante, el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
Sin embargo, para la exministra solamente hay una forma de aceptar que exista un mano a mano preliminar. “Tiene que ser una interna abierta donde todos puedan votar, no sólo los afiliados. Con el debido control para evitar que otros partidos interfieran”, explicó uno de los confidentes más estrechos de la presidenta del PRO.
No es un método sacado de la galera: es la opción que JxC decidió aplicar en aquellas provincias donde no hay PASO. Larreta, por su parte, prefiere tener una fase previa a las internas para evitar que, al dividir el voto PRO, la candidatura de la coalición opositora llegue a quedar en manos de la Unión Cívica Radical (UCR).
Según el razonamiento del jefe de Gobierno, el PRO nuevamente tiene a los candidatos más fuertes, pero todo puede complicarse para las generales si la dispersión del voto es demasiada. Para torcer la balanza a favor de su idea, de forzar una negociación con Bullrich, tiene pensada una nueva demostración puertas adentro del partido con un evento a fin de año en el que buscará reunir 2.000 dirigentes.
Será la tercera oportunidad en la que Larreta exhibe “músculo partidario”, luego del acto con 150 dirigentes que armó en septiembre; y la defensa de casi todos los presidentes provinciales del PRO, luego de las críticas de su titular nacional, Bullrich, a su gestión durante el operativo del vallado en las adyacencias al edificio en donde vive la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
En este debate no saldado también entra el expresidente Mauricio Macri, quien alienta la competencia interna del PRO, pero también tiene en claro que mientras una mayor cantidad de aspirantes amarillos compitan en las PASO, más son las chances de la UCR de resultar vencedora.
En la vereda radical ya hubo avances sobre una interna antes de las PASO, luego de las conversaciones que mantuvieron el titular del partido, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, y el diputado Facundo Manes que son los dos presidenciables de la UCR. “La competencia siempre es sana, pero no sirve de nada si no somos competitivos”, analizó uno de los fundadores del PRO.
Uno de los factores determinantes para zanjar el dilema es el tiempo. En el PRO estiman que para armar una interna nacional propia, se debería hacer a más tardar en abril. En la lista de tareas se incluye pulir los padrones, definir los lugares de votación, el sistema de recuento y las fechas de cierre de campaña. Son todos puntos que deberían resolverse en el medio de un verano en el que todas las figuras del PRO estarán en modo campaña.