Quién es el coronel Larrabure que el Gobierno reivindica y la Iglesia propone como mártir
La figura de Argentino del Valle Larrabure volvió al centro de la escena por su reivindicación por parte del gobierno de Javier Milei y el impulso de sectores de la Iglesia para que sea proclamado mártir. Secuestrado por el ERP en 1974, permaneció más de un año cautivo y murió en 1975, en un caso que aún genera controversias políticas, judiciales y religiosas en la Argentina.
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Nació en San Miguel de Tucumán en 1932, desarrolló una carrera militar como ingeniero en el Ejército Argentino. Se desempeñó en distintas unidades hasta asumir como subdirector de la Fábrica Militar de Villa María, en Córdoba, donde su destino quedó marcado por el ataque guerrillero que derivó en su secuestro.
El secuestro del ERP y el cautiverio
El 11 de agosto de 1974, un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) copó la planta militar y lo secuestró junto a otros objetivos estratégicos. Tenía 43 años y fue retenido por ser una figura clave en la estructura operativa del establecimiento.
Durante 372 días permaneció en cautiverio en condiciones extremas, en una celda sin ventilación y con problemas respiratorios agravados. En escritos personales describió su padecimiento y la sensación de asfixia, además de sostener críticas a sus captores.
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En cartas dirigidas a su familia, el militar dejó mensajes que luego fueron utilizados como parte de su construcción simbólica. En uno de esos textos afirmó que el encierro resultaba “como estar atrapado en una telaraña”, reflejo del deterioro físico y emocional.
La muerte y las versiones enfrentadas
El 19 de agosto de 1975 apareció muerto en las afueras de Rosario, en la provincia de Santa Fe. La autopsia inicial indicó asfixia, lo que derivó en la hipótesis de un asesinato. Sin embargo, la organización guerrillera sostuvo que se trató de un suicidio.
El expediente judicial presentó contradicciones. Algunos documentos señalaron que no hubo signos concluyentes de tortura, mientras que otras interpretaciones sostuvieron que el estado del cuerpo evidenciaba violencia prolongada.
En 2007, su familia impulsó la reapertura de la causa con el argumento de que se trató de un delito de lesa humanidad. La Justicia rechazó esa calificación y consideró el caso prescripto, lo que cerró la vía penal pero no el debate público.
Reconocimiento político y "mártir" de la Iglesia
En los últimos años, su figura fue retomada por sectores del oficialismo como símbolo de las víctimas de la violencia guerrillera. Esa resignificación se inscribió en una discusión más amplia sobre la memoria de los años 70.
En paralelo, la Iglesia católica avanzó en su proceso de canonización. En 2023 fue declarado “siervo de Dios”, primer paso formal hacia una eventual santificación. El obispo castrense Santiago Olivera lo definió como “un hombre del perdón, faro de reconciliación”.
— Obispado Castrense y para las FFSS de Argentina (@ObCastrenseArg) December 5, 2024
El prelado de las Fuerzas Armadas sostuvo que su testimonio puede contribuir a “sanar heridas” en una sociedad atravesada por divisiones. También destacó su mensaje a la familia, en la que pidió no responder con odio incluso en situaciones extremas.
La figura de Larrabure quedó así en el cruce entre política, justicia y religión. Su historia, marcada por la violencia de los años 70, continúa abierta a interpretaciones.