20|1|2023

14 de noviembre de 2022

14 de noviembre de 2022

El expresidente está preocupado por la fragilidad de la tregua Larreta-Bullrich tras su mediación. La incertidumbre económica de cara a 2023 y el voto bronca.

Mientras se prepara para viajar al Mundial de Qatar en su rol de titular de la Fundación FIFA, el expresidente Mauricio Macri le reveló a distintas figuras del PRO y de Juntos por el Cambio (JxC) las dos preocupaciones que tiene con miras a la carrera presidencial de 2023, de la cual aún no definió si participará o no: la interna dentro del partido que fundó, que mostró su costado más sangriento hace dos semanas, y la crisis económica.

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El exmandatario ve con preocupación la escalada de tensión entre la presidenta del partido, Patricia Bullrich, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, por las candidaturas. La disputa entre las dos figuras, que ya están lanzadas a la contienda electora, obligó a Macri a ponerse la sotana de Cardenal Samoré para organizar un desayuno para apaciguar los ánimos y calmar el ambiente caldeado después del video en el que se ve a la exministra de Seguridad amenazando a un funcionario larretista

 

“Si no se calman las aguas y se respeta el manual acordado para tomar decisiones, será muy complicado encarar la pelea dentro de JxC", consideró un dirigente que tiene diálogo fluido con el fundador del PRO. Como contó Letra P, dentro del espacio hay quienes dudas de que la tregua firmada la semana pasada perdure en el tiempo. 

 

El expresidente teme que el enfrentamiento entre Bullrich y Larreta se reavive a medida que se acerque el tiempo de definiciones electorales. Además, no quiere que el PRO llegue a las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias con una oferta muy atomizada ya que, a su entender, esa situación podría favorecer a la papeleta con una fórmula presidencial de la Unión Cívica Radical (UCR), cuya cabeza hoy disputan su titular, el gobernador jujeño, Gerardo Morales, y el diputado Facundo Manes

 

Pese a estas preocupaciones, Macri sigue jugando al misterio en torno a la posibilidad de pelear en los comicios por un segundo mandato. Como publicó Letra P, el expresidente decidirá recién en marzo si juega el segundo tiempo o se queda en el banco. En esa decisión pesa fuerte el factor Juliana Awada dado que su esposa no está de acuerdo en que vuelva a competir por la presidencia. 

 

Macri, que evitaba meterse en la disputa entre Bullrich y Larreta, cambió su actitud la última semana ante la virulencia que adquirió la pelea y ante el reclamo para que ordene la interna amarilla. Tanto en el bullrichismo como en el larretismo entienden que el expresidente es, todavía, el “dueño de la pelota”.

 

La crisis económica que transita el país es la otra gran preocupación en la cabeza de Macri por dos razones: la falta de diagnóstico sobre cómo estará la economía en 2023 y el descontento social de un electorado golpeado por una inflación galopante. El impacto en los bolsillos de la crisis suben las acciones de los candidatos antisistema o de “voto bronca”, como es el caso del diputado Javier Milei. Aún cuando el expresidente comparte algunos de los conceptos económicos del liberal su vocación de poder puede más. 

 

El fundador del PRO considera, y así se lo hizo saber a otros dirigentes de su espacio en varios encuentros, que la solución a ese problema radica en la capacidad que tenga el partido de dar una sensación de esperanza. Tal concepto fue incluso explicado por el consultor Guillermo Raffo cuando dijo que una de las cualidades que el partido que fundó el expresidente debe recuperar es la de “innovación” en sus propuestas y formas. 

 

Al margen de los temores de Macri, la dirigencia macrista reclama una definición del expresidente de Boca. “Hay días que nos da a entender que no va a ser candidato y otros que sí. Ni siquiera nosotros tenemos una respuesta”. Esa frase se la dijo uno de las personas más cercanas a Macri a otras figuras del PRO en una charla la semana pasada, de acuerdo a lo que pudo reconstruir este medio.

 

Las discusiones dentro del partido entre Bullrich y Larreta se vieron potenciadas por esa indefinición del expresidente que en cada entrevista que da explica que no es candidato y que su rol es otro.